Diablos Locos vuelve a su esencia más trónica y Diabólicas sorprende
Irónicos cantó precioso e hizo de coral más que de murga crítica


Santa Cruz de Tenerife
Diablos Locos se abrazó a su esencia murguera e hizo méritos para reencontrarse con una finalísima tras quedarse fuera el año pasado.
Les costó despegar con un primer tema sin demasiada sustancia, pero el segundo es genuinamente trónico. Este cronista recoge el portátil que tiraron con la misma fuerza con la que cantaron. Fue una actuación in crescendo desde que los exjefes de Triquis y Triquikonas aparecieron en escena para ir montando "el tema perfecto".
Se agradecieron las primeras gotas de humor certero desde que las preliminares comenzaron el lunes. Sensacional el momento en que proponen un divorcio en directo. Palos y más palos para saldar cuentas por su eliminación del concurso pasado. Una espinita que se quitan a lo grande para quedarse a gusto.
Irónicos, el arte de cantar precioso
La murga que mejor suena en todo el Carnaval. Milagro vocal con la firma de Samuel Fumero. Tras una preciosa presentación, un primer tema que también es una joya (sobre todo si lo cantara una coral). Demuestran que llegan a los 22 Carnavales con una salud de hierro y unas voces mágicas.
Cantan bien y bonito. La única pega es que se alejan del género murguero porque elogian mucho más que critican, lo cual hacen solo al final de su oda a Canarias.
En el segundo sí que adquieren fuerza y se vienen arriba para repartir leña. "¡Que haya cada vez más suicidios no es casualidad!", pregonan sin dejar de abandonar su tono melódico, que se agradece. Sin un solo taco en su repertorio (dato que apuntó Alexis Hernández), parecieron comprar boletos para volver el sábado pero se quedarán con las ganas. El jurado les dejó fuera.
Diabólicas y el reto de cerrar con muy buena nota
Abrió la fase Diablos y la cerró Diabólicas.
Cantan con garra, dejando atrás algunos años en los que firmaron actuaciones grises o discretas.
Apuestan por lo nuestro en su primera interpretación. Aunque el contexto fuese muy recurrente (el miedo), ofrecen buenos golpes en una canción llena de pegada y buenos argumentos. Abordan con valentía asuntos como la ludopatía y se curran al detalle la escenografía. Luego, muy original apuesta por los objetos perdidos, donde lo que nunca perdieron fue el entusiasmo. Dejaron para el final su momento estelar, con la presencia en la tarima de las murgas perdidas.
Se les entiende. Mejoran. Son una murga en evolución y que deja la agradable sorpresa del último día.
Zeta Zetas, a años luz de ser lo que fueron... pero finalistas
Tras una arriesgada presentación, se visten de leones para perder expresividad y ganarse un problema severo de inteligibilidad. Zeta Zetas trata de enderezar el rumbo tras sus años más gloriosos... y le está costando. Aún así, su actuación enganchó al jurado y se meten en la final.
La que fue murga de la innovación, los efectos o la imaginación es ahora un grupo que viajó de un extrañísimo Mago de Oz a una velada del año que acabó en combate nulo (no para los jueces, que les puntuaron alto).
Lo que ocurría sobre el ring robaba atención a la letra, que sí tuvo alguna estrofa destacable. Este sábado regresarán a las tablas del Recinto.
Redoblonas: se esperaba mucho de ellas, pero...
Un pecado de novatas: tradicionalmente, cantar a la política nacional no conecta con el auditorio murguero. Condensan un popurrí enorme en su primera canción, que no conecta tras la apoteosis de Diablos.
El segundo tema es un intento de hacer humor que se queda solo en eso. Expectativas no cumplidas por una debutante que se presentaba con la intención de emular a la infantil del mismo nombre. Pero no. Sonaron a viejuno vestidas de chinas.
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Manoj Daswani
Santa Cruz de Tenerife, 1982. Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Ha estado en los últimos cuatro...




