La historia oculta en una escultura en Tenerife: resultado del meticuloso trabajo de la restauración cultural
La clave para que el trabajo de restauración cultural sea el correcto es importante contar con un buen código ético profesional

Restaurar obras de arte puede suponer en muchos casos que resurja una historia oculta en la obra
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Santa Cruz de Tenerife
Época de Semana Santa en la que se abren las iglesias, las ermitas y muchos templos religiosos. En ellos se alojan desde hace años o siglos, obras de arte que con el paso del tiempo acaban perdiendo su esencia o incluso acaban escondiendo la historia original. Este es el caso que le sucedió a Andrea Delgado, restauradora y conservadora de bienes culturales que tiene su propio taller en Tenerife y que tras muchos encargos llegó el día en el que se encontró con un obra en la que descubrió la verdadera historia que hace años estaban escondidas, según explicó en La Ventana de Canarias.
Restaurar es un trabajo de artesanía prácticamente que tiene como eje seguir un buen código ético profesional. "En Europa seguimos las mismas directrices profesionales y aunque cada obra sea completamente diferente a la anterior todas parte de los mismos criterios", explica Delgado que si no se respetan los valores esenciales de las obras conlleva efectos irreversibles sobre las mismas".

Una escultura hecha por partes
Está restaurada recientemente y será en mayo cuando la presenten. Se trata de una escultura de bulto redondo que se encuentra en el Retablo Mayor de la Capilla de los Dolores, en Icod de los Vinos. Cuando el equipo de restauradores de Andrea Delgado vio por primera vez la obra determinó que tenía un buen estado de conservación que cambió totalmente el rumbo cuando llegó al taller. "Nos empezamos a replantear la propia historia de la obra", la conservadora asegura que veían que las manos de la escultura estaban talladas muy delicadas y con mucho movimiento, "incluso se le veían venas", algo que contrastó con el rostro, que estaba muy plano a nivel de volumen.
Tras este descubrimiento encontraron una segunda pista de que la historia de la escultura podría ser diferente a la que conocían. "Empezamos a ver que los colores no coincidían entre las manos y la cara", explicó Andrea Delgado que se vieron obligados a realizar un estudio más profundo con un colorímetro, una aparato que le da valores específicos a cada muestra. "Parece que la escultura estuvo hecha por dos manos diferentes", a partir de ahí abrieron la hipótesis de que la obra estuvo confeccionada por dos artistas de la misma época y en la que cabe la posibilidad de que cada uno hiciera su pieza en su taller particular.
Aunque al principio la hipótesis giraba en torno a que las manos de la figura estaban hechas con la intención de verlas desde abajo, "con la perspectiva, así se podía ver que las manos sobresalían del torso". En un primer momento el equipo restaurador no le dio importancia, pero las sospechas cobraron vida cuando llegó al taller. "Hablando con nuestro historiador de confianza, con la gente de la propia parroquia, con nuestros escultor, y todo poco a poco fue dándole luz".
Las imágenes que procesionan
Normalmente, las obras que salen de procesión tienen un sistema de anclaje que debe tener cierto mantenimiento para garantizar que no sufran daños. "Un par de semanas antes se puede pedir que un restaurador evalúa el estado de las obras antes de salir y si es un Bien de Interés Cultural hay que pedir ciertos permisos", aunque Andrea Delgado asegura que lo ideal es que no pase nada porque si sufre daños habría que plantear una restauración más exhaustiva.
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La Ventana de Canarias (02/04/2026)

Maite Álvarez
(Tenerife, 1997) Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Radio,...




