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De sueño de Dalí a centro de torturas: la metamorfosis del Helicoide venezolano

Pedro Torrijos ha contado la sobrecogedora historia del Helicoide, "un bestiario surrealista, tropical y aterrador"

El Helicoide, una obra arquitectónica de vanguardia convertida en centro de detención / Cadena SER

El Helicoide, una obra arquitectónica de vanguardia convertida en centro de detención

Santa Cruz de Tenerife

El escritor y arquitecto Pedro Torrijos ha compartido una nueva historia en la red social X que está recorriendo el mundo entero. Se trata del Helicoide, una obra arquitectónica de Jorge Romero Gutiérrez, Neuberger y Dirk Bornhorst que quiso ser un vanguardista centro comercial en Caracas, pero acabó convertido en el mismo infierno. Si sobrecogedora es su historia, la mirada de Torrijos la hace todavía peor. El autor de 'Catedral de escombros' y 'Territorios improbables' ha escrito en un par de tuits un desolador relato de la Humanidad, capaz de lo más bello y lo mas terrible en un mismo acto.

El origen del Helicoide: una obra que quiso decorar Salvador Dalí

El Helicoide nació como un proyecto de centro comercial para recorrer en coche. Incluía cientos de tiendas, ocho cines y un hotel de cinco estrellas, un club privado y un palacio de espectáculos. "Se expuso en el MoMA, Neruda lo llamó 'rosa de concreto' y hasta Dalí se ofreció para decorar sus interiores", cuenta Torrijos. Las obras comenzaron en 1956, "entre el orgulloso asombro de los potentados blancos y la mirada cercana e infinita de los niños negros que nunca podrían acceder al edificio", relata el escritor.

Un niño mirando la ruina desde el cerro

Un niño mirando la ruina desde el cerro / Cadena SER

Un niño mirando la ruina desde el cerro

Un niño mirando la ruina desde el cerro / Cadena SER

El Helicoide sigue allí, elevándose sobre Caracas, muy lejos de ser aquello que soñó. Lleva décadas siendo una prisión. Los caraqueños lo conocen como el Infiernito, Guarimbero, Guantánamo o incluso Cucarachero. En ella han pasado los últimos años algunos de los presos que están llegando a España, liberados tras el secuestro de Maduro por parte de los Estados Unidos.

Pedro Torrijos lo describe como "un bestiario surrealista, tropical y aterrador y las tres cosas a la vez". Organizaciones internacionales como Human Rights Watch han denunciado torturas, hacinamiento, electrocuciones, inmersiones en heces e incluso abusos sexuales en su interior. No obstante, no fue el chavismo quien lo convirtió en una cárcel. En 1984, la DISIP (Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención) lo usó como sede y también como centro de detención por primera vez.

Así nació el Helicoide

Así nació el Helicoide / Cadena SER

Así nació el Helicoide

Así nació el Helicoide / Cadena SER

El nacimiento de un sueño delirante en la dictadura de Pedro Jiménez

La historia de Venezuela es una historia de expolio, colonización y terror. Antes del chavismo, el país estaba lejos de ser un paraíso. El dictador Pedro Jiménez llegó al poder en 1952 estableciendo un gobierno férreo y centralista. Apostó por impulsar el crecimiento económico mediante proyectos monumentales, sacrificando a un tiempo los derechos y libertades de los ciudadanos. "El país rebosaba gasolina, dólares, silencio cívico y la sudorosa sensación de que todo iba a durar para siempre. Un laboratorio del petróleo que parecía querer ahogar el miedo pisando el acelerador. Literalmente", describe Torrijos.

Ese ecosistema socioeconómico, político y moral se condensó en un proyecto único: un centro comercial que se recorrería en coche. La idea era "que la gente no se bajase jamás, que no abandonase el volante, no fuera a ser que el progreso se escapase por la puerta trasera", ironiza. Así nació el Helicoide: una rampa, un recorrido en espiral que rodeaba la Roca Tarpeya, girando sobre Caracas.

Los primeros años del Helicoide

Los primeros años del Helicoide / Cadena SER

Los primeros años del Helicoide

Los primeros años del Helicoide / Cadena SER

El Helicoide era más que un edificio, era el reflejo de la de una época. "La espiral sugería ascenso permanente, circulación sin fricción hacia el progreso continuo", explica. "Enroscado sobre la colina y el edificio, cuatro kilómetros de asfalto donde el automóvil se detendría frente a cada tienda, cada cine, cada restaurante, de manera que el consumo se transformaba en trayecto y la pendiente sustituía al paseo urbano", describe Torrijos.

