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Historia

Juan López Campillo, el guerrillero cántabro que desafió a Napoleón

Luchó en la Guerra de independencia española y después en la defensa del liberalismo

Juan López Campillo, el guerrillero cántabro que desafió a Napoleón

Santander

Juan López Campillo nació el 18 de septiembre de 1785 en Liendo (Cantabria) y murió en Francia el 23 de enero de 1832, después de una vida marcada por la guerra, la resistencia y la persecución política.

En la sección 'Cantabria en Persona' del programa A Vivir Cantabria, el historiador y divulgador, Juan Carlos Cabria, recorre algunos de los hitos de la trayectoria de Campillo que tuvo una destacada participación en la Guerra de la Independencia Española y, posteriormente, en la defensa del liberalismo.

Cabria cita al historiador Rafael Palacio que ha publicado varios libros en torno a la división cántabra en la Guerra de la independencia y que también ha protagonizado varias conferencias en torno a la 'Vida y memoria del coronel Juan López Campillo'.

Guerra de la Independencia

La invasión francesa de 1808 fue el punto de inflexión. Tras la entrada de las tropas imperiales en Cantabria, Campillo se incorporó a las partidas guerrilleras y, en cuestión de semanas, reunió cerca de 300 hombres, incluidos sus tres hermanos, bajo el nombre de los “Vengadores Volantes de Cantabria”.

En enero de 1810 fue reconocido como comandante de partida patriótica, tras una serie de acciones que ya atribuían a su nombre un liderazgo indiscutible. Uno de los episodios que consolidó su fama fue el cerco a los franceses en la Atalaya de Laredo con solo 44 hombres, una operación en la que demostró su capacidad para golpear rápido y desaparecer (PDF adjunto).

72 acciones bélicas

Entre 1808 y 1813, explica Cabria, Juan López Campillo protagonizó 72 acciones militares en el norte peninsular, desde Navarra y La Rioja hasta Burgos y el oriente cántabro. Su guerrilla creció hasta convertirse en los “Tiradores de Cantabria”, una de las unidades más activas de la resistencia española.

Participó en la toma de Haro, ataques en Logroño y Puente la Reina, y operaciones decisivas en Laredo, Ramales, Castro Urdiales, Candina, Marrón o La Cavada. Fue uno de los principales auxiliadores del general Porlier, con quien colaboró en la reconquista de Santoña.

Su arrojo quedó patente en numerosos combates desiguales. Uno de los más célebres ocurrió en Gordejuela, donde 400 guerrilleros plantaron cara a una fuerza francesa de 2.000 soldados.

En diciembre de 1812 resistió durante tres horas el cruce del río Asón ante 2.500 soldados del general Barón de La Foy, pese a la falta de alimento y fuerzas, y resultó herido.

Defensa del Liberalismo

Cabria señala que, terminada la Guerra de la Independencia Española, Campillo se alineó con el liberalismo, pero sus aspiraciones militares —como su intento de ser nombrado brigadier— fueron frenadas por viejas enemistades y por su fama de indisciplinado.

Tras el regreso de Fernando VII y la restauración del absolutismo, volvió a combatir, esta vez del lado constitucionalista. Derrotado en La Coruña, fue perseguido sistemáticamente. A los milicianos liberales se les ofreció someterse o marchar a campos de prisioneros en Francia. Campillo optó por la expatriación.

En 1827, se le retiraron su empleo, sus haberes y su fuero. Finalmente huyó desde Castro Urdiales en 1831 y cruzó a Francia. El gobierno lo condenó “en rebeldía a expatriación perpetua”.

Exilio

Campillo murió en Bayona, en la calle Platería, el 23 de enero de 1832. Apenas conservaba lo puesto: una casaca de coronel y un sombrero de tres picos que, tras su muerte, fueron entregados a su viuda, María Inés de las Llanas, con la que tuvo tres hijos.

Hasta el final mantuvo su compromiso político. Desde Colombres, publicó un manifiesto llamando a los cántabros a resistir la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis y a defender la Constitución de 1812.

Conchi Castañeda

Licenciada en Ciencias de la Información por...