Hoy por Hoy Cantabria
Sociedad

La Libre resiste: la histórica librería y centro social de Santander lanza un crowdfunding para asegurar su futuro

Se abre este 1 de mayo en la plataforma migranodearena.org y permanecerá activa hasta el 20 de junio

La librería "La Libre" se queda en la Rampa de Sotileza, en Santander

Santander

La Libre se queda. El histórico centro cultural y librería de la rampa de Sotileza, en Santander, ha logrado asegurar su continuidad tras años marcados por la incertidumbre del mercado inmobiliario. Gracias al apoyo de su base social y de personas afines al proyecto, el colectivo ha conseguido reunir cerca de 150.000 euros para comprar el local, evitando así un desalojo que habría puesto en serio riesgo su futuro. Ahora comienza una segunda fase clave: devolver ese dinero y garantizar la viabilidad económica del espacio a largo plazo.

La Libre, que cumple 25 años en 2026, es mucho más que una librería. Es un centro social autogestionado, un lugar de encuentro para decenas de colectivos de Cantabria y un refugio comunitario en un contexto urbano cada vez más tensionado por la subida de los alquileres, la turistificación y la transformación de los barrios tradicionales. Su caso se suma al de otros espacios culturales de la ciudad que han tenido que luchar por sobrevivir ante la burbuja inmobiliaria.

“Han sido semanas de mucha tensión”, reconoce en los micrófonos de Hoy por Hoy Cantabria uno de los miembros de la asamblea, José. Durante ese tiempo, el colectivo valoró todas las opciones posibles: desde trasladarse a otro local hasta asumir un alquiler en zonas periféricas. Pero ninguna alternativa resultaba viable. “Cualquier traslado implicaba irnos a un espacio más pequeño, lejos del centro y que limitara mucho el trabajo como centro social. Y el alquiler podía dejarnos en una situación parecida en poco tiempo”, explicaba.

Finalmente, la oportunidad de compra obligó a reaccionar rápido. Y lo hicieron apoyándose en una de las señas de identidad del proyecto: la red comunitaria. Personas socias y colaboradoras han adelantado íntegramente el dinero necesario para la adquisición del local. “Cuando convocamos la asamblea abierta y vimos todo el apoyo social, fue imposible plantearse tirar la toalla”, apunta José. “Ese respaldo nos dio fuerzas para seguir”.

Para devolver ese préstamo colectivo, La Libre ha puesto en marcha una campaña de crowdfunding bajo el lema “La Libre se queda”. Se abre este 1 de mayo en la plataforma migranodearena.org y permanecerá activa hasta el 20 de junio. El objetivo es recaudar la mayor cantidad posible en el menor tiempo, aunque desde la asamblea insisten en que no se trata de una fecha límite definitiva. “Habrá más acciones, más caminos. Ojalá esta primera campaña funcione muy bien, pero hay que ser realistas y tener siempre varios planes”, explica Esther, también integrante del colectivo.

Además del crowdfunding, se podrán realizar donaciones directas contactando con el proyecto a través del correo electrónico contacto@librerialalibre.org, y se organizarán eventos solidarios que se irán anunciando por redes sociales y mediante el tradicional “boca a boca”, una de las vías que siempre ha caracterizado al proyecto.

La Libre funciona desde sus inicios con una estructura asamblearia y sin trabajadores contratados. Todas las actividades son gratuitas y el espacio se sostiene gracias a la venta de libros y a las cuotas de las personas socias. Actualmente, cuenta con alrededor de 150 socios activos, una cifra que está creciendo en las últimas semanas. “Nos adaptamos a la situación de cada persona. Nadie se queda fuera por no poder pagar una cuota”, subraya Esther.

El proyecto nació en 2001 en la calle Cisneros y se trasladó en 2009 a la rampa de Sotileza, donde se ha consolidado como un referente cultural alternativo en Santander. “No es una tienda de libros ni solo una biblioteca”, insiste Esther. “Es un lugar de encuentro, la casa de muchos colectivos, un espacio donde se crean redes, comunidad y alternativas”.

En un contexto marcado por la gentrificación y el auge del turismo, La Libre se ha convertido en un símbolo de resistencia barrial. “Estos espacios no son el pasado, son el futuro”. “Son una bocanada de aire fresco en una ciudad que se está transformando muy rápido”.

Su agenda diaria sigue llena de actividad: clubes de lectura, presentaciones de libros, proyecciones y encuentros organizados por los propios colectivos que utilizan el espacio. “La Libre sigue tan viva como el primer día”, resume José. “Para muchos, ya es casa”.

Ahora, esa casa pide apoyo para seguir siéndolo durante, al menos, los próximos 25 años.

Marta Bustamante

Licenciada en Periodismo y Publicidad por la...