La tragedia de Arucas destapa el aumento del chabolismo en los barrancos de Gran Canaria
Fallecen dos personas en un incendio en una chabola, lo que pone de manifiesto la peligrosidad de los asentamientos precarios
Dos muertos en una infravivienda en Arucas / DaLiu
Las Palmas de Gran Canaria
La muerte de dos personas este jueves en un barranco del municipio de Arucas, en Gran Canaria, en un incendio declarado en una chabola, vuelve a poner sobre la mesa una realidad tan persistente como invisible, como es la proliferación de infraviviendas y asentamientos precarios en los barrancos. Solo La Obra Social de Las Palmas cuantifica en más de trescientas personas las censadas por la ONG en el sureste de la isla en este tipo de construcciones precarias.
Uno de los factores de lo ocurrido en Arucas se debe también a la dificultad de acceso al lugar y las condiciones de la vivienda que, evidencian, una vez más, los riesgos extremos que asumen quienes viven fuera del sistema residencial formal y, que, advierten las entidades sociales, va a más en toda Gran Canaria. Más allá del suceso concreto, explican que no se trata de un hecho aislado. “Las chabolas ya no están a la vista, como antes, como en El Confital en los años noventa. Ahora están escondidas en barrancos, túneles y puentes, y eso es aún más peligroso”, explica Doris Benítez, secretaria general de La Obra Social, entidad que trabaja directamente con estas personas.
Según el trabajo de campo que está realizando La Obra Social, solo en el sur de Gran Canaria se han detectado asentamientos donde viven alrededor de 300 personas en infraviviendas construidas con materiales precarios, muchas de ellas en zonas de difícil acceso y alto riesgo. “Hay personas que llevan 10 o 20 años viviendo así, y otras que se van incorporando porque no tienen otra alternativa habitacional”, señala Benítez
Una de las principales preocupaciones es la falta de acceso a los servicios de emergencia, ya que vivir en un barranco implica que una ambulancia o los bomberos tarden más en llegar, o directamente no puedan hacerlo, algo que resulta determinante en situaciones como incendios, riadas como estos días o emergencias médicas. “El que vive en un barranco lo tiene mucho más difícil para ser atendido a tiempo”, advierte la responsable.
A esta situación se suma un problema estructural: el acceso a la vivienda. Desde Derecho al Techo, añaden que “estamos sufriendo una diáspora interior. Las personas son desplazadas de sus barrios por los abusos de alquileres y la tensión de la zona. Están terminando por ubicarse en infraviviendas dentro o fuera de las ciudad y este es el extremo, donde la peligrosidad es absoluta como es crear chabolas en los barrancos”, explica su portavoz Javier Marrero.
Lejos del estereotipo que asocia estas realidades únicamente con drogodependencias, las entidades sociales constatan que muchas de estas personas trabajan, pero no pueden afrontar el coste de un alquiler ni de los suministros básicos. “Hay gente que va a trabajar y luego vuelve a la chabola porque no tiene dónde vivir”, subraya la secretaria general de La Obra Social.
Insiste en que la respuesta no puede limitarse a intervenciones puntuales. Reclaman un trabajo de “alta sensibilidad”, que implique presencia continuada en los barrancos, a lo que se suma Beatriz Morales, trabajadora social del comedor social San Pedro - La Isleta, que explica “que hemos hecho intervenciones allí y aquello es un caos. Apenas hay recursos para personas sin hogar y los barrancos se están conformando como espacios seguros que, realmente no lo son”.
Estas personas necesitan acompañamiento social, documentación, acceso a la sanidad y la creación de espacios seguros a los que estas personas puedan acudir en caso de emergencia o fenómenos meteorológicos extremos “La obra social nació para que nadie muriera en la calle, y siguen muriendo personas en barrancos, parques o asentamientos”, lamenta Benítez. “El desarrollo de una sociedad no se mide por la renta per cápita, sino por la disminución de la pobreza”, sentencia.
La tragedia de Arucas, con dos fallecidos, vuelve a sacar a la luz una realidad que permanece oculta, donde cientos de personas que viven al margen, expuestas a incendios, lluvias torrenciales y al abandono institucional. Desde el Ayuntamiento de Arucas no han querido hacer declaraciones hasta conocer todos los detalles de lo ocurrido.
Carlos Moreno
Periodista de informativos en la redacción de...Periodista de informativos en la redacción de la Cadena SER en Canarias. La radio es compañía, es inmediatez, es el latido de la actualidad en tiempo real. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.