Sociedad

"Mi padre aceptó volver con una condición": Roberto Moreno recuerda la figura de su padre, pionero de la cibernética en Canarias

Roberto Moreno volvió a Canarias tras una exitosa carrera en Estados Unidos para ser uno de los precursores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

“Siempre defendió una educación pública fuerte, especialmente en la universidad”: Roberto Moreno recuerda a su padre, recientemente fallecido

Las Palmas de Gran Canaria

"Mi padre aceptó volver con una condición: que le pusieran un laboratorio de computación idéntico al que tenía en Estados Unidos y Lorenzo Olarte va y se lo monta". De esta manera ha relatado Roberto Moreno la curiosa historia del regreso de su padre, pionero de la cibernética y de la inteligencia artificial en Canarias, a las islas tras trabajar en el Instituto Tecnológico de Massachusetss y de ocupar cargos relevantes como catedrático, decano y vicerrector de la Universidad de Zaragoza.

En una entrevista en Hoy por Hoy El Drago, tras el reciente fallecimiento de su padre, Moreno ha relatado que "Olarte quería impulsar la creación de una universidad en Gran Canaria y para ello, como le afirmó a mi padre, quería recuperar a los canarios que estuviesen en la diáspora relacionados con el mundo de la investigación". Según relata Moreno, "mi padre fue citado en Moncloa y allí Olarte le contó el proyecto, al que mi padre no pudo decir que no, pero puso esa condición".

Ese laboratorio de computación, que fue instalado en el desaparecido Colegio Universitario de Medicina, "tenia lo último de la época en tecnología, estamos hablando del final de la década de los setenta". Algo por lo que su padre alucinó por tal nivel de identidad con el que él tenía en Estados Unidos.

Base de la ULPGC

Este paso marcó el inicio de una etapa clave en la que Moreno Díaz contribuyó a sentar las bases de la informática universitaria en Gran Canaria, participando en la creación de la Facultad de Informática de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y en el impulso de nuevas líneas de investigación en computación e inteligencia artificial. Más allá de sus logros institucionales, Moreno Díaz fue también un defensor firme de la educación pública, una convicción que nacía de su propia experiencia. Procedente de una familia humilde de Gáldar, pudo acceder a los estudios superiores gracias a becas. “Siempre defendió una educación pública fuerte, especialmente en la universidad”, ha recordado su hijo en la antena de SER Las Palmas.

Su vocación científica surgió desde muy joven. Pasaba horas en el taller de electrónica de su hermano, donde experimentaba y construía pequeños dispositivos, incluidas emisoras de radio. Aquella curiosidad temprana se transformó en una carrera dedicada a explorar las fronteras de la computación y la inteligencia artificial. Como docente, fue exigente y meticuloso. Su hijo recordó con humor cómo corregía exámenes con rigor extremo, convencido de que la excelencia académica requería disciplina y esfuerzo. Ese mismo espíritu lo transmitió a sus alumnos y a su propia familia, inspirando vocaciones científicas.

Pero su personalidad no se limitaba al ámbito académico. Moreno Díaz fue un hombre apasionado por el arte, la música, la pintura y la gastronomía. “Le gustaba todo lo bueno”, resumió su hijo, quien destacó su capacidad para vivir intensamente y mantener una curiosidad constante por el conocimiento y la cultura. A pesar de los numerosos reconocimientos recibidos a lo largo de su carrera, mantuvo siempre una actitud discreta. Incluso dejó instrucciones precisas para evitar ceremonias solemnes tras su fallecimiento. Sus cenizas fueron finalmente depositadas en la playa de Sardina de Gáldar, un lugar al que se sentía profundamente vinculado y donde encontraba descanso y serenidad.