Helicoide desde el aire

Helicoide desde el aire / Cadena SER

Helicoide desde el aire

Helicoide desde el aire / Cadena SER

Un enjambre humano de pobreza ocupando la espiral inconclusa

La dictadura de Pérez Jiménez acabó en 1958, los fondos se congelaron y la empresa quebró. Entonces el Helicoide se quedó abandonado y se convirtió en un enjambre humano tomado por la pobreza. "A finales de los 70, miles de personas sin hogar ocuparon el edificio y las rampas pensadas para automóviles se llenaron de colchones, de algún fogón improvisado plantado en mitad de la pendiente, de ropa colgada donde antes solo había cálculo estructural", describe Torrijos.

El Helicoide se convirtió así en una ciudad desoladora, metáfora de un país maldito. "Una ciudad informal incrustada en una obra de ingeniería futurista, una superposición de tiempos y usos que terminó con desalojos y devolvió al edificio a un estado de vacío expectante", explica. Aunque hubo intentos de acabarla y reformarla, lo cierto es que no fue posible.

El Helicoide ocupado por personas sin hogar en Caracas

El Helicoide ocupado por personas sin hogar en Caracas / Cadena SER

El Helicoide ocupado por personas sin hogar en Caracas

El Helicoide ocupado por personas sin hogar en Caracas / Cadena SER

Del bombardeo a la prisión: el destino final del Helicoide

Aquella obra concebida como un gesto futurista aún no había revelado su rostro más terrible. El Helicoide acabó convertido en una prisión. "Una suerte de homenaje involuntario y sinestro al nombre de la colina donde se construyó; la Roca Tarpeya de Roma, un lugar de ejecuciones, el edificio volvió a cambiar de uso", prosigue Torrijos. A partir del 82, el Estado comenzó a instalarse de forma progresiva en la vieja estructura. Primero oficinas administrativas. Después organismos de seguridad.

A finales del 92, como parte del segundo intento de golpe de estado de Hugo Chávez, un OV-10 Bronco de la Fuerza Aérea rebelde lo bombardeó. "El edificio ya era demasiado importante como para volver a abandonarlo, así que se reconstruyó y, a partir de 2010, ya bajo el régimen de Chávez, se convirtió en centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN)", continúa el relato.

Mapa parcial de las celdas del Helicoide

Mapa parcial de las celdas del Helicoide / Cadena SER

Mapa parcial de las celdas del Helicoide

Mapa parcial de las celdas del Helicoide / Cadena SER

Las oficinas se adaptaron a celdas, algunos baños se cerraron para convertirse en espacios de confinamiento y los pasillos curvos pasaron a formar parte de un circuito vigilado que anulaba cualquier referencia espacial estable. El mapa de las celdas que incorpora el relato de Torrijos es inquietante. Recuerda a la idea del Panóptico de Jeremy Bentham, un edificio circular en que todo se vigila desde un solo lugar y permite ver sin ser visto. En esa estructura los presos terminan interiorizando la mirada del vigilante.

La reflexión demoledora de Torrijos: un resumen hormigonado de la historia de Venezuela

La reflexión estremecedora de Torrijos es que la arquitectura, y los humanos que la usan, tienen la capacidad de adaptarse a todo. "A todo. Incluso la más específica. Que un proyecto concebido bajo una dictadura como promesa bastante delirante de futuro, puede acabar convertida, sin apenas modificarse, en una prisión política de otra dictadura", añade.

Helicoide elevándose sobre Caracas

Helicoide elevándose sobre Caracas / Cadena SER

Helicoide elevándose sobre Caracas

Helicoide elevándose sobre Caracas / Cadena SER

De este modo, el Helicoide de Caracas es un resumen construido de la historia de Venezuela. "Un centro comercial nacido para un futuro motorizado y voraz, que se recorrería en coche ,sin bajarse de él, pero acabó convertido en prisión", explica. "Hay edificios que nacen con vocación de sistema. Aspiran a ser algo más que contenedores de actividad humana y se comportan como diagramas del mundo, como máquinas ideológicas disfrazadas de hormigón. El Helicoide nació con esa aspiración", añade.

"Todo esto, el petróleo, los coches, la rampa, el asfalto, el lujo para unos pocos, la pobreza para los demás, los saqueos, las detenciones, los bombardeos, las celdas, las torturas son, nos guste o no, un extraño resumen de los últimos 70 años de la historia de Venezuela", concluye.

Javi Rodríguez

Javi Rodríguez

(La Palma, 1991) Periodista vinculado a la Cadena SER en Canarias desde el año 2009, apasionado de los...

 

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