Los vecinos de La Paterna están hartos del "abandono institucional" ante las deficiencias y desperfectos en las obras de sus viviendas
Humedades, enseres inutilizables y casas inhabitables marcan el día a día de las familias del barrio que ven promesas incumplidas. | Las lluvias de diciembre dejaron los hogares inundados

Vecinos afectados de La Paterna denuncian que han sufrido desperfectos en sus casas por las lluvias
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Las Palmas de Gran Canaria
Los vecinos del barrio de La Paterna, en Las Palmas de Gran Canaria, llevan más de un mes denunciando una situación que califican de insostenible. Tras las lluvias de diciembre y enero, varias viviendas han quedado gravemente afectadas por filtraciones y humedades que, según relatan, se han agravado tras la rehabilitación reciente de los edificios.
Lo que en un principio iba a ser una mejora histórica para el barrio se ha convertido, dicen, en “una pesadilla”. Filtraciones constantes, desalojos improvisados, pérdidas materiales y una sensación generalizada de abandono institucional definen el panorama actual.
Gloria González es una de las vecinas más afectadas y explica en Hoy por Hoy El Drago que su vivienda quedó prácticamente inhabitable tras los temporales. “Las tres habitaciones se vinieron abajo. Aquello se convirtió en una piscina”, relata. Según cuenta, las primeras lluvias dejaron al descubierto problemas en los techos recién reformados. El agua comenzó a entrar con fuerza, arrastrando suciedad y restos acumulados bajo las tejas. “Dormíamos en el salón con olor a excrementos de paloma. La humedad lo empapaba todo y nadie apareció hasta días después”, recuerda. Gloria fue realojada primero en un hotel durante tres noches y después en una vivienda provisional en el propio barrio. Aun así, insiste en que la solución es temporal y que su casa sigue sin estar en condiciones. “Pintan y vuelve a salir la humedad. Tengo todos los enseres estropeados. ¿Qué hago cuando me digan que vuelva?”, se pregunta.
Otro de los vecinos afectados es Eduardo Padrón, que vive en un bajo y denuncia filtraciones constantes que bajan desde los pisos superiores. “El agua se filtra por el techo mal sellado y llega hasta la planta baja”, explica. Pero su queja va más allá de las humedades. Enumera una larga lista de problemas derivados de las obras: portales más bajos, materiales que se recalientan, ventanas poco accesibles o ascensores que siguen sin funcionar correctamente. “Hay ascensores terminados sin botón para llamarlos. Nos dicen que ya se arreglará, pero llevamos así desde 2023”, lamenta. También critica las dificultades que generan las obras en el día a día del barrio, desde accesos bloqueados hasta riesgos para emergencias. “Una ambulancia tardó una hora en poder entrar a llevarse el cuerpo de un fallecido. Las obras cortan las calles sin medidas de seguridad”, asegura.
Ambos vecinos coinciden en que la respuesta institucional ha sido insuficiente. Aunque reconocen que hubo realojos puntuales y visitas técnicas, consideran que las soluciones son lentas y superficiales. “Nos sentimos abandonados. Vienen, miran, dicen que todo se arreglará… pero nada cambia”, resume Gloria. Mientras tanto, el entorno del barrio continúa marcado por grúas, andamios, polvo y dificultades de aparcamiento, en medio de unas obras que, según denuncian, siguen sin resolverse del todo.
Los vecinos piden ahora una intervención definitiva que garantice la habitabilidad de las viviendas y una solución estructural a los problemas. Reclaman además mayor implicación del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para poner fin a una situación que, aseguran, está afectando gravemente a su calidad de vida. Plantean nuevas movilizaciones frente a las Casas Consistoriales.




