Accidentarse en el trabajo y quedarse solo: la otra cara de la salud laboral en Cantabria
Accidentes laborales, altas prematuras y un sistema que falla
HXH en el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo
“Accidentarse en el trabajo no debería significar quedarse solo”. Ese fue, de forma implícita, el mensaje que ha sobrevolado Hoy por Hoy Cantabria con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo que se conmemora cada 28 de abril.
Un programa, desde Comisiones Obreras en Santander, centrado no solo en la prevención de riesgos laborales, sino en qué ocurre después del accidente, cuando entran en juego las mutuas, las bajas médicas, las altas prematuras y el reconocimiento —o no— del origen laboral de muchas lesiones y enfermedades. Una realidad que, tal y como se puso de manifiesto durante más de dos horas de radio, afecta a miles de trabajadores y trabajadoras en Cantabria.
“Las mutuas actúan con un criterio puramente economicista”
La secretaria general de Comisiones Obreras en Cantabria, Rosa Mantecón, ha mostrado datos contundentes: cerca de 14.000 accidentes de trabajo el pasado año en la comunidad, casi la mitad con baja laboral. Pero más allá de las cifras, ha querido poner el foco en el contexto que rodea esos procesos.
Mantecón denuncia un discurso de criminalización hacia las personas trabajadoras en situación de baja y advierte del papel que juegan algunas mutuas en la gestión de la incapacidad temporal. “Actúan con un criterio puramente economicista”, ha afirmado, señalando la negativa reiterada a reconocer accidentes laborales o enfermedades profesionales y la emisión de altas médicas sin que haya finalizado el proceso curativo.
Historias con nombres y apellidos
La Cadena SER ha sido altavoz de algunas de esas historias que están pasando, o han pasado por una situación así. Paola Tissens, trabajadora del servicio de ayuda a domicilio, ha relatado con emoción cómo sufrió un fuerte esguince cervical al intentar auxiliar a un usuario. A pesar de la gravedad de la lesión, se encontró con retrasos, presiones y hasta tres altas médicas mientras seguía con vértigos, caídas y medicación. “Somos mulas de carga”, ha asegurado, describiendo también el impacto psicológico del proceso.
Álvaro Canal, soldador de puertas industriales, tiene una bursitis de rodilla qie derivó en una operación y en dolores crónicos que hoy le impiden trabajar con normalidad. La mutua calificó su lesión de “degenerativa”, dejando al trabajador en un limbo entre la mutua y la sanidad pública. “Estoy peor que hace 20 años”, ha asegurado.
Casos similares expusieron Jorge Sánchez, operario de almacén o Carmen Moreno, trabajadora de la limpieza que ha estado 21 meses de baja.
Fallo estructural en el sistema
El técnico en salud laboral de CCOO, Aurelio Nieto, y la responsable de la secretaría de Salud Laboral, Laura Lombilla, coinciden en señalar un fallo estructural del sistema. El hecho de que sean las propias mutuas quienes deciden si una patología es laboral y, al mismo tiempo, quienes pagan la prestación, genera, según denuncian, un conflicto de intereses.
Las determinaciones de contingencia pueden tardar entre nueve meses y un año, tiempo durante el cual la persona trabajadora queda desprotegida o atrapada en listas de espera de la sanidad pública. “No es sostenible estar todo el día corrigiendo decisiones que son evidentes”, ha lamentado Lombilla.
Riesgos invisibles y salud mental
El programa también puso el foco en sectores donde los riesgos no siempre son visibles. Rebeca Helguera, delegada de prevención en un call center, ha denunciado la presión constante, las métricas abusivas, la sobrecarga vocal y los riesgos psicosociales, que dice, a menudo no están, evaluagos. “La salud mental no está reconocida como debería”, asegura.
A lo largo del programa todos los invitados coincidían en algo como es que se está normalizando trabajar con dolor, por miedo a perder el empleo o a sufrir represalias. Un miedo especialmente presente, aseguran desde Comisiones Obreras, entre las personas jóvenes y en sectores precarizados.
“Trabajar no debería enfermarnos”
La siniestralidad laboral no es solo una cuestión de números, sino de vidas, dignidad y derechos. Desde Comisiones Obreras reclaman cambios urgentes en la ley de prevención, el reconocimiento de nuevas enfermedades profesionales, la incorporación real de la salud mental y una mayor implicación de las empresas.
Porque, reivindican, trabajar no debería enfermarnos, y recuperarse de un accidente laboral no puede convertirse en una carrera de obstáculos.
Lucía Pombo
Licenciada en Periodismo en la Universidad CEU...Licenciada en Periodismo en la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Soy la directora y presentadora de Hoy por Hoy Cantabria