Sobre la reacción de Iglesias al acuerdo de la izquierda
El Enfoque de Francisco Pomares en Hoy por Hoy Tenerife

Sobre la reacción de Iglesias al acuerdo de la izquierda
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Santa Cruz de Tenerife
Algunos no se retiran ni a palos. Mucho hacer como que te vas y lo dejas, y luego tu retirada resulta más bien una mudanza táctica, un cambio de escenario, un desplazamiento lateral para seguir ocupando el centro del plano sin asumir el desgaste de la primera fila.
Pablo Iglesias dejó el Gobierno, dejó el Ayuntamiento de Madrid, dejó la secretaría general de Podemos, y entregó formalmente el testigo a Irene Montero -una sucesión que tuvo más de continuidad dinástica que de renovación política-, pero lo cierto es que en ningún momento ha dejado de comportarse como el verdadero boss. Amo y señor de Podemos, jefe indiscutible e indiscutido de una tropa menguante.
Lo vemos de nuevo con el acuerdo de la izquierda en Andalucía. Un pacto imperfecto. Y un reparto discutible, también. Pero, sobre todo, un acuerdo que tiene un pecado original imperdonable: no haber sido diseñado por Pablo Iglesias.
El culebrón, efectivamente, no ha terminado. Pero no porque se haya agotado la posibilidad de llegar a acuerdos, sino porque sobran líderes que no saben irse.




