Opinión

Sobre el Teide

El Enfoque de Francisco Pomares en Hoy por Hoy Tenerife

Sobre el Teide

Santa Cruz de Tenerife

En los últimos días, se ha informado de nuevos enjambres sísmicos, pequeños movimientos localizados bajo la dorsal y en el entorno del edificio central del Teide. No se trata de señales inequívocas de una erupción inminente. Pero tampoco son ruido sin importancia. Tenerife no es un territorio fósil. Es una construcción geológica en marcha, la actividad interna forma parte de su naturaleza. Que no exista peligro inmediato no equivale a riesgo cero permanente. La probabilidad de una futura erupción en Tenerife no es una hipótesis extravagante; es una certeza geológica. La cuestión no es si ocurrirá, sino cuándo va a pasar.

Aceptamos sin miedo ni escándalo afrontar incendios forestales, temporales o inundaciones. Pero hablar de volcanes provoca pánico, como si nombrarlos fuera invocarlos. Tenerife no dejará de ser volcánica porque miremos hacia otro lado, ni se volverá más segura por difundir fantasías en las redes. El Teide seguirá ahí, ajeno a nuestras cuitas políticas o mediáticas. Lo sensato es escucharlo con atención científica, vivir con normalidad y estar listos para reaccionar con serenidad si alguna vez decide recordarnos -como ya hizo otras veces- que su belleza es la de una fuerza telúrica. Ni alarmismo, ni despreocupación: cultura del riesgo, información rigurosa y sentido común. Porque el Teide no es una amenaza permanente, pero tampoco es un decorado inofensivo. Es lo que siempre ha sido: un volcán vivo.