Venezuela no necesita ser gobernada desde Nueva York: dos generaciones y un futuro
Dos mujeres de generaciones distintas debaten sobre el futuro de Venezuela con un nexo común: son perfectamente capaces de dirigir sus destinos desde Venezuela

Debate sobre el futuro de Venezuela: dos generaciones, dos visiones
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Santa Cruz de Tenerife
Hasta no hace tanto, los observadores internacionales enviados por el PP y el PSOE a Venezuela volvían a España asegurando que las elecciones era limpias: el chavismo triunfó limpiamente durante muchísimos años en el país. "Creo que Chávez lideró de verdad con muy buena intención", dice Marcela Maspero, que llegó a viajar con él en el avión presidencial a Machupichu durante su etapa como líder sindical en el país. Hoy vive en el exilio, perseguida por el régimen establecido por Nicolás Maduro y los poderes fácticos del país. Frente a ella está Andrea Machín, una joven que no conoció la corrupción y el expolio que se produjo en Venezuela antes de Chávez, tan solo los desmanes y la persecución del régimen de Maduro. Aunque sus visiones son distintas, ambas confrontan sus argumentos con un nexo común: desean volver y se consideran perfectamente capaces de construir el futuro de su nación desde Venezuela.
"No quiero que mi país lo dirija Marco Rubio", asegura Marcela Maspero
Marcela una histórica líder sindical venezolana del sector químico farmacéutico que militó durante años en la Central Sindical Unete (Unión Nacional de Trabajadores), una organización sindical que agrupa trabajadores para defender sus derechos laborales. En las elecciones que alzaron a Hugo Chávez como presidente, formó parte de las masas de trabajadores cansados del expolio al que fue sometido el país durante los gobiernos que precedieron al comandante.
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Sin embargo, con el paso de los años, el Chavismo emprendió una política antisindical de persecución de los trabajadores con el objetivo de acabar con las libertades sindicales y las convenciones colectivas, lo que dio al traste con las esperanzas que tenían los clases populares del país. En 2019 Marcela Maspero tuvo que abandonar el país, tras el recrudecimiento de la persecución del Gobierno a los trabajadores.
"Todos estamos felices de que Maduro esté preso, por supuesto, las nuevas generaciones y los que estuvimos antes", dice Marcela categóricamente. Sin embargo, se muestra totalmente en contra de la intervención norteamericana. "Mucha gente apostó a una invasión extranjera creyendo que al día siguiente todos estábamos regresando", afirma Maspero que tiene muy claro que ni Trump ni Marco Rubio deben gobernar el país.
"Este es el único camino que había para la libertad", asegura Andrea Machín
Andrea Machín está a favor de la invasión de EEUU en su propio país. Es la voz de un sinnúmero de jóvenes que justifican el secuestro de Maduro y la invasión de un país extranjero. "Este es el único camino que había para la libertad", afirma. "Nos queda un trabajo bastante duro de reconstrucción social, política y económica porque el país está destrozado en todos los ámbitos", añade. "Esta era la única vía, la libertad no es gratis, es lo primeros que nos enseñó el chavismo", concluye.
Machín señala la hipocresía de quienes durante años no condenaron las violaciones de Derechos Humanos en Venezuela pero ahora condenan la invasión norteamericana. "A mí me parece bastante hipócrita de parte de los políticos que pidan ahora que se respete el derecho internacional pero pasaron 27 años ignorando que vivimos en una dictadura que vulnera los derechos humanos día tras día", añade.
La situación de los venezolanos en España
Marcela sabe muy bien de lo que habla, porque entre 2003 y 2017 colaboró con la Organización Internacional del Trabajo (OIT): al principio, para defender el proceso revolucionario y, más tarde, para condenar el aplastamiento de las libertades sindicales. A partir del año 2018 acusó al Gobierno de Maduro de graves delitos, "se llevaron a varios diligentes sindicales presos a Tribunales Militares. Nos alertaron y tuve que salir del país en 2019, exiliada a Tenerife, donde estoy desde entonces", explica.

Al llegar a Tenerife se reunió con líderes sociales y sindicales en el exilio para apoyar a la diáspora venezolana en Canarias, creando la asociación Solidaridad Venezuela para favorecer el acceso a los Derechos Humanos en Canarias. Primero atendían solo a venezolanos, hoy, tras seis años de actividad, ayudan a latinoamericanos en todo el país e incluso a migrantes africanos. Habla por sí misma, porque la organización Solidaridad Venezuela todavía no tiene una postura al respecto de lo que ocurre en el país.
"Se nos restringió el billete de Titsa, la homologación del carné de conducir, las residencias y el asilo están bastantes retrasados", lamenta Marcela. "No queremos que hagan politiquería con nosotros, si tan preocupado está Sánchez por los venezolanos que nos devuelvan el carné de conducir, por ejemplo", explica. Solidaridad Venezuela está el Foro Canario de la Migración, un órgano consultivo del Gobierno de Canarias no vinculante. "Nuestro informe no ha servido de mucho, no ha habido ni mayor debate ni mayor coordinación", lamenta.




