La Ventana de Cantabria
Sociedad

True Dreams, el santuario de lobos norteamericanos en Noja que sirven como terapia para rebajar el estrés

Inspirado por programas terapéuticos con lobos en EE. UU., Luis Melgosa creó en Noja el proyecto True Dreams. Una convivencia guiada en “calma absoluta” con ocho lobos norteamericanos, diseñada para aliviar el estrés, la ansiedad y otras heridas emocionales

Luis Melgosa: "Los lobos tienen un sexto sentido para las personas dañadas"

Cantabria

En Noja (Cantabria) existe un santuario poco común: ocho lobos norteamericanos conviven en un espacio pensado para que las personas “entren en un estado de calma que normalmente no lo hacen” y hallen un parón mental frente al estrés del día a día. Es una experiencia para aliviar el dolor emocional, pero mediante una convivencia de una tarde y noche en absoluta calma, explica su impulsor, Luis Melgosa, quien guía cada visita para que el ritmo humano se sincronice con el de la manada.

Lobo del Santuario True Dreams en Noja, Cantabria

Melgosa subraya que con los lobos todo empieza por la serenidad: “Las personas que vienen a interactuar con ellos tienen que intentar estar en todos los sentidos tranquilas. Los gestos, las miradas, las voces tienen que ser absolutamente calmados y de ese modo uno puede conseguir interactuar y que lo acepten en el grupo”. El objetivo, dice, es que tras tres a cinco horas de experiencia, los visitantes alcancen “un estado de calma muy muy notorio”. Una de las participantes resumió el efecto en una palabra: “recalibración”.

Del referente en California a Cantabria: el origen de la idea

La semilla se plantó al conocer iniciativas como “Guerreros y Lobos” (Warriors and Wolves), un proyecto en California donde veteranos con estrés postraumático conviven con manadas rescatadas. “Observa que los lobos tienen una gran atracción hacia estos seres humanos dañados… y el bienestar emocional de estos hombres es realmente llamativo”, relata Melgosa sobre aquel referente, que desde 2015 ha atendido a cientos de veteranos. De aquella inspiración nació en Noja True Dreams, con la calma y el sentido de pertenencia como ejes. “Ellos viven para la calma absoluta”, resume.

La regla del grupo: pertenecer sin romper la armonía

El concepto de grupo vertebra la experiencia. “Ellos viven mayormente para la manada, pero eliminan todo aquello que rompe su armonía”, explica Luis. Por eso, las dinámicas con los visitantes están pensadas para entrar en su frecuencia: “Yo voy orientando la visita de tal manera que llega un momento en que uno puede darse cuenta de que lo están aceptando paulatinamente”.

Uno de los lobos de Noja durante un retiro

Esa aceptación resulta especialmente valiosa para jóvenes que han sufrido bullying o situaciones de violencia y burla: “Aquí lo que encuentran es un sentido de pertenencia. Animales que normalmente son rechazados son capaces de aceptar también a estos jóvenes”, sostiene. La intuición de la manada, añade, es sorprendente: “No solo ven lo que hacemos, sino que captan lo que sentimos”, cita, aludiendo a observaciones divulgadas por la experta Ellie Radinger.

Una terapia silenciosa (sin comida y a su ritmo)

Aquí no hay atajos: “No les damos comida para interactuar… primero tenemos que ganárnoslos y luego podemos darles comida, porque no aceptarían la comida si no estamos en un estado de ánimo adecuado, calmado, relajado”. Cuando alguien llega nervioso, la manada lo nota: “Lo máximo que ha sucedido… es un estado de nerviosismo, mucho movimiento en la finca… o simplemente un esconderse”. La lectura es clara: si hay intranquilidad, no hay interacción.

Visitas con cuentagotas y una selección cuidadosa

Para proteger el bienestar de los animales, solo se permite una visita por semana. “Ellos no pueden estresarse, no tolerarían más de una visita a la semana”, detalla Melgosa. El acceso se gestiona tras contacto previo —principalmente vía Instagram— y una breve evaluación para confirmar que la experiencia es adecuada para cada persona. No se admiten menores de 7 años, ni celebraciones como cumpleaños: “Yo soy muy selectivo también con las personas”, puntualiza.

A partir de primavera, algunos visitantes pueden alojarse 24 horas en un tipi para convivir con la manada también durante la noche. El lugar, además, ha recibido a nativos americanos que han realizado rituales por su especial vínculo cultural con el lobo. Todo, insiste, a pocos kilómetros de cualquiera en Cantabria que busque parar y respirar.

Lejos del tópico del lobo como amenaza, True Dreams plantea un marco de bienestar emocional donde el ritmo pausado y el silencio se vuelven terapéuticos. “Cuando ellos perciben tranquilidad actúan de un modo totalmente diferente. Son animales terriblemente intuitivos”, concluye Luis. Para quienes quieran dar el paso, el mensaje es simple: llegar sin prisas, con respeto y con la mente abierta a la calma.

Eduardo Bermúdez Dapena

Licenciado en Periodismo por la Universidad del...