Sociedad

Cantabria aprueba en el Parlamento impulsar una oferta de ocio inclusivo para jóvenes con discapacidad intelectual

Las familias aseguran que aunque sus hijos tienen derecho a participar en la oferta de ocio, en la práctica sólo puedan elegir actividades diseñadas específicamente para ellos

Situacón del ocio inclusivo para jóvenes con discapacidad en Cantabria

Santander

En Pleno del Parlamento de Cantabria, se ha aprobado por unanimidad una propuesta del PRC para implantar un modelo de ocio verdaderamente inclusivo, con más oportunidades, apoyos adecuados y participación real de las familias.

Rosa Díaz, diputada y portavoz del PRC en materia de Inclusión Social ha sido quien ha defendido la iniciativa que establece la implantación de una ratio mínima de plazas inclusivas en la oferta ordinaria de ocio, apoyos profesionales adecuados, financiación estable y colaboración con los ayuntamientos.

Además, propone que se revisen los límites de edad de acceso, ya que los jóvenes con discapacidad intelectual no evolucionan igual y no deben baremarse igual. Así como, implantar la figura del Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería para atender las necesidades específicas derivadas de la discapacidad intelectual, impulsar la colaboración con los ayuntamientos, especialmente en los municipios con menos de 10.000 habitantes, para que la inclusión no se concentre en las grandes ciudades y llegue también a las zonas rurales.

En el programa "A vivir que son dos días Cantabria" hemos hablado con dos dos familias sobre la oferta de ocio en la región. Raquel Velasco nos ha contado que su hijo Alejando de 14 años y con TEA, trastorno del espectro autista, nunca ha podido acceder a ninguna oferta de ocio. En el caso del hermano de Lucia Ortiz, Marcos que tiene una discapacidad intelectual y 16 años, la primera vez ha sido el verano pasado. Ambas, coinciden en que no hay un ocio inclusivo en Cantabria y nos han contado su experiencia.

Raquel considera que están bastante olvidados en este sentido. "El problema de la oferta es que no se tiene en cuenta la discapacidad, no hay una personalización de la persona que va a acceder a este servicio. Si hablamos, por ejemplo, de chicos como mi hijo, adolescentes que necesitan un ocio, un campamento de verano, un fin de semana, que pueda estar con compañeros, que se sienta incluido, la verdad es que es muy limitado. Y es que al tener a veces incluso comorbilidades, que son asociadas a cada discapacidad, como por ejemplo el trastorno de la conducta o ciertos problemas de comunicación, pues claro, necesitan unos apoyos que no existen".

"Aparte de que no hay una oferta amplia, de lo que hay que se oferta como adaptado, no tiene accesibilidad a los chicos con diferentes problemas que necesitan más personalizado porque necesitan más acompañamiento, necesitan gente, como más monitores, etc. Entonces claro, al final eso se complica porque económicamente necesitamos una ayuda mucho más grande y claro, al final luego los campamentos que se ofertan reconocen que no pueden darle el servicio que necesita esa persona, entonces, quedamos excluidos", explica.

Lucía explica que su hermano ha acudido a su primer campamento el pasado verano. "Yo creo que es falta de recursos económicos y también es el prejuicio que hay acerca de las personas con discapacidad, ya sea intelectual, física, motora, para trabajar con ellos, porque mucha gente no quiere. No es que no haya recursos porque se ofertan monitores de ocio y tiempo libre, integración, pero la gente tiene un prejuicio muy grande sobre la discapacidad, no se invierte dinero en eso porque es una minoría en Cantabria.

"Entonces es muy triste y al final, si no tienes un familiar que pueda hacerse cargo de tu hijo o mi hermano en este caso, quizás tienes que incluso dejar de trabajar en las jornadas que no hay colegio por el hecho de que no tienes que hacer con tu familia".

"Luego también una cosa muy importante a tener en cuenta, mi hermano, al final tiene la suerte de que se puede adaptar, pero yo creo que también les infantilizan mucho durante estos campamentos o es lo que mi hermano ha contado, bajo su experiencia, que estaba con niños muy pequeños y que al final eso a lo mejor también les hace sentirse mal a ellos. Ellos son mucho más capaces, ¿sabes?, aunque su capacidad cognitiva a veces sea limitada. Con apoyo y con personalización y con ganas pueden llegar a hacer todo lo que quieran, pero hay que haber unos profesionales adecuados y adaptados a su nivel de autonomía o su nivel de capacidad", añade.

En estos momentos, a través de la Escuela de Tiempo Libre de la Dirección General de Juventud, se está haciendo un esfuerzo precisamente para que los monitores en el ámbito del ocio en Cantabria se formen en discapacidad. Ahora mismo, se está realizando la cuarta edición del curso de especialista en atencional de discapacidad, que es un diploma de la propia Dirección General de Juventud, según explica Eva Rodríguez, la directora de la Escuela Oficial de Tiempo Libre de la Dirección General de Juventud del Gobierno de Cantabria.

"Ha empezado el curso la semana pasada, son 80 horas de formación y se va a impartir hasta el 26 de marzo. Estamos totalmente de acuerdo con la demanda de las familias y creemos que la formación es una cuestión básica de todos los profesionales que trabajan en la educación en el tiempo libre. Antes de este curso, se ha realizado uno específico de TEA con AFTACAN y la demanda ha sido altísima y lo que nos está diciendo pues es que es verdad que hace falta.

"Hace falta formación, hace falta conocer, hace falta sensibilización y en el curso, por ejemplo, de autismo tuvimos 62 solicitudes y en el que estamos haciendo de especialista, pues es la cuarta edición y siempre ha tenido una demanda alta".

"Evidentemente falta mucho y la realidad de las familias y lo que exponen es la que es, que todavía el ocio inclusivo se queda un poco justo en la realidad. Pero yo creo que se van haciendo avances, sobre todo por lo menos en nuestra parte. La apuesta de la Dirección General de Juventud en este caso es seguir formando y con más periodicidad, por ejemplo, en el curso de especialista en atención a la discapacidad, que lo hacíamos cada 2 años, la intención es repetirlo anualmente. Es decir, ahora mismo hay 100 monitores, contando los 25 que están ahora participando en esta edición. Y claro, son muy pocos profesionales para toda la actividad de verano de campamentos, es muy poco personal el que está formado en general en estos temas", explica Rodríguez.

Uno de los monitores que se está formando en el curso de especialista en atención a la discapacidad es Antonio Toca. Asegura que si el monitor no tiene experiencia, no tiene recursos para trabajar con esa persona con discapacidad intelectual, es cuando se la puede infantilizar o suceder que en lugar de generar una inclusión real de esa persona en las actividades, realmente no se le hago participar, se le le haga una actividad aparte para esa persona y que eso no es inclusión.

"O sea, si una persona viene a un campamento, tiene que participar del campamento, tiene el mismo derecho que las demás personas, pero evidentemente para eso hay que formarse, hay que tener una sensibilidad especial, digámoslo así, que si no te han dado esta formación, no la has recibido".

"Por eso, este curso que estamos realizando ahora precisamente, para acercarnos a cada una de las discapacidades y poder luego transformar las actividades y que sea una inclusión real, no solo una participación sobre el papel. No es que está en el campamento y luego le aparto, o le pongo con un grupo de niños más pequeños infantilizándole, pero evidentemente para eso hay que saber hacerlo", concluye Toca.

Marta Bustamante

Licenciada en Periodismo y Publicidad por la...