Sobre la política de las emociones
El Enfoque de Francisco Pomares en Hoy por Hoy Tenerife

Sobre la política de las emociones
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Santa Cruz de Tenerife
Miles de personas salieron ayer a las calles contra la desigualdad, la violencia machista, la guerra o el fascismo. Son causas legítimas, pero también revelan algo más profundo: hoy la política vive de las emociones. Los asuntos que dominan la agenda pública son hoy los que nos dividen, los que nos enfrentan, los que movilizan a la gente desde el miedo, la ira o el resentimiento. Mientras tanto, problemas que preocupan a casi todos -la corrupción, la vivienda, el empleo o el futuro de las pensiones- quedan a menudo en segundo plano.
Es así porque la política ya no busca tanto convencer como activar emociones. No pretende que pensemos, sino que nos identifiquemos con un partido o un grupo. Es el renacimiento de lo tribal. Y cuando eso ocurre, lo importante deja de ser la verdad: lo importante es defender a los tuyos y culpar de todo al de enfrente.
No ocurre sólo aquí. Es un fenómeno planetario, global, en el que maduran el cesarismo, el populismo y el nativismo. Vivimos en ese tiempo. Y no sabemos dónde nos lleva. Pero no es a un sitio bueno.




