¿Quién mató a Tolstói? Cuando la simpleza dicta la conversación sobre Venezuela
Un tema complejo reducido a likes y tendencias: así se habla masivamente de Venezuela en la era de la urgencia viral

Exiliados venezolanos celebrando la caída de Maduro en Tenerife / Anadolu

Santa Cruz de Tenerife
"¿Quién mató a Tolstói?", se preguntaba el director de Relaciones Exteriores del Cabildo de Tenerife, Pedro González, durante una entrevista en la emisora local 'Gente Radio'. Con la velocidad que exigen los tiempos, el responsable público desarrolló todo tipo de teorías durante esa entrevista emitida en vídeo para las redes sociales. Según su diagnóstico, "hay dos opciones, o que los hermanos Rodríguez hayan vendido a Nicolás Maduro, o que haya sido el propio Nicolás Maduro el que haya fingido toda esta cuestión, viendo que iba a acabar asesinado por sus propios acólitos", dijo. "No hay nadie más cruel para un socialista que otro socialista ¿Quién mató a Tolstói?", zanjó. A Tolstói lo mató una neumonía. Con toda probabilidad, González se refería a Trotski, pero cuando la urgencia y la simpleza dictan la conversación es fácil tropezar en cuestiones tan básicas como esa. En la era de la urgencia viral, son escasos los espacios dedicados al debate sosegado y profundo sobre Venezuela.

Gente Radio
Venezuela perdida entre opiniones urgentes y tendencias digitales
El éxodo venezolano es uno de los desplazamientos forzados más grandes del mundo, superando incluso en volumen a crisis de países en guerra como Siria (6,2 millones) o Ucrania (6,8 millones). Según los informes de ACNUR de mayo de 2025, aproximadamente 7,7 millones de personas han salido de Venezuela, cifra que algunas fuentes elevan hasta los 8,7 millones (plataforma R4V), de los cuales casi el 80% permanece en América Latina.
España se sitúa como el sexto país de acogida a nivel mundial y el primero fuera de las Américas, con una población que ya alcanza los 602.500 venezolanos. Dentro del territorio español, las comunidades autónomas que concentran la mayor presencia de este colectivo son Madrid, Canarias y Cataluña (específicamente Barcelona). Esto explica que millones de personas en todo el mundo quieran transmitir su opinión sobre lo ocurrido en Venezuela, especialmente en estas autonomías, porque impacta directamente en sus vidas.
La importancia de los venezolanos en Canarias
En Canarias, los datos más recientes del ISTAC (2025) sitúan la cifra en 88.602 personas de origen venezolano (no nacionales de Venezuela, que son muchos menos) el 3,70% de la población total de Canarias. Tenerife concentra al 67,5% (59.837 personas) Su impacto es tal, que los nacidos en Venezuela ya representan la cuarta parte del total de migrantes residentes en Tenerife y cuatro de cada diez migrantes latinoamericanos en la isla proceden de dicho país.
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Esto explica el intenso debate que se ha producido después, con opiniones cruzadas y conversaciones encendidas. Todo el mundo tiene algo que decir. Tras la intervención norteamericana, las redes sociales se inundaron de mensajes políticos dirigidos a los venezolanos desde Canarias -desde el concejal de fiestas hasta el presidente del Gobierno-. En realidad, todos los mensajes eran el mismo mensaje: estamos atentos, sabemos la importancia que tiene la población venezolana en el Archipiélago, pueden contar con nosotros.
En opinión de Daniel Buraschi, docente e investigador en la Universidad de La Laguna y experto en migraciones, esto ocurre porque el papel de los venezolanos "es socialmente, políticamente y económicamente muy muy importante en Canarias", afirma. "Desde un punto de vista estrictamente económico y laboral: hay pocas regiones en Europa que pueden contar con una inmigración numéricamente tan significativa que ya habla el idioma del lugar de llegada y una clara familiaridad cultural con la población autóctona", explica el experto.
La 'politiquería' a costa de los venezolanos
Los innumerables mensajes políticos distribuidos en redes sociales no son inocentes. La mayoría tienen una intención que no pasa desapercibida para los venezolanos. "Le pido a los partidos políticos que dejen de hacer politiquería con la situación en Venezuela", pide Marcela Maspero, líder sindical venezolana en el exilio y presidenta de la asociación Solidaridad Venezuela que atiende a miles de personas en España.
La avalancha de opiniones generada en redes sociales es democráticamente muy sana, pero no necesariamente útil para los venezolanos. "Una buena forma de canalizar el apoyo y la solidaridad con Venezuela es activarse por apoyar, sostener, acoger a las miles de personas venezolanas que tenemos aquí en Tenerife", explica Buraschi. "Por ejemplo, defender el derecho al trabajo digno de centenares de personas venezolanas en situación administrativas irregular que son explotadas laboralmente y son víctimas de la indiferencia social, como por ejemplo, muchas de las mujeres que trabajan como internas en servicios de cuidado de nuestras personas mayores", añade.
Claves para el debate sobre Venezuela
En opinión de Maspero, las redes han polarizado un debate en el que prima el individualismo. "Se está mirando el ombligo para ver cómo le caigo encima al otro a costa de Venezuela", lamenta. De hecho, se está produciendo un ascenso de la xenofobia preocupante hacia los venezolanos. "Hay brotes xenófobos en Chile, Ecuador, Perú y aquí en Canarias también, que parece mentira", dice Maspero. "Los venezolanos estamos fuera del país por razones humanitarias y no queremos que ningún partido haga politiquería con nosotros", añade.
"Cuando el Cabildo de Tenerife nos quitó el bono de transporte de guaguas nadie se ocupó", critica la presidenta de Solidaridad Venezuela, que reparte parejo. "Si a Sánchez le preocupan tanto los venezolanos que nos devuelva la homologación del carné de conducir", añade. Marcela sabe muy bien de lo que habla, porque entre 2003 y 2017 colaboró con la Organización Internacional del Trabajo (OIT): al principio, para defender el proceso revolucionario y, más tarde, para condenar el aplastamiento de las libertades sindicales. A partir del año 2018 acusó al Gobierno de Maduro de graves delitos, "se llevaron a varios diligentes sindicales presos a Tribunales Militares. Nos alertaron y tuve que salir del país en 2019, exiliada a Tenerife, donde estoy desde entonces", explica.
¿El camino a la libertad?
Confusión es, en cualquier caso, el sentimiento común que comparten los venezolanos de cualquier ideología, ante la intención del presidente de Estados Unidos de mantener el control del país: “La mayoría queríamos ver fuera a Maduro, eso es una alegría, pero una potencia extranjera que solo quiere nuestro recursos y no dedica ni una palabra al pueblo venezolano no es garantía alguna de futuro”, resume Marcela Maspero. Y añade: “No era este el mecanismo para acabar con el régimen de Maduro”.
Opinión contraria sostienen sin embargo otros tantos venezolanos afincados en Canarias como la estudiante universitaria Andrea Machín: “Este era el único camino a la libertad. Lo habíamos intentando varias veces y nunca se había conseguido. Pasó lo que pasó y cómo pasó, pero hay que seguir adelante. Era el único camino”, insiste la joven exilada en Tenerife.
Que transitar de un régimen autoritario a un sistema democrático es una tarea compleja, delicadísima y no exenta de riesgos y amenazas lo saben bien los españoles. Solo fue posible por el consenso entre los bandos enfrentados, el diálogo entre comunistas y los reformistas franquistas. La pregunta es qué componentes de unas y otras posiciones ideológicas están en Venezuela en condiciones de pactar entre ellos para tantear otros caminos hacia la libertad.




