Política

Comienza la expropiación del hotel fantasma de Añaza, un peligroso mamotreto abandonado por cientos de propietarios

Una niña de 13 años falleció en diciembre tras caer desde gran altura en la infraestructura. El Ayuntamiento no no abonará ni un solo euro a los dueños

Hotel abandonado en Añaza, Santa Cruz de Tenerife (Getty Images). / EP-stock

Santa Cruz de Tenerife

El Boletín Oficial de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife (BOP) publicó el pasado 16 de febrero la aprobación inicial del expediente de expropiación forzosa del hotel abandonado por centenares de propietarios españoles y extranjeros hace 50 años en Añaza. La infraestructura fue proyectada en 1973 pero sus dueños se desentendieron solo dos años después al no contar con los permisos urbanísticos definitivos y por falta de financiación. Ya en 1998 una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias fijó que invadía la zona de servidumbre marítimo-terrestre y que, por tanto, debía ser derribado.

Durante medio siglo, esta gran mole de cemento que ocupa en torno a 35.000 metros cuadrados ha generado múltiples problemas de seguridad. El pasado 4 de diciembre una niña de 13 años falleció tras caer desde una gran altura en el hotel, un suceso que conmocionó a la población de la capital tinerfeña. "Ya no solo accidentes, han accedido muchas personas al interior para acabar con su propia vida de manera consciente. También las temeridades que hemos visto a lo largo de estos años de personas que entran para sacarse fotos o ver las vistas desde el último piso", reconoce la concejala de Urbanismo Zaida González.

Múltiples problemas de seguridad en la infraestructura

Cero euros a los propietarios

Con la publicación en el BOP se comunica el inicio de la expropiación a los propietarios españoles, que tienen un mes para presentar alegaciones. Es uno de los múltiples pasos que debe dar el consistorio para poder anotar la propiedad en el registro y, después, proceder a la demolición. "La cantidad que le corresponde a los dueños es de cero euros" indica la edil. Esto se debe a que en la zona no se puede construir nada y por tanto, el justiprecio de los terrenos "es muy bajo". A ello hay que sumar el coste del derribo que va a asumir el consistorio con ayuda del Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias.

Más compleja está siendo la tarea de localizar a los propietarios extranjeros, procedentes de territorios como Alemania, Suiza o Liechtenstein. De hecho, el Ayuntamiento ha estado en contacto con el consulado alemán, país del que procede la mayoría de los dueños, para poder publicar en un diario oficial similar al Boletín Oficial del Estado el proceso de expropiación. Sin embargo, "no existe un boletín como el nuestro". La corporación seguirá intentando encontrar a esos titulares. "Hemos contratado a un traductor para que haga las traducciones de esa misma resolución que aparece en el BOP y, en el caso de que se localice alguno, le llegue en su idioma". Paralelamente, han realizado una consulta al Ministerio de Asuntos Exteriores para conocer si existe un procedimiento concreto para notificar. De lo contrario, "procederemos a hacer las notificaciones en los domicilios que nos constan", añade la concejala dando por hecho que "muchos, por no decir todos, van a estar ilocalizables".

Dificultades en la notificación de los propietarios extranjeros

Refuerzo de la seguridad en la zona

Urbanismo confía en haber finalizado la expropiación forzosa este año 2026. González insiste en la necesidad cumplir "exquisitamente" el procedimiento para evitar obstáculos en la inscripción de la propiedad en el Registro y poder continuar con el plan de demolición. Ya existe un proyecto de renaturalización de la zona para rescatar el acceso al mar. El mismo contempla áreas verdes, espacios de paseo y una plataforma marítima para crear una zona de baño. Para los trabajos el Gobierno de Canarias ha otorgado al consistorio una subvención directa de 2,5 millones de euros, mientras que el Cabildo ha aprobado 500.000 euros. El temor, admite la concejala, pasa porque el complejo proceso se trunque y tenga que devolverse el dinero que aportan las administraciones.

Paralelamente, el Ayuntamiento anuncia que acometerá una serie de acciones para tratar de garantizar la seguridad en el mamotreto. El plan consiste en demoler las rampas que iban a constituir las escaleras de la edificación de la planta cero a la cuatro, eliminar zonas de tierra que permiten el acceso a la planta seis, excavar en los puntos que permiten entrar por la plata cinco e instalar mallas soldadas: "No se puede asegurar que no vaya a acceder nadie, pero sí ponérselo difícil. Ahora mismo rompen las vallas, las saltan, da igual lo que pongas".

Janire Alfaya

Periodista de la Cadena SER en Canarias desde...