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"Es una locura usarlos": por qué el agua del grifo no necesita filtros en Canarias y es igual o más sana que la embotellada

Una experta desmonta los mitos sobre el consumo de agua de la llave y alerta de los riesgos que suponen los envases

Una persona cogiendo agua del grifo. / Elena Zaretskaya

Santa Cruz de Tenerife

El agua del grifo es "apta para el consumo, salubre, limpia y se suministra en cantidad y calidad suficiente" en Canarias. Sin embargo, un gesto tan sencillo como abrir la llave del fregadero o el lavamanos para beber no es nada común en el Archipiélago. De hecho, cada residente consume anualmente 146,7 litros de agua embotellada según el informe 'Alimentación en España 2025' que ha publicado la empresa pública Mercasa. El gasto en agua mineral per cápita se sitúa en 29,7 euros, un 124% más que en la media nacional.

Este elevado consumo de agua envasada, en detrimento del agua de grifo, es fruto de la costumbre y de los mitos. Parafraseando al exalcalde de Las Palmas de Gran Canaria Juan Rodríguez Doreste, el agua antes era "escasa, cara y mala". Sin embargo, esta realidad se ha revertido gracias al esfuerzo "ímprobo" que se ha realizado en la tecnología de la desalación y en la gestión de los abastecimientos a lo largo de más de tres décadas. Lo explica la experta en salud pública y exjefa de Sanidad Ambiental del Servicio Canario de la Salud María Luisa Pita poniendo en valor al "pequeño ejército" de profesionales que cada día trabajan para garantizar la calidad y seguridad, desde los ayuntamientos hasta las empresas gestoras y la propia inspección sanitaria. "Podemos decir que (el agua de la llave) es tan buena, sino mejor, que el agua envasada. Y además cien veces más barata".

Abrir el grifo para beber, un gesto sencillo al que se resisten muchos canarios

No, la presencia de cloro no es peligrosa

Son varios los mitos que orbitan alrededor del agua de grifo. Uno de los más habituales es el supuesto riesgo por la presencia de cloro. Pita asevera que la concentración libre residual que llega al grifo del consumidor no solo es "mínima" (aunque suficiente) sino también imprescindible para garantizar la seguridad: "La desinfección del agua es la medida más poderosa que existe en salud pública en el mundo para reducir la mortalidad por enfermedades infecciosas".

La experta incide en los férreos controles que se llevan a cabo para certificar la calidad del agua de abastecimiento, con hasta 150 parámetros analíticos. Existen protocolos de vigilancia en función del riesgo, que varía según el tramo del recorrido del agua. Algunos puntos considerados "de riesgo" se encuentran en los depósitos, que son miles en el Archipiélago. "Le puedo garantizar que se limpian todos los años", sostiene Pita en referencia a la estricta normativa que se aplica porque "no se baja nunca la guardia".

Una experta desmonta todos los mitos sobre el consumo de agua del grifo

El "irreparable" daño medioambiental del plástico

Muchos consumidores ignoran asimismo el impacto derivado de consumir agua embotellada de forma sistemática. El daño medioambiental del plástico de los envases es "irreparable" por su resistencia a la degradación. "Permanecen en el entorno en el que vivimos durante decenas de años fragmentándose en micro y nanoplásticos que van a retornar al aire, al suelo y al agua". La especialista va un paso más allá y cuenta cómo esas partículas vuelven "a nosotros" a través de la cadena alimentaria. Un estudio de la Universidad de Medicina de Viena y de la Agencia Medioambiental de Austria ya confirmó en 2018 la presencia de hasta nueve tipos de microplásticos en las heces humanas. La investigación se llevó a cabo con personas de distintas zonas del mundo, como Finlandia, Italia, Holanda, Polonia, Rusia o Inglaterra. "En los estudios, hace ya muchos años, que se ha demostrado la presencia de nanoplásticos en todos los tejidos y órganos del organismo. En sangre, en leche materna, placenta, hígado, bazo...": Pita llama a evitarlo haciendo un uso responsable de los plásticos.

Por qué no es necesario el uso de filtros

El uso de filtros para el consumo de agua del grifo ha ganado popularidad en los últimas años. Se trata de un negocio "aceptado" y "regulado" según reconoce la exjefa de Sanidad Ambiental del Servicio Canario de la Salud. Sin embargo, entraña riesgos porque modifican la calidad del agua. Existen dos tipos. Las estaciones de ósmosis inversas que pueden costar centenares de euros y cuya utilización "es una locura" en Canarias debido a que "nuestra agua ya está osmotizada". Pita añade que con estos sistemas se obtiene agua "casi destilada" que puede resultar "estupenda para la batería de un coche, pero no para la bebida". En definitiva, hurtan sustancias y elementos minerales saludables.

También se comercializan filtros de carbono a precios mucho más asequibles. La experta los compara con "la pila que había antes en las casas en el campo". Sin embargo, concluye que "retiene partículas que nuestra agua de abasto no tiene en la actualidad". Admite, no obstante, que emplearlos es "legítimo" y que su fin, básicamente, es el de reducir el sabor del agua del grifo que puede resultar el año. Para empezar a beber de la llave, recomienda conservarla en un envase de cristal y enfriarla en la nevera: "Estaremos haciendo un bien colectivo para la salubridad del medioambiente, de todas las especies, incluida la nuestra. Además, un beneficio a nuestra economía porque es cien veces más barata".