La murga palmera que dio la cara por los más vulnerables y emocionó a todo el mundo
La letra aborda el trato a los mayores, el olvido social y la falta de recursos para las personas quienes más lo necesitan
Santa Cruz de La Palma
Sacar adelante una propuesta murguera conectada con las cosas que afectan a la vida de las personas supone un esfuerzo de enorme y una gran sensibilidad. El vínculo de Maikel Chacón con las murgas es profundo y antiguo. Desde niño recuerda participar en grupos hasta integrarse en Ni si Ni no a principios de los años noventa. Con el tiempo pasó a escribir letras a finalmente a dirigir la agrupación. “Desde que entré, a mí me encantó la murga… a los pocos años ya estaba haciéndole letras”, explica en una entrevista a Hoy por Hoy La Palma.
Para Chacón, el carnaval no es solo fiesta: es identidad. Lo define como algo intrínseco al carácter isleño: “Carnaval es Canarias, básicamente. Somos carnaval”, dice. En su visión, disfrazarse y cantar no es una simple actuación, sino una liberación emocional, una forma de parodia y de escape de lo cotidiano. La histórica murga bagañeta ha tenido etapas de actividad y de silencio, incluyendo catorce años sin salir, pero su regreso llega cargado de propuestas renovadas, como la incorporación de instrumentos de cuerda en escena: violines, violonchelo y voces invitadas que aportan un toque distinto.
La canción más triste del mundo
El tema del que todo el mundo habla es "la canción más triste del mundo": una pieza que ha emocionado al público. La letra aborda el trato a los mayores, el olvido social y la falta de recursos, y ha provocado lágrimas en cada ensayo y actuación. “Todos lloramos con esta canción”, confiesa Chacón, quien recuerda que el domingo “había media plaza llorando”. Además, incluye una denuncia directa: “El centro de Alzheimer tiene que abrir… si fuera tu padre el que lo pide, estaría abierto desde ayer”, explica Chacón. La canción rinde también homenaje a Yeleina, directora de la Residencia de Tazacorte, fallecida hace un año y recordada como una mujer que se dejó la vida por los mayores.
En conjunto, las letras este año mezclan homenaje, crítica social, identidad y emoción. Chacón defiende que, incluso fuera del carnaval, los textos podrían funcionar como poemas o relatos, porque “al final las canciones son versos que convertimos en carnaval”, explica. Pero es en febrero, disfrazados y sobre el escenario, cuando adquieren su sentido más completo: cuando la música, la risa, la crítica y la memoria se unen para contar lo que vive un pueblo.