Sociedad

Lanzarote tiene un límite, claro que sí

A mi manera de ver. Manuel García Déniz

Lanzarote tiene un límite, claro que sí

Arrecife

Hay quienes consideran peligroso para los intereses de la isla y de todo el Archipiélago que los ciudadanos se manifiesten bajo el slogan “Canarias tiene un límite” o “Lanzarote tiene un límite”. Dicen que el turismo se puede resentir, que se podría herir la economía que nos sostiene.

Algunos van más lejos y preguntan que si no se manifestaron antes por qué se manifiestan ahora e, incluso, criminalizan el encuentro diciendo que detrás de esas manifestaciones podrían estar partidos políticos en un claro afán de politizarlas.

Intentan asustar a la gente, desactivarla, para que no acuda a una manifestación en la que se grita que Canarias y Lanzarote tienen un límite. ¿Pero dónde está el peligro? ¿No es una obviedad que tiene un límite? ¿Acaso no es finita Lanzarote, acaso no es frágil, acaso no debe aceptarse ni esa sola verdad en Lanzarote? ¿Si no se puede uno manifestar por una evidencia así, solamente podremos salir a la calle de uno en uno y a comprar el pan y a eventos lúdico festivos para no molestar a los que se creen y actúan como si fueran los dueños de la isla?

¿Por qué les asusta tanto que los ciudadanos vayan juntos a gritar que Lanzarote tiene un límite? ¿Por qué prefieren que vayamos de uno en uno a contarles nuestros problemas, donde nos reciben como víctimas, a vernos juntos reclamando lo que es de todos?

No se trata de una huelga, de no acudir al trabajo, ni de una guerra campal. Hablamos de que los ciudadanos se citan y se dan una vuelta por Arrecife con pancartas, sin necesidad de canapés ni de conciertos todo a un millón, defendiendo la isla frente a sus detractores institucionales y acompañantes empresariales y mediáticos. Se trata de tomar conciencia de que los problemas que tenemos todos, tienen un origen común que hay que afrontar de forma colectiva. Da igual quien esté detrás o delante porque de lo que se trata es de evidenciar la realidad.

Sorprende que los mismos que no son capaces de decir quiénes están detrás de ellos, quiénes les pagan las campañas y a cambio de qué, ni a quiénes pagan para que les defiendan de forma tan torticera estén intentando asustar a la gente con quienes pueden estar detrás, delante o a un lado de la manifestación.

Lo raro no es que la gente se ponga detrás de un slogan que dice que Lanzarote tiene un límite. Lo raro es que la población haga caso a quienes viven como si no pasara nada mientras se empeora su calidad de vida día tras día. Lo raro es que haga caso a los que sabe que le mienten todos los días sin importarles ni la isla ni su gente.

A los que creen tenerlo todo controlado, les asusta que la gente deje de venderse por unas limosnas y empiece a reclamar con entereza una isla mejor para todos y para su sostenibilidad. Dirán que una manifestación no servirá para nada pero lo que se ha demostrado con creces que no ha servido para nada es no hacerlas. Y lo que ha sido fundamental para empeorarlo todo es mirar para otro lado anestesiados con entretenimientos varios mientras unos pocos convierten en privilegios propios los derechos de todos.

Lanzarote tiene un límite, eso es una obviedad. Lo que no lo tiene es la desfachatez con que se quiere destrozar la calidad de vida de la inmensa mayoría de los lanzaroteños en beneficio de unos pocos tan insolidarios como depredadores. Quienes no van a ir a la manifestación son ellos. Y tienen todo su derecho y toda lógica que no lo hagan. Ahora bien, lo que no pueden hacer es atemorizar a los que sí quieren ir. Esa decisión es de cada uno, libremente. ¿Usted cree que todo está de maravilla y que está isla aguanta todo lo que se le eche? Pues se queda en su casa, sí así lo prefiere. Que usted cree que su vida podría ir mejor y que la isla debe cuidarse, pues su eslogan está claro.

Lo que no sirve de mucho es decir que todo está mal y apuntarse a un bombardeo de tapas y música anestesiante y no rozarse por una manifestación en la que se le da la razón a usted. Pero cada uno es libre de hacer lo que quiera. Y eso es lo que se está reclamando, que no es otra cosa que libertad de ir o no a defender esta isla sin que nadie te ponga sus privilegios por delante.