Sociedad

Cubanos en Canarias temen un agravamiento de la crisis social tras el colapso del combustible aéreo en Cuba

La escasez de queroseno amenaza los vuelos internacionales mientras se agravan los apagones y la crisis social en la isla

Preocupación en la comunidad cubana en Canarias por la escasez de combustible para los aviones

Las Palmas de Gran Canaria

Cuba ha comunicado a varias aerolíneas internacionales que, en un plazo de apenas 24 horas, los aeropuertos de la isla se quedarán sin combustible para la aviación. La medida, que entra en vigor desde este lunes, se debe al endurecimiento del cerco petrolero de Estados Unidos y afecta a todos los aeropuertos internacionales del país durante, al menos, un mes.

Las compañías más perjudicadas son aerolíneas estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas, aunque por el momento ninguna ha detallado públicamente cómo afrontará esta situación. La falta de queroseno podría provocar alteraciones en rutas, frecuencias y horarios de vuelo a corto plazo, en un momento especialmente delicado para el turismo, uno de los principales motores económicos del país.

La escasez de combustible no solo amenaza al transporte aéreo. Según denuncian ciudadanos cubanos en Canarias, la crisis energética está teniendo un efecto devastador en la vida cotidiana. Sufren apagones prolongados, dificultades en el transporte terrestre y encarecimiento de productos básicos forman ya parte del día a día.

En Gran Canaria, donde reside una numerosa comunidad cubana, la preocupación es constante. En un local de encuentro habitual, La Esquinita del Medio, en el entorno de la playa de Las Canteras, Ángel Borges, su dueño y cubano residente en la isla, describe la situación como “muy complicada y cada vez más oscura”.

“Esto es el reflejo de algo que se venía anunciando desde hace tiempo. Cuba dependía mucho del apoyo de Venezuela y, al desaparecer ese suministro, el impacto ha sido brutal. Esto no es solo un embargo, es un bloqueo real”, explica en Hoy por Hoy El Drago.

Apagones de hasta 40 horas y alimentos perdidos

Ángel asegura que el deterioro de las condiciones de vida es evidente. “Hay lugares donde pueden estar 30 o 40 horas sin luz. La ponen cinco o seis horas y vuelve a irse durante más de un día. ¿Cómo crees que se puede vivir así? ¿Qué guardamos en la nevera?”, se pregunta.

La falta de electricidad afecta directamente a la conservación de alimentos y al trabajo diario. “Cuando se va la luz durante 10 o 15 horas, los pocos alimentos que tienes en la nevera se pierden. Incluso los productos que mandamos desde aquí se echan a perder”, lamenta.

El transporte también se ha visto seriamente afectado, y solo quienes tienen la posibilidad de teletrabajar pueden adaptarse parcialmente a la situación, siempre que consigan cargar sus dispositivos electrónicos, ha comentado.

La crisis energética también repercute en quienes viven fuera de Cuba. “Mandar paquetes y remesas es cada vez más caro. El transporte dentro de la isla se ha duplicado de precio y todo se ha vuelto muchísimo más complicado”, señala Borges.

Para él, el futuro inmediato no ofrece demasiadas esperanzas. “La situación es tétrica y lo que viene puede ser todavía peor. El pueblo está cansado de sacrificios y no ve ninguna mejora real”.

Ángel cree que la presión de Estados Unidos busca forzar un cambio político o una negociación. “No se puede seguir exigiendo sacrificios eternamente. Todo el análisis que hagas de la economía o del estado general del país es negativo”.

El impacto en el turismo ya empieza a notarse. Algunos hoteles han cerrado o están reubicando a los visitantes en otros complejos, mientras los aeropuertos alertan de que no pueden operar con normalidad por la falta de combustible.

“Todo esto afecta de manera bestial al turismo”, afirma Ángel. “Y sin turismo, la situación económica empeora todavía más”.

Incluso visitantes habituales de la isla empiezan a replantearse sus viajes. “He hablado con artistas y amigos que van todos los años a Cuba y este año han vuelto con una sensación totalmente nefasta. Muchos dicen que el próximo año no regresarán”, cuenta.

Una comunidad en Gran Canaria cada vez más numerosa

Gran Canaria se ha convertido en uno de los principales destinos de la migración cubana en los últimos años, junto a La Palma, por los fuertes vínculos históricos y familiares entre ambas orillas del Atlántico.

“Todo el que llega de Cuba trae un mensaje muy oscuro de lo que está pasando allí. La gente solo desea un cambio, el que sea, pero un cambio que permita vivir con dignidad”, concluye.