Cuando las grullas veas en el cielo, ve poniendo carbón en el brasero
Juan José Sanz Cid, Investigador Científico Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)

Cuando las grullas veas volar... - La mirada de Toledo (07/11/2023)
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Toledo
Estamos viviendo un otoño relativamente cálido y esto se traduce en el transcurso del calendario natural. Entrado ya noviembre los árboles caducifolios, es decir aquellos que pierden la hoja todos los años, siguen teniendo las hojas verdes y aún no tiene el follaje vestido de los típicos colores otoñales.
En estas fechas, por ejemplo, el año pasado ya se había producido la llegada de muchas aves invernantes como el caso de las grullas. En esta semana esperamos que ya se comiencen a ver surcando el cielo en sus típicos bandos en uve hacía el suroeste. Muchas de estas grullas pasarán el invierno en terrenos castellanomanchegos. Esta es una de nuestras aves invernantes más típicas, pero hay muchas como especies de patos o el inquieto petirrojo que podemos ver en nuestros jardines.
Pero, ¿de dónde vienen estas Grullas? Esto se ha podido contestar gracias a que muchas grullas en Europa son anilladas con anillas que tienen un código alfanumérico que es posible leerlo con mucha paciencia a ciertas distancias con el telescopio. En España se han recuperado de esta forma datos de grullas anilladas principalmente en Finlandia y Suecia, y algunas de Noruega, Estonia, Letonia o Alemania. La población invernante en nuestro país es superior al cuarto de millón de individuos.
El momento de máximo movimiento en otoño depende de las condiciones meteorológicas y de la disponibilidad de alimento en cada zona de paso migratorio, pues una fracción importante de la población de grullas tiende a permanecer en las localidades de paso migratorio tanto tiempo como las condiciones de tranquilidad, seguridad de los dormideros o disponibilidad de alimento se lo permitan. Las rutas que utilizan desde sus áreas reproductivas del Norte de Europa están influidas por la localización de los lugares adecuados para las paradas intermedias. Suelen atravesar los Pirineos por Navarra y Aragón principalmente, descansando en lugares como el Embalse de la Sotonera en Huesca o alcanzando la Laguna de Gallocanta en Zaragoza.
Mediante la captura y radiomarcaje de grullas adultas y jóvenes en España se ha podido establecer de manera preliminar que la Grulla común retorna al mismo lugar de invernada cada año. Grullas marcadas en Alemania llegan a Gallocanta después de un viaje de entre 3 y 28 días, donde permanecen entre 1 y 40 días. Algunas familias permanecen allí todo el invierno, pero la mayoría se dispersan por al menos 13 áreas de invernada más al Sur. La fidelidad al sitio de invernada está más marcada en adultos que en inmaduros. La mayoría de las grullas de Alemania pasan el invierno en el sudoeste español y una pequeña fracción en Francia. Algunos inmaduros permanecen en Francia en su segundo o tercer año después de haber pasado su primer invierno en España con sus padres, lo que sugiere que los subadultos han contribuido más que los adultos al incremento hacia el norte en las áreas de invernada que se ha observado en las últimas décadas.




