Sobre la regularización
El Enfoque de Francico Pomares en Hoy por Hoy Tenerife

Santa Cruz de Tenerife
El delegado Pestana ha encontrado una nueva forma de incumplir la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a reubicar a menores migrantes no acompañados en otros territorios del Estado. Lejos de apostar por la sofisticación jurídica o la superioridad moral que acompaña todas las decisiones del Gobierno progresista, los intentos del delegado son cada vez más burdos. Ahora pretende trasladar formalmente la obligación y materialmente el problema, esperando que sea Canarias quien cargue con el coste político y operativo de los traslados de menores.

El mismo delegado que tardó 140 días en comenzar a reubicar a los menores en otras regiones con cuentagotas, pide ahora que Canarias –con menos de 300 policías en plantilla, frente a los 8.000 efectivos de las fuerzas de Seguridad del Estado desplazados en las islas- se ocupe del mismo trabajo.
La de Pestana no es solo una propuesta inviable. Es una propuesta temeraria. Una temeridad que roza el abandono de funciones y demuestra que la tentación permanente del Gobierno es convertir a Canarias en un dique de contención, en un almacén humano, en un territorio al que se le exige todo y se le da siempre menos de lo necesario. Y cuando alguien se atreve a decir “hasta aquí”, se le acusa de insolidario.




