El chulo
La firma de opinión del actor, dramaturgo y director teatral albaceteño, Juanma Cifuentes


Ya sabéis, por opiniones mías anteriores y si no lo sabéis os lo cuento ahora. Que yo no soy muy futbolero. Y no tengo nada en contra de este deporte pero quizás si, un miedo irracional a que me confundan con la pelota y empiecen a darme patadas y “toquecitos" a diestro y siniestro. El “tiki taka” me divierte pero me marea a ratos.
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Firma de opinión de Juanma Cifuentes
En estos días nos estamos desayunado con el “caso Rubiales”, yo me identificaría más con el “caso Pelón”, obviamente por mi falta al igual que nuestro protagonista del mismo. Sin duda el es más guapo, más esbelto y la calvicie le va más a la cara. Si yo tuviera su craneo me quitaba los cuatro pelos que me quedan. Pero en lo que me gana sin duda es en chulería. Y no estoy refiriéndome al termino madrileño del mismo. Este es “un Chulo” de aquellos que dicen: “Pa chulo, chulo, mi pirulo” Ya hace un tiempo que nos lo demostró cuando pactó con el musicado Gerard Piqué el cobro de una comisión multimillonaria por el traslado de la Supercopa a Arabia Saudí, no se si tengo que poner aquí el supuesto, pero por si las moscas lo pongo. Lo que le permitió retirarse de dar “pataditas”, “toquecitos” y estar “tiki taka“, “tiki taka” de programa en programa de youtubers obesos como yo, haciendo el ridículo. Una vez hecho este inciso os cuento que mucha repercusión tuvo aquella noticia pero pocas consecuencias para este par de “chulos” profesionales que invaden nuestra vida diaria Y es que “el chulo” pulula libremente por nuestro patrimonio, el monetario, el insular y el peninsular. Una especie que no se enfrenta a la desaparición, si no que cada vez prolifera más y más. Me atrevería a decir, sin miedo a equivocarme que en demasía.
La figura “del chulo”, me atrae mucho como fenómeno sociológico, porque es a la par odiado y venerado dependiendo de los gustos de “los chulos” que los sigan. No se si me explico pero “el chulo” es “chulo” porque hay “chulos” que los alientan. O si nos los alientan, los alimentan. La chulería hasta hoy en día es legal. Siempre que no juegue con un presupuesto oficial. Ahí ya tenemos un problema… Pero como el chulo, es muy chulo, a la sociedad le hace hasta gracia. Y entonces “el chulo” aprovechándose de esta cosa graciosa que parece que tienen, se crece pues se encuentra tan protegido que es capaz de acometer las más injustas hazañas. Y en esta confianza casi enfermiza con el dinero de todos financia pequeños cotos, por supuesto privados. Y lo hacen con toda la chulería del Mundo “Con to su pirulo” Y como este término parece que nos hace gracia. Nos lo tomamos a coña y lo justificamos sin mediar una sola palabra Lo convertimos en hábito. Y se nos olvida que es ilegal, inmoral y además engorda. Engorda las cuentas corrientes de unos pocos privilegiados. Pero no os creáis que el fenómeno chulo se da en el ámbito futbolístico únicamente, os podría poner ejemplos muchos en ámbitos que conozco bien.
La Compañía Nacional La Compañía Nacional de Teatro Clásico El Teatro de la Zarzuela Juntas varias Ayuntamientos varios Comunidades varias Diputaciones varias En donde la gestión pública brilla por su ausencia. Y la injusticia comunal es la práctica habitual.
Los que tienen el pase privado pueden ir a la zona vip Los que carecen de el se tendrán que conformar con verlo desde una tapia cercana. Esto se dice Esto se sabe Esto se comenta Esto se denuncia, en pequeños corros, para no ser señalados de por vida, esperando inútilmente en algún momento pertenecer a ese club de primera división. Así que como a mi la primera división, no me interesa, pues como os he dicho no me soy futbolero. Cuando me desayuno con noticias que hablan de cargos inventados en servicios públicos a favor del hermano de algún Presidente del Gobierno. “Por su gran Pirulo” Se me revuelve el estómago. Y así no hay manera de que adelgace. Con lo que si me muero por un infarto de miocardio ya sabéis que no tiene nada que ver con la gordura, si no por “las chulerías”, con los que me desayuno, cada mañana.




