Sociedad

Llega la tecnología que puede predecir cómo se comportarán las llamas en un gran incendio

Un proyecto piloto que se lleva a cabo en La Palma compartirá información a tiempo real para atacar los conatos en primera instancia y adelantarse al comportamiento del fuego

Marcos Lorenzo, viceconsejero de Emergencias del Gobierno de Canarias

Santa Cruz de La Palma

El lugar elegido es la comarca oeste de la isla, en concreto, el municipio de Tijarafe. Allí, en las medianías de zona boscosa, se instalan 39 sensores de última generación que, inicialmente, fueron diseñados para la vigilancia privada y que, sin embargo, se han postulado como una herramienta extraordinaria para luchar contra los incendios.

El porqué de esta zona para iniciar este proyecto, “no es casualidad”, explica el viceconsejero de Emergencias del Gobierno de Canarias, Marcos Lorenzo que, además, es natural de Tijarafe, donde fue alcalde. Hace alusión a esa referencia, pero explica que se trata de “Tijarafe, Puntagorda y Garafía, es probablemente, y sin el probablemente, con los datos en la mano, la comarca más peligrosa desde el punto de vista de la incidencia de los incendios forestales. Es, de hecho, es donde más casas se nos han quemado en un incendio de interfaz forestal en Canarias. Eso nos pasó en el año 2023 que, recordemos, pocas semanas después, también tuvo lugar en Tenerife otro incendio forestal que amenazó toda la corona forestal de Tenerife, pero no llegó a ser tan dañino desde el punto de vista de las viviendas”.

Entonces el fuego afectó a una superficie de más de 3.300 hectáreas con un perímetro de 38 kilómetros entre los que se encuentran espacios naturales de distinta protección. Entonces fue necesario evacuar y realojar a vecinos de Tijarafe y Puntagorda y las llamas afectaron más de medio centenar de infraestructuras entre viviendas, bodegas o alojamientos vacacionales. Y entre las personas afectadas se encontró también personas que habían perdido su vivienda tras la erupción y optaron por reubicarse en una zona de la isla que no cuenta con actividad volcánica, pero que si registra un alto riesgo de incendios.

Oler el humo

Se trata de unos sensores que tienen la capacidad de distinguir el origen del humo que detectan. “Son capaces de distinguir el tipo de humo, son como olfatos artificiales”, explica Marcos Lorenzo, como un parámetro singular que luego “esos datos se llevan a un centro de mando donde se pueden monitorizar esas situaciones”. Estos valores recogidos por los sensores se cruzan con otros como la localización geográfica o las previsiones meteorológicas. Esto supone una situación de cierta ventaja ante grandes incendios.

Los expertos ya vienen advirtiendo sobre la virulencia de los incendios que ha ido incrementándose con el paso de los años por diferentes motivos. Entre ellos, la acumulación de combustible vegetal en los montes, la sequía, el abandono de los cultivos y unas condiciones meteorológicas que, en ocasiones extremas, retroalimentan el propio incendio. Canarias padece ya “lo que se consideran ahora incendios de quinta generación. Llega un momento que se ponen fuera de capacidad de extinción, que es ese momento en el que poco más podemos hacer, salvo tomar decisiones preventivas en cuanto a la evacuación de la población, en cuanto a tomar acciones directas de intentar apagar un incendio de esa naturaleza, cuando está en ese nivel de virulencia”. Y es en esos momentos cuando entran en juego todos los datos obtenidos por los sensores y posteriormente cruzados para tratar de adelantarse al comportamiento del incendio bajo parámetros como cambios en la dirección del viento o previsión de lluvias o la cercanía a zonas de dificil acceso.

El proyecto se está llevando a cabo y aún deberá implementarse durante el próximo año para ir “entrenando” los sensores con los parámetros correspondientes a la zona en la que están instalados e ir acumulando otros referentes al propio terreno y condiciones.

Eduardo Cabrera

Trabajo en medios de comunicación desde hace...