Sociedad

Suislap, el creador de contenido que lleva una cocina a cuestas para dar de comer en la calle

Un joven grancanario cocina a personas en situación de sinhogarismo

Un joven creador de contenido cocina gratis para las personas sin hogar

Las Palmas de Gran Canaria

Una cocina portátil colgada del cuello, una pequeña bombona de gas y muchas ganas de ayudar. Así es la particular propuesta de @_suislap, un joven cocinero y creador de contenido grancanario que ha convertido la gastronomía en una herramienta social para llevar comida caliente a quienes más lo necesitan. La escena no pasa desapercibida para cualquier viandante que presencie su forma de cocinar.

A las puertas del Mercado Central de Las Palmas de Gran Canaria, @_suislap se sienta en directo en Hoy por Hoy El Drago, enciende el fuego y comienza a cocinar una hamburguesa ante la mirada curiosa de los transeúntes. No es un espectáculo, es un gesto sencillo que tiene el objetivo dar de comer en la calle y generar encuentros humanos a través de la cocina. Detrás de esta idea hay una historia personal. Explica que su vínculo con la cocina nace en casa, de la mano de su madre y su abuela, ambas cocineras de toda la vida. Sin embargo, tenía claro que no quería hacerlo de una forma convencional. “¿Por qué no darle de comer a las personas, ya no solo a quienes no tienen techo, sino a cualquier perfil que te encuentras en la calle?”, se pregunta. Así comenzó, hace algo más de un año, a grabar vídeos en los que cocina sobre la marcha y comparte la comida con quien se cruza en su camino.

Su lema lo resume todo: “Dame tres cosas y te hago una comida”. La improvisación es la base de su cocina. Con ingredientes sencillos como papas, hamburguesas o pechuga crea platos rápidos, sin recetas cerradas ni artificios. La cocina portátil que transporta no siempre facilita elaboraciones complejas, pero eso no le resta valor. “Me gusta tanto la cocina sofisticada como la más sencilla, un plato con ajo y tomate puede ser igual de especial”, afirma.

Aunque sus vídeos circulan por redes sociales, tiene claro que la ayuda no depende de la cámara. De hecho, reconoce que muchas veces da de comer a varias personas en un mismo día y solo graba una parte mínima, para evitar que se malinterprete su intención.

Siempre pide permiso antes de grabar y huye de hacerlo a escondidas. “Nunca sabes en qué situación está esa persona, ni qué quiere mostrar”, explica. Para él, la prioridad es el respeto y la dignidad, no el contenido.

Su proyecto va más allá de las redes. Sueña con abrir algún día un restaurante donde nadie se quede sin un plato de comida, tenga o no dinero. Un objetivo que, reconoce, es ambicioso, pero que forma parte de su manera de entender la vida. “Vengo de una casa donde nunca faltó la comida, pero sé lo que cuesta ganarla. No me gusta que a nadie le falte un plato, y menos si lleva tiempo sin comer caliente”, asegura. Mientras tanto, consigue vivir de su trabajo como creador de contenido, con los pies en la tierra y sin grandes lujos, pero con la tranquilidad de estar haciendo algo que le llena.

La propuesta demuestra que la cocina puede ser mucho más que recetas y tendencias, recuerda que compartir comida sigue siendo una de las formas más poderosas de cuidar a los demás.