Sobre el turismo
El Enfoque de Francisco Pomares en Hoy por Hoy Tenerife

Santa Cruz de Tenerife
Los datos presentados ayer en Fitur por el Gobierno regional son incompatibles con el discurso público que se ha instalado en Canarias. En 2025, el turismo generó más de 23.000 millones de euros, un 41 por ciento más -descontando la inflación- de lo que se producía antes de la pandemia.
La cosa es que ni los datos ni los hechos, ni siquiera los argumentarios coinciden con el relato dominante de la turismofobia. El rechazo creciente al turismo no se ha traducido en una reducción de llegadas, ni ha frenado la actividad, ni modificado sustancialmente el modelo. Lo que sí ha permitido, en cambio, es canalizar frustraciones: la dificultad de acceso a la vivienda, la percepción de desigualdad, el colapso de servicios públicos o la sensación de pérdida de control sobre el territorio.
La turismofobia no es tanto un rechazo racional a los problemas que produce la actividad turística, como el síntoma de otras patologías sociales: desconfianza en las instituciones, percepción de injusticia distributiva, agotamiento cívico y una creciente dificultad para aceptar la complejidad.
El turismo no es perfecto, pero sin turismo -con la mitad del turismo- Canarias no tendría margen fiscal, ni empleo suficiente, ni medios para sostener el bienestar. Todo lo demás -la caricatura, el eslogan, el odio preventivo- puede resultar terapéutico para algunos, pero a la postre, no cambia nada esencial. Los números, por ahora, siguen siendo muy tozudos.




