El accidente de la trainera femenina de Astillero agrava sus problemas de patrocinios
El vuelco del bote durante un entrenamiento en Mouro, que dejó material destrozado y varias remeras lesionadas, complica todavía más la ya delicada situación económica de un equipo que lucha a contrarreloj para reunir los patrocinios necesarios y poder competir esta temporada

Sonia Redondo: "Tras el accidente la situación económica es todavía peor"
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Cantabria
La trainera femenina de Astillero atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia. Al grave problema económico que arrastra el equipo —sin los patrocinios suficientes para afrontar la inminente temporada— se suma ahora el accidente sufrido este domingo durante un entrenamiento frente a la isla de Mouro, un episodio que ha golpeado tanto al ánimo de las remeras como al ya ajustado presupuesto del club.
Según relató en La Ventana de Cantabria Sonia Redondo, una de las integrantes del equipo, la embarcación volcó en cuestión de segundos debido a una ola que rompió de manera inesperada cuando el grupo completaba una serie de maniobras habituales. El bote quedó completamente expuesto tras una corriente que las acercó a la costa más de lo previsto. “Lo vi claro cuando el agua empezó a retraerse y la ola hizo forma cilíndrica antes de romper”, explicó.
Tres remeras tuvieron que ser rescatadas por el helicóptero del 112 y trasladadas posteriormente al hospital. Aunque todas se recuperan en casa, dos de ellas presentan lesiones de consideración. Una sufre un traumatismo en la cabeza y dolor cervical, mientras que otra está pendiente de valoración en Traumatología por una posible fractura en la mano. “Podría haber sido muchísimo peor”, reconocía Redondo.
A la preocupación por el estado físico de las compañeras se suma la pérdida de material, un golpe económico muy serio para un equipo que ya caminaba al límite. “Es un dineral. Ayer nos importaba cero el material, pero hoy lo piensas y se nos multiplica el presupuesto. Es horrible”, lamentó la remera. Varios remos quedaron destrozados y la trainera, que ya no era la más adecuada —entrenaban con una embarcación masculina o alquilada—, queda ahora en una situación crítica. “Necesitamos una trainera femenina básica, como quien necesita comer o beber”, subrayó.
El accidente llega justo en la semana en la que el equipo había intensificado su búsqueda de apoyo económico. “Después de lo que pasó, se nos cayó el mundo encima”, confesó Redondo. Aunque el club mantiene algunos patrocinadores habituales y cuenta con el respaldo de administraciones como el Gobierno de Cantabria y el Ayuntamiento de Astillero, la cantidad necesaria para cubrir la inscripción en la liga —“bastantes miles de euros”— está todavía por resolver. A día de hoy, admite, el equipo está “en riesgo” de no poder competir.
La temporada comienza el 28 de junio en Madrid, una fecha que ya funciona como una cuenta atrás angustiosa para la plantilla. Mientras tanto, el equipo redobla el llamamiento a empresas, instituciones y particulares. Cualquier aportación sirve: desde aparecer en la trainera hasta incluir su logotipo en remos, furgonetas o equipaciones. “Quien quiera ayudarnos será bienvenido. Alguna solución encontraremos para mostrar ese apoyo”, aseguró.
Sonia Redondo quiso cerrar la entrevista con un agradecimiento a todas las personas, entidades y pequeños comercios que ya ayudan al equipo, así como a quienes participaron en el rescate. Un mensaje que evidencia la mezcla de alivio, preocupación y esperanza con la que Astillero afronta un comienzo de temporada tan incierto como decisivo.

Eduardo Bermúdez Dapena
Licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Redactor de la Cadena SER en Cantabria....




