Sociedad

Cinco niños para "educarles con alma", el lema de la escuela rural CEIP San Antonio

Enseñanza individualizada en un aula con cinco edades distintas. | Parte de una red rural que suma 155 alumnos en Gran Canaria

Cómo es la vida en una escuela unitaria de Gran Canaria

Las Palmas de Gran Canaria

En la calle La Portada, número 22, entre Las Remudas y Telde, sobrevive, y florece, un pequeño tesoro educativo a solo cinco minutos de la Gran Canaria 1 El CEIP San Antonio es una escuela unitaria con solo cinco alumnos, pero con una filosofía que lo dice todo: “En nuestra escuela rural, cada niño y niña brilla con luz propia”. Y no es un eslogan vacío.

Victoria, Sofía, Mía, Enzo y Adrián son los alumnos del centro, tienen entre cinco y ocho años. Comparten espacio, aprendizajes y experiencias en un centro que oferta hasta cuarto de Primaria y que aspira a ampliar a quinto y sexto el próximo curso. Al frente está Ángeles Chavanel, directora y tutora, con más de 30 años de experiencia docente. Esta es su primera etapa en un centro unitario y lo tiene claro, afirma que “es muy bonito. Aprendes un montón y los quieres con toda el alma, porque prácticamente eres la mamá y el papá de todos ellos”.

El colegio cuenta con un único aula principal, un pequeño espacio de dirección y material, un huerto escolar, del que hoy mismo los niños se llevan pimientos recién cosechados, y un patio amplio con cancha y zona de juegos. Pequeño en tamaño, pero grande en implicación de los docentes que imparten sus especialidades.

La complejidad pedagógica es evidente y es que al tener distintas edades, distintos cursos, también son distintos ritmos. Infantil convive con primero, segundo, tercero y cuarto en el mismo espacio. “Al principio es complicado, porque tienes que atender a infantil mientras atiendes a primero, segundo, tercero…”, explica la directora. Pero la clave está en la organización diaria y en la personalización.

“No se da la misma clase para todos. Es una enseñanza totalmente individualizada. Cada uno sigue su ritmo, con sus materiales. Aquí están atendidos al cien por cien”, explica. Lejos de ser un obstáculo, la mezcla de edades se convierte en una fortaleza. “Hay un trabajo cooperativo increíble. La niña de tercero ayuda al de cinco años, el de primero enseña a leer los primeros fonemas… Es muy interesante”.

El centro forma parte del colectivo rural junto a otros colegios como La Breña, Montaña Las Palmas, San Roque o Agustín Manrique de Lara, sumando en total 155 alumnos y alumnas.

Para Ángeles, la escuela rural “no solo educa, sino que transforma”. ¿Por qué? Porque el vínculo es distinto, la convivencia es más cercana y el aprendizaje es más humano.

Además, se organizan encuentros periódicos entre centros rurales para que el alumnado amplíe su red social y educativa.

Hoy la escuela vive una jornada especial. Miembros de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria han convertido el aula en un pequeño escenario gracias al proyecto Paisaje de Sonidos. Junior Travieso, uno de los músicos participantes, explica el objetivo: “Queremos acercar la música a los niños y niñas de las escuelas rurales para que puedan cantar, bailar y conocer los instrumentos de cerca”.

Junto a su compañero Ismael, que toca la trompeta, desarrollan talleres itinerantes por distintos centros. En este formato reducido, la experiencia es aún más intensa. “Son niños muy participativos, muy agradecidos. Es un auténtico lujo trabajar así con ellos”, asegura Junior. “Es el público más fácil y más agradecido que existe. Se sienten como magnéticos con la música”.

En tiempos donde lo grande parece imponerse, el CEIP San Antonio demuestra que otra escala es posible. Aquí no hay masificación ni anonimato. Hay nombre propio, seguimiento personalizado y comunidad entre padres, madres, educadores y niños.

Con cinco alumnos, un aula, un huerto y música en directo, cada niño y cada niña brilla con luz propia.