Federico Grillo entona el mea culpa: "No veíamos adecuado suspender las clases y pedimos esperar"
El director insular de Emergencias destaca el buen trabajo de la Aemet, pero comenta que esta situación "era imprevisible". | No se esperaba que la borrasca apareciera por el norte

Federico Grillo pide disculpas por no haber suspendido las clases
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Las Palmas de Gran Canaria
El director insular de Emergencias de Gran Canaria, Federico Grillo, ha defendido la gestión realizada durante el paso de la borrasca en la isla, subrayando que todas las decisiones se han tomado con un objetivo claro, como es garantizar la seguridad de la población sin aplicar restricciones desproporcionadas. Sin embargo, sobre la idoneidad de suspender o no las clases en el día de hoy, ha explicado que “desde el Cabildo tenemos que entonar el mea culpa porque no lo veíamos adecuado y pensamos que era mejor esperar. Si la meteorología iba a verse reducida o menos grave, a partir del mediodía, no tenía sentido acelerarlo sino esperar a que se calmara”.
Grillo explicó que la gestión de este tipo de situaciones implica encontrar un punto intermedio entre la prevención y la vida cotidiana porque “la sociedad quiere seguir haciendo cosas… tomar medidas adecuadas sin ser muy restrictivos es complicado” y, además, “cuando tenemos una situación de estrés hay una tendencia a tomar decisiones rápidas… y hay que priorizar siempre la protección del ciudadano”. En este sentido, insistió en que no todas las zonas de la isla presentaban el mismo nivel de riesgo, lo que hacía inviable aplicar medidas generalizadas como el cierre total de centros educativos.
El director de Emergencias recalcó que uno de los principales desafíos fue la imprevisibilidad de la borrasca, especialmente en su fase final, cuando se generaron núcleos tormentosos estáticos que descargaron grandes cantidades de lluvia en puntos concretos. “El sistema de previsión meteorológica no es perfecto… siempre tenemos que dejar un margen a lo que sorprende”, ha comentado. Esta incertidumbre obligó a tomar decisiones dinámicas, ajustadas al terreno y en coordinación con los municipios, priorizando avisos y restricciones puntuales antes que medidas masivas.
Episodios críticos y gestión del riesgo
Durante la madrugada se registraron situaciones especialmente complejas, como en Fataga, donde se restringieron accesos ante el riesgo en los desplazamientos, o en el norte de la isla, con acumulaciones de hasta 153 litros en zonas como Bañaderos.
A pesar de ello, Grillo destacó que el sistema funcionó: “El resultado es solo agua y daños materiales, pero no hemos sufrido bajas”.
“No bajar la guardia”
Aunque la situación ha mejorado, desde Emergencias insisten en que la isla “está muy mojada, muy sensible… no es cuestión de bajar la guardia” porque sigue en un escenario delicado, con el terreno muy saturado de agua y riesgo de desprendimientos.
El objetivo ahora es avanzar hacia una fase de normalización progresiva, centrada en la recuperación de infraestructuras y la vigilancia de riesgos residuales.




