La primera quesería móvil de Canarias: tradición, trashumancia y adaptación a los nuevos tiempos
Ismael es el único ganadero que practica la trashumancia de cabras con una quesería móvil asociada

Mi quesería es una ventana a otras actividades, podría servir para hacer miel, sidra o moler gofio”, explica

Las Palmas de Gran Canaria
La trashumancia no es solo una forma de pastoreo, es una manera de entender la vida, el territorio y el respeto por los animales. En Gran Canaria, esta forma de vida ancestral se ha convertido en un ejemplo de innovación y futuro gracias al proyecto impulsado por el pastor trashumante Ismael García Jiménez, creador de la primera quesería móvil de Canarias, una iniciativa que une tradición, sostenibilidad y políticas públicas orientadas a revitalizar las zonas rurales del archipiélago.
La base del proyecto de Ismael García se apoya en una convicción clara. “La base es la trashumancia, el pastoreo y el bienestar de los animales”, explica. Durante generaciones, esta práctica ha formado parte de la cultura rural canaria, aunque con el paso del tiempo se ha visto amenazada por la despoblación, la pérdida de servicios y las dificultades administrativas. Frente a ese escenario, la respuesta “no ha sido abandonar el campo, sino adaptarlo a los nuevos tiempos”.
De esa adaptación nace la quesería modular y móvil. “Hemos logrado hacer una quesería modular y movible para facilitarnos la vida”, señala Ismael. Una instalación diseñada para desplazarse junto al ganado y permitir la elaboración y venta de queso allí donde están las cabras. El pastor vive seis meses en Agaete y otros seis en Artenara, “haciendo vida donde estamos, produciendo el queso y vendiéndolo en el propio entorno”, lo que le permite conciliar la vida familiar y evitar desplazamientos diarios.
Este proyecto fue visitado recientemente por el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, quien subrayó que dinamizar las áreas rurales es clave para el futuro del archipiélago y defendió la colaboración entre administraciones públicas como base para un nuevo modelo de reactivación económica y de reequilibrio territorial. Durante su visita a la Quesería Taiwuy, en Artenara, Clavijo destacó que iniciativas como esta generan actividad económica en municipios con baja población y se convierten en un recurso fundamental para la defensa del patrimonio natural y cultural de las islas.
El presidente recordó que en Canarias existen 46 municipios con menos de 10.000 habitantes, muchos de ellos afectados por el envejecimiento de la población, la pérdida de servicios básicos, la escasa actividad económica, la brecha digital y el aislamiento geográfico. Frente a esta realidad, señaló que también se abren oportunidades estratégicas ligadas a la economía verde, el turismo rural y sostenible, el emprendimiento juvenil y femenino, la digitalización y la revalorización cultural, ejes que estructuran la Estrategia de Reto Demográfico del Gobierno de Canarias.
En ese contexto, la quesería móvil de Ismael García encaja plenamente en dicha estrategia, cuyo objetivo es dinamizar las zonas rurales y anclar población al territorio para garantizar un desarrollo justo y sostenible.
La historia personal de Ismael está profundamente ligada a los animales y al campo. “Yo procedo de gente de animales, mi bisabuelo ya era trashumante y en mi casa siempre hubo ganado”, relata. Desde pequeño creció entre vacas y cabras, con una madre que mantuvo viva esa relación con el mundo rural. Sin embargo, reconoce que el camino no fue sencillo. “Empezar de cero es incluso más difícil que continuar algo que ya existe, el camino ha sido duro y da vértigo”, afirma.
Tras más de diez años compaginando trabajo, inversión y aprendizaje, logró convertir la idea en un proyecto real. “Poco a poco te vas enamorando de esto y, aunque los problemas sigan, continúas”, resume. Los principales obstáculos fueron de carácter burocrático, que pudo superar con apoyo técnico especializado.
La quesería está compuesta por dos módulos con zona de recepción de leche, sala de elaboración, cámara de maduración, aseos y tienda. Funciona con placas solares y su acabado simula madera para integrarse en el entorno. “Cuando me voy, no dejo ni un bloque detrás de mí; dejo el entorno como lo encontré”, explica Ismael, subrayando su compromiso con el paisaje. Su previsión de producción es de unos 30 kilos de queso diarios a partir de la leche de unas 150 cabras.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, Narvay Quintero, ha destacado el valor de este tipo de iniciativas para garantizar el relevo generacional en el sector primario. Proyectos como esta quesería móvil, señaló, demuestran que hay jóvenes con vocación y capacidad para emprender en el medio rural, además de poner en valor la trashumancia como herramienta para la gestión del territorio y la prevención de incendios.
Desde el ámbito local, el alcalde de Artenara, Jesús Díaz, ha subrayado la importancia de que un joven como Ismael y toda su familia hayan apostado por un municipio afectado por la despoblación, convirtiéndose en un revulsivo para el pueblo. La quesería recibe el nombre de Taiwuy, en honor a su hija y a un topónimo de Tejeda. “Es un nombre ligado a la tierra y a la familia”, señala el pastor. Un símbolo de arraigo, continuidad y futuro.
Más allá de la producción de queso, Ismael considera que este modelo abre nuevas posibilidades para el sector primario. “Mi quesería es una ventana a otras actividades, podría servir para hacer miel, sidra o moler gofio”, explica.
La quesería trashumante de Ismael García es hoy un ejemplo tangible de cómo la tradición puede dialogar con la innovación y las políticas públicas. Un proyecto que demuestra que es posible fijar población, generar actividad económica y preservar el patrimonio natural y cultural de Canarias, ofreciendo futuro a los pueblos del archipiélago.




