Rocío Simón, una de las últimas cooperantes en salir de Gaza: "He vuelto destrozada. Sin ayuda humanitaria las consecuencias serán mortíferas"
La población vive "en un duelo continuo"
Rocío Simón, una de las últimas cooperantes en salir de la Franja de Gaza
Rocío Simón, enfermera y responsable de actividades médicas de Médicos Sin Fronteras, ha regresado a España tras completar su segunda misión en la Franja de Gaza. Lo ha contado en Hoy por Hoy Cantabria, donde ha relatado con crudeza el deterioro acelerado de las condiciones de vida en un territorio “cada vez más pequeño, más asfixiado y más devastado”.
Simón fue una de las últimas cooperantes internacionales de MSF en abandonar la Franja a finales de febrero, después de que las autoridades israelíes cancelaran el registro de 37 ONG que operaban en los territorios palestinos ocupados. Esta decisión ha obligado a evacuar a todo el personal extranjero de esas organizaciones y ha dejado el futuro de la población gazatí en una situación que la enfermera describe como “terriblemente incierta”.
“Entrar en Gaza y salir siempre es un choque psicológico, pero esta vez he salido más destrozada que nunca”, resumía al inicio de la conversación. “Sin ayuda humanitaria, las consecuencias pueden ser mortíferas”, aseguraba.
"No queda absolutamente nada en pie"
La sanitaria ya estuvo en Gaza entre noviembre y diciembre de 2024, pero asegura que esta segunda visita ha sido aún más devastadora: “Pensaba que no podía estar peor que la primera vez… y sin embargo lo está. Está todo más destruido”.
El paisaje, explica, es de ruina total: edificios colapsados, infraestructuras inservibles y un territorio reducido a retales.
Ese deterioro avanza mucho más rápido que la capacidad de resistencia de la población. Las personas desplazadas se hacinan en espacios improvisados, en asentamientos “que nacieron siendo temporales, pero se han convertido en algo permanente”. Las tiendas de plástico no resisten la lluvia ni el viento. “En invierno es imposible vivir así. No hay donde resguardarse porque no quedan edificios”.
Un sistema sanitario convertido en lonas de plástico
La enfermera describe un sistema de salud prácticamente colapsado: “No quedan estructuras sanitarias en pie salvo unos pocos hospitales y algunos centros improvisados. Los centros de MSF están hechos con zonas de plástico", dice.
En esos espacios, el personal atiende a una población exhausta y expuesta a enfermedades que se multiplican por las condiciones de vida: infecciones respiratorias, neumonías, bronquitis, infecciones cutáneas, gastroenteritis y una malnutrición creciente.
La falta de medicamentos complica aún más el día a día. Simón dice que “Las personas con diabetes o hipertensión no están pudiendo acceder a sus tratamientos. Las medicinas no entran”.
Pese a un supuesto alto el fuego en octubre, Simón enfatiza que se trata de un acuerdo “solo sobre el papel”. Continúan llegando heridos y las curas son una constante: entre 700 y 800 a la semana en cada centro.
“Son superhéroes. No sé de dónde sacan las fuerzas”
Uno de los aspectos que más conmueve a Rocío Simón es la salud mental de la población gazatí. “Llevan casi dos años y medio de desplazamientos continuos, de perderlo todo una y otra vez. Vidas con nombre y apellido. No sé de dónde sacan fuerzas”.
La mayoría de las familias han tenido que mudarse repetidas veces, huyendo de los bombardeos y buscando un sitio donde colocar una tienda que quizá también tendrán que abandonar. A la pérdida material se suma un duelo permanente: “Han perdido casas, pertenencias… pero sobre todo han perdido familiares, amigos. Es un duelo continuo”.
Aun así, destaca la fortaleza de los más de 1.200 trabajadores locales de MSF que permanecen dentro: “Tienen una fuerza sobrenatural. Se levantan cada día para seguir atendiendo a sus vecinos con una profesionalidad admirable”.
La imposibilidad de volver… por ahora
De las 37 ONG vetadas por Israel, 18 presentaron un recurso ante la justicia israelí. A finales de febrero se anunció la congelación de la nueva ley que cancelaba esos registros, pero en la práctica nada ha cambiado.
“MSF intentó introducir a diez cooperantes el domingo pasado y se les denegó la entrada en el último momento”, explica Simón. Desde diciembre, la organización no ha podido introducir ni personal ni suministros.
Esta situación coloca a sus equipos ante un riesgo inminente: “Nuestros recursos dentro son finitos. Cuando se acaben las vendas, las gasas o los desinfectantes, no podremos atender. Y eso está cada día más cerca”.
No hay plazos ni señales claras de que la situación vaya a revertirse. “La incertidumbre es total”, lamenta.
“Salir de Gaza te cambia para siempre”
De vuelta a España, la enfermera reconoce que aún se está recolocando emocionalmente: “Salir de allí y volver aquí es como entrar en un mundo diferente. No puedes volver a ser la misma persona”.
Confiesa que Gaza y su gente están presentes constantemente en su cabeza y en su corazón. Y agradece que espacios como Hoy por Hoy Cantabria sigan abriendo pequeñas ventanas para contar lo que allí sucede: “Hablar de Gaza y Palestina es imprescindible. Gracias por hacerlo” afirma emocionada.
Lucía Pombo
Licenciada en Periodismo en la Universidad CEU...Licenciada en Periodismo en la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Soy la directora y presentadora de Hoy por Hoy Cantabria