Las golondrinas no pierden el norte
Se llegó a pensar que podían orientarse por los olores percibidos en el ambiente o reconociendo la orografía para desplazarse

La mirada de Toledo (28/02/23)
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Toledo
Las Golondrinas que están llegando estos días desde África lo hacen en estas fechas para asegurar que cuando llegan a sus áreas de reproducción tengan el alimento adecuado para tener descendencia. Pero, ¿Cómo saben cuando deben iniciar el viaje para cruzar el Sáhara y llegar a Europa? Tienen un reloj biológico basado en la percepción del fotoperiodo, recordad las horas diarias de luz solar, que produce un cambio fisiológico que se desencadena en el inicio de la migración. Esto se estudió en cautividad realizando experimentos en los que se manipulaba la temperatura y el fotoperiodo en aviarios con polluelos de aves migradoras que no habían realizado nunca este comportamiento. De esta forma se demostró que los cambios en el fotoperiodo eran la principal pista ambiental que usan estas aves migratorias.
Sin embargo, esto no explica como son capaces de orientarse y navegar en sus viajes de más de 3000 km de distancia. Nosotros hoy día utilizamos el GPS para orientarnos y navegar, pero tiempo atrás nuestro sistema de orientación se basaba en la posición del Sol en el amanecer o atardecer y en la posición de la estrella Polar en nuestra latitud. Es decir, necesitamos un punto de referencia en el cielo para saber donde está el Norte. En el caso de las aves se pensó que éstas deberían percibir de alguna forma el campo magnético terrestre.
Que las aves utilizan el campo magnético de la Tierra para orientarse en sus migraciones se sospecha desde el siglo XIX. Se llegó a pensar que podían orientarse por los olores percibidos en el ambiente o reconociendo la orografía para desplazarse. Es cierto que las aves al realizar sus viajes migratorios parecen seguir la orografía pues usan las cuencas de los ríos principales y las líneas de costa, pero esto no explica cómo se orientan. Se llegó a proponer que las aves tenían células nerviosas situadas en el pico y que contienen depósitos de hierro para poder orientarse. Hoy sabemos que esta hipótesis como explicación es falsa.
Recientemente, se ha demostrado experimentalmente que las aves al igual que algunos insectos, como es el caso de las mariposas monarcas, presentan un pigmento llamado criptocromo en su retina que es un fotorreceptor de la luz azul. Solo si las aves perciben la parte del espectro solar que pertenece al azul, son capaces de orientarse. Lo que se ha confirmado es que ciertos criptocromos al excitarse con la luz azul forman un par de electrones que se orientan según el campo magnético y que esta señal llega al cerebro del ave para localizar donde se encuentra el Norte o Sur y así poder orientarse al volar. Es decir, las aves a través de sus ojos realizan una especie de magneto recepción y así poder volar desde África a Europa




