“En menos de una hora se inundó todo”: una vecina de Bañaderos relata cómo el agua arrasó su garaje
Marina explica que el agua superó los dos metros de altura, destrozó todo lo que estaba a su paso y cuantifica los daños en 50.000 euros

Vecinos afectados por la borrasca Therese en Bañaderos, Arucas
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Las Palmas de Gran Canaria
A las siete de la mañana, cuando apenas comenzaba la rutina diaria en su casa de Bañaderos, Marina ya intuía que algo no iba bien, mientras preparaba el desayuno de sus dos hijos menores, antes de ir al colegio. La lluvia caía con intensidad, pero nadie esperaba lo que estaba a punto de ocurrir. “En menos de una hora se inundó todo”, relata todavía con el susto en el cuerpo por el impacto de una jornada que ha dejado su vivienda seriamente dañada.
La tromba de agua, que dejó más de 150 litros por metro cuadrado en la zona, provocó una acumulación repentina que terminó entrando con fuerza en su garaje. “Empecé a sentir la angustia de ver cómo el agua entraba en mi casa”, explica. En cuestión de minutos, el nivel subió sin control hasta superar los dos metros de altura.
El problema, según cuenta, no fue solo la intensidad de la lluvia, sino la acumulación del agua en un punto bajo del terreno. porque “toda el agua del pueblo terminaba estancándose aquí”, señala. Mientras el barranco seguía su curso, el desbordamiento se produjo por esa bolsa que se formó junto a las viviendas.
En plena emergencia, Marina y su familia intentaron reaccionar como pudieron. Su marido sacó el coche a tiempo para evitar que quedara atrapado, aunque otros vecinos no corrieron la misma suerte. La cuestión es que “cada vez que pasaban coches se formaban olas que nos metían más agua dentro”, recuerda. Entonces, decidieron cortar el tráfico de su propia calle con sus vehículos particulares.
“No dábamos abasto”, asegura, cuando habla de las bombas de achique que no fueron suficientes. Durante horas, los servicios de emergencia trabajaron para sacar el agua, llegando a extraer decenas de miles de litros. "Unas 16 cubas de Canaragua, cada una de 9.000 litros, vinieron a sacar toda el agua posible", de hecho, hasta la UME, con dos bombas de achique no podían porque "el agua seguía entrando". La intervención de maquinaria pesada, incluida una excavadora que abrió una vía de escape en un solar anexo, donde se acumuló el agua, fue clave para evitar daños aún mayores. “Si no, el agua habría llegado a la primera planta”, afirma.
Ahora, con el agua ya retirada, queda lo más difícil: hacer balance. El garaje ha quedado completamente arrasado. Instalaciones eléctricas, sistemas de aerotermia, las baterías de las placas solares y numerosos enseres han quedado inutilizados. “Solo en maquinaria calculamos unos 50.000 euros en pérdidas”, explica, a la espera de la valoración oficial del perito.
Con el barro aún presente y el olor a humedad impregnando la vivienda, Marina encara ahora la fase de recuperación. “Es cuando uno se enfrenta a todo lo que hay que reconstruir”, dice. La tormenta ya ha pasado, pero sus consecuencias siguen muy presentes en una de las zonas más afectadas por este episodio de lluvias en Gran Canaria.




