Las raíces canarias del Papa León XIV, una historia que cruza el Atlántico
Un análisis histórico sitúa a los bisabuelos maternos del Pontífice entre los colonos canarios del Caribe
El Papa León XIV y sus raíces canarias
Las Palmas de Gran Canaria
Las conexiones históricas entre Canarias y América siguen revelando vínculos sorprendentes siglos después. Uno de los más llamativos es el del Papa León XIV, cuyos orígenes familiares, por vía materna, se remontan al archipiélago canario. Así lo confirma el historiador Manuel Hernández, catedrático de Historia de la Universidad de La Laguna, en una entrevista en Hoy por Hoy El Drago. “El Papa tiene antepasados canarios por parte de su madre”, explica Hernández. “Su madre era Martínez, y su abuelo materno nació en Haití, hijo de Jacobo Martínez y Rosa Ramos, que eran pobladores canarios”.
Según detalla el historiador, los bisabuelos maternos del Papa formaban parte de comunidades fundadas por canarios en el centro de Haití y hasta 1929 “eran pueblos creados por canarios cuando todavía era el Santo Domingo español”, señala, citando localidades como San Miguel de la Atalaya, San Rafael de la Angostura, Las Caobas o Hincha.
“Probablemente eran de Gran Canaria, porque la mayor parte de los pobladores de esos pueblos lo eran”, afirma, recordando que esta investigación fue recogida en su libro La colonización de la frontera dominicana. El apellido Ramos refuerza esa hipótesis. “Ramos es un apellido netamente canario”, apunta, aunque matiza que Martínez es más común en otros territorios. El historiador insiste en desmontar uno de los mitos más extendidos, como es la idea de una emigración forzada. “No fueron obligados a salir de Canarias”, aclara. “Hay que diferenciar entre distintos tipos de migración y distintas épocas”.
En los siglos XVII y XVIII, la Corona española impulsó lo que se conoció como el ‘tributo de sangre’, una política de repoblación de territorios estratégicos. “La Corona les pagaba el pasaje, les daba tierras y los mantenía en los primeros momentos”, explica Hernández. “Eran personas muy humildes, sin recursos ni conexiones familiares”, afirma.
Este fue el caso de Santo Domingo, Puerto Rico, Montevideo o Luisiana, donde se asentaron finalmente unas 2.500 personas canarias. “De Luisiana desciende toda la familia materna del Papa”, añade. En cambio, quienes tenían más medios optaban por Cuba o Venezuela, puesto que “esos territorios considerados marginales fueron poblados con apoyo directo de la Corona; los otros destinos se pagaban de su bolsillo”, resume.
La presencia canaria fue especialmente relevante en Luisiana. “Luisiana no se puede entender sin la presencia canaria”, manifiesta el catedrático. Durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos, los isleños “formaron el segundo regimiento de Luisiana y participaron en la toma de Pensacola”, entonces bajo dominio británico. También dejaron huella en Texas. “San Antonio fue fundada por solo 52 canarios”, recuerda Hernández. “Pero controlaron el ayuntamiento desde el primer momento, y fue la única ciudad colonial antes de la República de Texas”.
Aunque la mayoría de los emigrantes no regresó a Canarias, sí conservaron su identidad. “El 90% de los canarios que emigraban se quedaban allí para siempre”, señala. Aun así, “mantuvieron su cultura, su folclore, las décimas, el habla y las tradiciones”. En Luisiana, esa identidad sigue viva. “Ellos se llamaban a sí mismos isleños”, cuenta Hernández. “Decían: ‘aunque estemos en un continente, somos isleños’”.
La anunciada visita del Papa León XIV a Canarias, prevista para junio y centrada en el fenómeno migratorio, tendrá también una dimensión íntima. “Seguro que él conoce sus orígenes y sabe que parte de su historia familiar está en Canarias”, apunta el historiador.
Porque, como concluye Hernández, “las raíces canarias del Papa están más que demostradas”, y forman parte de una historia colectiva que conecta al archipiélago con América a través de generaciones.