El inexorable paso del tiempo
La inversión en sanidad siempre es necesaria y, cuando es bien gestionada, nunca es suficiente
La mirada de Toledo: El inexorable paso del tiempo (08/01/2026)
Toledo (Toledo)
Buenos días nos dé Dios, don Carlos.
Lo primero todo: Feliz Año a vos y a los oyentes de la Cadena SER.
Parece mentira pero han pasado varias semanas desde nuestro último encuentro radiofónico. Si nos pusiéramos en modo chistoso, diríamos que servidor no pasaba por los micrófonos amarillosos desde el año pasado. En verdad, todo esto me ha hecho reflexionar sobre algo que es imparable: el tiempo y su constante avance.
A lo tonto, o tal vez no tan a lo tonto, nos hemos comido el año 2025. Del mismo modo, ya han pasado las Navidades, que cada año parece que empiezan antes y que en España siempre terminan el mismo día, es decir, el 7 de enero. La verdad es que me atrevería a señalar que hay pocas cosas que den más bajón en la vida que ver dicho día 7 de enero los adornos navideños en casas, calles y edificios. Y qué decir de tener que recoger la decoración en nuestro hogar…ufff, se hace duro.
Si seguimos reflexionando, también nos hemos comido el otoño de la temporada 2025/2026 y ya estamos en pleno invierno, y esto me lleva, como tantas y tantas veces, a reencontrarme con las palabras del viejo sabio del Reino Visigodo de Toledo: San Isidoro de Sevilla. En su enciclopédica obra Etimologías señala lo siguiente: «No cabe duda de que, después de la creación del mundo, las estaciones se dividieron en periodos de tres meses teniendo en cuenta la situación del curso del sol». Y más adelante escribe: «Otoño debe su nombre al tiempo de sazón, en que caen las hojas de los árboles y todo está ya maduro. El invierno recibió esta denominación a causa del hemisferio, ya que en ese momento el sol se encuentra en su órbita más breve.
De ahí que también a esta estación se la llame bruma, como si dijéramos brachys, esto es, breve; o tal vez deba su nombre a la comida, porque entonces se siente mayor apetito». Como de costumbre, magníficas palabras de mi querido San Isidoro de Sevilla.
Pues fíjate, amigo Carlos, para cerrar este humilde espacio otra reflexión relacionada con el tiempo que vivimos, pero sobre algo que no parece avanzar, ni seguir su curso, ni quedarse atrás… me refiero, por supuesto, a esa maldita gripe o a lo que sea que nos está machando y que está demostrando que la inversión en sanidad siempre es necesaria y, cuando es bien gestionada, nunca es suficiente, copón.
Buenos días.
Daniel Gómez Aragonés
Historiador, escritor y colaborador de SER Historia...Historiador, escritor y colaborador de SER Historia