La exclusión social llega a más de 80.000 cántabros, según el último informe de Cáritas
El 14 % de los cántabros estaba en situación de exclusión social en 2024, aunque ese porcentaje es menor a la media nacional (19 %)
EUROPA PRESS - Archivo (EUROPA PRESS)
SANTANDER
Más de 80.000 personas estaban en situación de exclusión social en Cantabria en 2024, lo que supone un aumento del 30 por ciento respecto a 2018, es decir, 20.000 cántabros más, según el último informe elaborado por Cáritas y la Fundación Foessa sobre el periodo entre esos seis años.
El documento, presentado este martes en una rueda de prensa en la que ha estado presente el obispo de Santander, Arturo Ros, concluye que el 14% de los cántabros estaba en situación de exclusión social en 2024, aunque ese porcentaje es menor a la media nacional (19 %).
"Este informe muestra una tendencia clara: el espacio social de la exclusión en nuestra comunidad ha crecido de forma notable entre 2018 y 2024, con un incremento de 20.000 personas", ha insistido , en la rueda de prensa, el investigador de la Fundación Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (Foessa), Daniel Rodríguez de Blas.
Acompañado, además de por el obispo, por la directora de Cáritas Diocesana de Santander, Sonsoles López, Rodríguez de Blas ha considerado que esos datos reflejan un proceso "silencioso pero persistente de deterioro social".
Sin embargo, ha señalado que los casos de exclusión severa se mantuvieron estables entre 2018 y 2024.
"Tras más de dos décadas marcadas por la crisis financiera, la pandemia, la inflación y la tensión habitacional, las fases de recuperación económica no han logrado cerrar las brechas abiertas", ha opinado.
Y ha detallado que tres de cada cuatro personas en exclusión severa estaban trabajando o buscaban empleo, "lo que desmonta la idea de que la exclusión responde a la falta de esfuerzo individual", ha matizado.
Vivienda
Ha añadido que el epicentro de la exclusión social es la vivienda, que afecta a un 23 % de la población, un porcentaje que se ha duplicado desde el 2018 al 2024 debido, ha señalado, al incremento de precios.
El investigador ha indicado que, en la actualidad, más de 55.000 personas "realizan un sobreesfuerzo económico excesivo para pagar su vivienda".
También ha afirmado que, pese a que la tasa de paro es una de las más bajas del país, el empleo ha perdido capacidad protectora y no garantiza la plena integración, puesto que cerca del 10 % de los hogares, "cuyo sustentador principal está trabajando, se encuentra en situación de exclusión social".
"Mientras los salarios han aumentado alrededor de un 16 % en términos nominales, debido a la elevada inflación, el poder adquisitivo real de las familias apenas ha mejorado", ha apostillado Rodríguez de Blas.
El estudio también destaca que el crecimiento reciente del empleo se apoya de manera significativa en la incorporación de la población migrante al mercado laboral, que ha consolidado su papel como "parte esencial" del desarrollo económico de la comunidad, explica el investigador.
También apunta que los índices de aislamiento social y las situaciones de conflicto social son el doble en 2024 que en 2018, con "problemas graves dentro del hogar como adicciones, malos tratos o tensiones familiares".
Rodríguez de Blas ha precisado que la exclusión social en Cantabria presenta "rostros concretos" y afecta a uno de cada cuatro niños y niñas y al 45 % de los hogares, en los que el sustentador principal es de nacionalidad extranjera.
El "tercer rostro", según señala, está relacionado con el nivel educativo, porque entre los hogares cuyo sustentador principal no tiene estudios o cuenta únicamente con estudios primarios incompletos, la exclusión se acerca al 45 %.
El investigador pide reforzar la cohesión social mediante un nuevo pacto que sitúe "la vida, el cuidado y la sostenibilidad en el centro", porque avisa de que la exclusión "no es un accidente individual, sino el resultado de desajustes estructurales que requieren respuestas colectivas, políticas públicas sólidas y visión a largo plazo".
El obispo de Santander ha señalado que estas personas necesitan el compromiso permanente de la Iglesia para conocer cómo esta la sociedad y poder actuar.
"El informe supone una llamada de atención para que la Iglesia, a través de Cáritas responda a todo esto, porque nos ayuda a comprender la realidad que vivimos detectando necesidades y realidades", ha puntualizado.
La responsable de Cáritas en Santander ha lamentado que la exclusión social esté creciendo en Cantabria, pero ha considerado que eso debe "dar impulso" para transformar la situación actual.