Sobre dos liderazgos muy diferentes
El Enfoque de Francisco Pomares en Hoy por Hoy Tenerife

Sobre dos liderazgos muy diferentes
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Santa Cruz de Tenerife
¿A quién le importa lo que opine González sobre Sánchez? ¿O lo que Sánchez piense de González? Más allá del cotilleo político, el ciudadano medio bastante tiene con pagar la hipoteca. Pero el episodio ilustra dos formas distintas de ejercer liderazgo.

González fue sin duda un dirigente con pulsión cesarista. Concentró poder, moldeó el partido a su imagen y gobernó con mano firme. Pero lo hizo desde una autoridad política indiscutida. Tenía detrás mayorías abrumadoras, congresos ganados sin trampas, un proyecto reconocible y una militancia que lo respaldaba casi siempre con entusiasmo. Su liderazgo nacía de un exceso de poder político. De poder real… El liderazgo de Sánchez es de naturaleza distinta. Sánchez apoya su poder en una mayoría construida a golpe de aparato y cesiones vergonzantes. Su mando no descansa en una visión compartida, sino en un argumentario corregido y adaptado en neolengua orwelliana hasta el cansancio. No se alimenta del debate, sino del miedo. Prometió devolver el partido a las bases y terminó secuestrándolo. Vació de contenido los órganos de deliberación colectiva, redujo los congresos a ceremonias plebiscitarias, castigó con una severidad casi ejemplarizante cualquier atisbo de disidencia y estableció un sistema de premios para los fieles -sean o no especialmente brillantes- y de castigo a quien ose levantar la voz.




