Una lección gratuita de criminalística
La firma de opinión del catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Castilla-La Mancha, Nicolás García Rivas

Nicolas Garcia Rivas

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Una lección gratuita de criminalística
Albacete
Con frecuencia, la vida te coloca en situaciones que no sospechabas (¡menuda obviedad!). El pasado fin de semana, unos cacos aprovecharon el puente del 1 de mayo para entrar en mi casa y llevarse un par de utensilios móviles de cierto valor y un par de billetes de lotería para el día de la madre -dicen que nunca toca…-. Buscaban seguramente dinero, seguramente porque hay quien lo guarda en casa e incluso a veces se trata de dinero en B, como la “rana” Granados, del PP de Madrid.
Tras la protocolaria llamada al 091, a los pocos minutos se personó una pareja de la Policía Nacional que, en un alarde de profesionalidad, consiguió abrir la puerta bloqueada por los atracadores y de pronto me sumergí en el papel de la víctima de un delito. Quizá resulte sarcástico, pero en los últimos años he publicado algún trabajo científico sobre el excesivo protagonismo de la víctima en el sistema penal, porque siempre he pensado (muchos pensamos) que ese exceso nos traslada a la pura venganza privada (¿quién va a hablar de reinserción respecto a esos -concretamente “esos”… o “esas”- que han entrado en mi vivienda, han manoseado mis fotografías, mis cajones de ropa, mis libros….etc.); es difícil ponerse en su pellejo para darles una lección sobre el significado de la convivencia, de las normas….El caso es que uno se siente completamente invadido en su intimidad, aparte de robado, con este asalto intrusivo.
La profesionalidad de la policía subió todavía de tono un día después: en mi casa se personó un policía científico -de paisano- que portaba sendos maletines: uno con material para hacer fotografías y -¡maravilla!- otro con lo necesario para registrar las huellas de mis ilustres atracadores….Todo un dechado de profesionalidad en la búsqueda de esos rastros que se dejan sin querer en las cajas de los móviles -¡¡¡atención!!!- o en esas superficies lisas que guardan la huella como una placa de yeso fresco.
Pero también un dechado de amabilidad y empatía con esta víctima que quedó perplejo -quedé- cuando le vi espolvoreando las superficies con una sustancia negruzca. Casi 2 horas de pesquisas, fotografías del desaguisado y conversación sobre la profesionalidad de los cacos, que me deben media puerta, por cierto (a ver si la próxima vez utilizan algo menos destrozante). Esto lo digo en broma, claro está. El seguro se encarga; el seguro manda, calcula y decide.
Una auténtica lección de Criminalística por la que hubieran suspirado nuestros estudiantes de Criminología, a los que tanto atrae esa disciplina, y que yo he recibido gratis, como parte del servicio público policial, de cuya profesionalidad he sido testigo. Que el robo en mi casa ha sido menor y se lo han tomado con una seriedad digna del “robo del siglo”. Es la primera vez que entran en mi casa, sin llamar, unos avezados malhechores dispuestos a llevarse mis recuerdos. ¿Recuperaré lo robado? Probablemente no….pero eso ya es harina otro costal.




