Sociedad

De los polvos talco a las aguas fecales: el curioso origen de la fiesta de Los Indianos

La Palma celebra su día grande del carnaval con la fiesta de Los Indianos, una celebración llena de curiosidades

Hoy por Hoy Tajaraste, 11h20-13h00, Especial Los Indianos (16/02/2026)

Santa Cruz de La Palma

La ‘parodia’ de Los Indianos es el número más característico del Carnaval de La Palma y uno de los más singulares de Canarias. Su vestimenta homogénea o el uso masivo de polvos de talco son sus señas de identidad que lo hacen reconocible en todas las imágenes. Pero ¿cuál es su origen? ¿Por qué se habla de parodia? ¿De dónde viene el uso de polvos de talco?

Como muchos eventos hoy cotidianos, sus orígenes están directamente vinculados a la historia de la isla. Es necesario remontarse a mediados del siglo XIX, cuando el tráfico de buques mercantes partían y llegaban a Canarias trayendo, no solo mercancías, también vínculos con sus lugares de origen o destino. El historiador y técnico de Patrimonio del Ayuntamiento de SC de La Palma, Víctor Correa, hace referencia a la figura de Benigno Carballo, como la primera referencia en el año 1866.

Emigrantes que retornaban a La Palma tras una emigración a Cuba

Entonces aún se conservaba la figura del ‘atalayero’, una suerte de funcionario encargado de vigilar la aproximación de barcos a la isla. En sus inicios para alertar de la cercanía de piratas. Esta figura se conservó, como quedaba también en la memoria la imagen y las formas identificables de los buques en ese siglo XIX comerciaban con La Palma. Pero, más allá de las mercancías que transportaban, principalmente tabaco, azúcar o textiles, a bordo de aquellas embarcaciones llegaban también personas. Emigrantes que retornaban a La Palma tras una emigración a Cuba. “Ahora hablamos de migración”, explica Víctor Correa, pero eso ha existido siempre.

Entonces se daba la llamada de la llegada de un buque y “todo el mundo dejaba sus obligaciones. El carpintero dejaba su carpintería, el abogado dejaba su despacho...y acudían al puerto” en una reacción espontánea que buscaba evadirse de lo cotidiano para hacer una fiesta recibiendo la llegada del buque y quienes arribaban a puerto.

A su regreso, traían consigo una vestimenta, un lenguaje y unas costumbres que habían adquirido durante su estancia en Cuba. Unos con mayor fortuna, otros con menos. Quienes no hicieron fortuna la aparentaban. Quienes sí lograron tener éxito hacían ostentación. Algunos emigraron solteros y jóvenes regresando con familia y una sirvienta de raza negra procedente de la isla caribeña y que quedó en la figura hoy conocida como ‘Negra Tomasa’.

Uno de los aspectos más destacables que llegaron a La Palma con estos ‘indianos’ fue el lenguaje, además de otras modas, y que, según entiende Víctor Correa, puede ser considerado “patrimonio inmaterial” que trajo definiciones que hoy son cotidianas. Según explica correa, entonces era habitual utilizar el término “ómnibus que es el término latino español para designar el transporte colectivo, pero que llegó con el anglicismo cubanizado guagua”.

Polvos de talco, confeti y aguas fecales

Una de las señas de identidad de Los Indianos es el uso masivo de polvos de talco. Solo el ayuntamiento de SC de La Palma hace un reparto de decenas de toneladas a las que hay que sumar las que se adquieren por grupos y particulares en cualquier comercio. Los días previos resulta un artículo más accesible que el pan y que es posible encontrar en combinación con muchos otros artículos diferentes. Sin polvos de talco no hay Indianos. Y en Los Indianos no es posible salir sin una cubierta blanca que queda en forma de nube sobre la capital de la isla y que permanecerá en las esquinas, en los bordes de las aceras, en las rendijas de las ventanas...aún a pesar del escrupuloso dispositivo de limpieza que arranca a primeras horas de la mañana.

Pero, ¿de dónde tiene su origen el uso de polvos talco? El también historiador Víctor Correa apunta a “una importación peninsular” debido a la influencia gallegoportuguesa que hay en La Palma. Incluso apunta a algunos lugares de Galicia donde aún se conserva esta costumbre. Una de las razones está en el espíritu y la esencia del Carnaval como una fiesta que busca transgredir las normas y las costumbres, entonces muy moderadas y conservadoras. De hecho, el Carnaval llegó a estar prohibido. Pero como muchas prohibiciones, basta con transgredir la norma para crear una tradición.

Todas las islas tuvieron sus polvos talco

En esa vorágine de fiesta y rebeldía, cuenta Víctor Correa, surgió la costumbre de arrojarse harina, confeti...incluso “inmundicias”, explica. Una forma de transgredir todo aquello que estaba establecido. Afortunadamente esas “inmundicias” no quedaron como algo tradicional dejando su lugar a las harinas y polvos talco. Sin embargo, también fueron prohibidos. Pocas personas conocen que todas las islas tuvieron ese hábito de lanzar polvos talco, en una época en la que la formas eran otras. Entonces existía un carnaval de la burguesía donde la elegancia de los trajes y los bailes de máscaras distinguían las clases de ese otro carnaval de la calle más ‘vulgar’, como etimología de un carnaval del vulgo, del pueblo. Así, los ayuntamientos prohibieron los polvos de talco para “no estropear la belleza de los trajes de quienes acudían a los bailes de mascaritas”. Claro que esa prohibición no se siguió en La Palma, aunque aún no era lo que vemos hoy.

Durante la época franquista las normas represivas prohibían la celebración del carnaval tal y como lo conocemos. Se toleraba de alguna manera algo que se denominara ‘Fiestas de Invierno’. Sería en la década de los años 80, cuando incluso algunas tradiciones estaban en declive, cuando el ayuntamiento ordenó algo que quedaría para siempre. Primero obligó a las murgas, que entonces sí estaban de moda, a sumarse a los desfiles “para entullar”, utiliza Víctor Correa este término, unos desfiles desangelados por falta de participación. Y así, desde la propia alcaldía se lanzó un bando animando a la gente a participar de “una gran batalla de polvos talco” que ha permanecido hasta hoy.

Y no habrá bando ni condición meteorológica que impida la celebración de esta fiesta que reivindica una forma de ser, el carácter de un pueblo y un capítulo de su propia historia. Eso son Los Indianos, una parodia de la realidad en uno de los carnavales más singulares y familiares.