Plantas, saberes y territorio: el legado etnobotánico de la Serranía de Cuenca
La etnobotánica recogida en un libro clave para entender la relación entre los habitantes de esta comarca conquense y su entorno
Plantas, saberes y territorio: el legado etnobotánico de la Serranía de Cuenca
Cuenca
La Serranía de Cuenca guarda entre sus montes, huertas y caminos un conocimiento ancestral que durante siglos ha unido a las personas con su entorno natural. Ese saber, transmitido de generación en generación, quedó fijado en una obra hoy considerada fundamental: Etnobotánica en la Serranía de Cuenca. Las plantas y el hombre, publicada en 2003 por los investigadores José Fajardo, Alonso Verde, Diego Rivera y Concepción Obón y editada por la Diputación de Cuenca.
Veinte años después, el libro se ha convertido en un documento imprescindible para comprender la relación histórica entre las comunidades serranas y las plantas que las rodean. Así lo destacan desde el programa radiofónico La memoria de la tierra, un espacio quincenal dedicado a la cultura rural que cuenta con la coordinación de Tirso Moreno, de Vestal Etnografía, y de la Asociación Cultural Los Ojos.
“Para nosotros este estudio es ya un documento histórico”, subraya Tirso Moreno. “Recoge testimonios de personas que en el momento de la investigación tenían 80 o 90 años y que hoy ya no están. Son las últimas generaciones que atesoraron unos saberes únicos, profundamente ligados al territorio”.
Portada del libro 'Etnobotánica en la Serranía de Cuenca. Las plantas y el hombre'.
Un libro reciente… y ya histórico
El trabajo de Fajardo, Verde, Rivera y Obón se desarrolló en 41 pueblos de la Serranía Alta y Baja de Cuenca, prácticamente la totalidad del territorio serrano. A través de entrevistas directas a informantes locales —hombres y mujeres que habían vivido del campo— el estudio recopiló usos, nombres y significados de cientos de plantas silvestres y cultivadas.
Desde Vestal Etnografía, empresa especializada en investigación cultural y etnológica, destacan el valor metodológico del libro. “No es solo un inventario de plantas”, explica Moreno, “sino una herramienta para comprender cómo se ha construido la Serranía desde el conocimiento popular, desde la adaptación al medio y desde el aprovechamiento inteligente de los recursos”.
La obra se apoya en la experiencia viva de los informantes. “Esos testimonios son el verdadero corazón del libro”, añade Moreno, “porque sin ellos hoy gran parte de ese conocimiento se habría perdido”.
El trabajo de Fajardo, Verde, Rivera y Obón se desarrolló en 41 pueblos de la Serranía Alta y Baja de Cuenca.
La riqueza de los nombres y los usos
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la diversidad de denominaciones populares de las plantas. En apenas unos kilómetros, una misma especie puede recibir nombres distintos: torvisco o matapollos, ajedrea o morquera, hierba del Señor o mejorana. “Esa riqueza lingüística habla de una relación muy íntima con el entorno”, señala Moreno. “Nos muestra un territorio vivo, diverso, lleno de matices”.
El libro recoge usos asociados a prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana: alimentación, medicina, veterinaria, construcción, artesanía, juegos, rituales y creencias. Desde las collejas y cardillos utilizados en guisos de primavera hasta los cuajaleches empleados para elaborar queso en cada pueblo, pasando por plantas tintóreas, maderas para la arquitectura tradicional o fibras para la cestería.
En el ámbito medicinal, el repertorio es especialmente amplio. “Hay remedios para casi todo”, explica Moreno. “Jarabes de higos con malvavisco para la tos, infusiones de cantueso para los catarros, vahos de ruda para hacer sudar o escaramujos cocidos contra los constipados”. Prácticas que hoy pueden parecer curiosas, pero que durante generaciones fueron esenciales para la supervivencia en un entorno aislado.
Ajedrea con abeja.
Creencias, supersticiones y memoria colectiva
Más allá de los usos prácticos, la etnobotánica serrana también recoge un universo simbólico. El torvisco, por ejemplo, aparece vinculado a la curación del mal de ojo, mientras que el asensio o artemisa es recordado en Tejadillos como protector frente a una epidemia de cólera. “Son relatos que mezclan historia, creencia y memoria colectiva”, apunta Moreno. “Y forman parte de nuestra identidad tanto como los datos científicos”.
Desde Los Ojos insisten en que este tipo de conocimientos no deben verse como reliquias del pasado. “Entender cómo nuestros antepasados se relacionaban con las plantas nos ayuda a repensar el futuro de nuestros pueblos”, señalan. “Tiene que ver con biodiversidad, con sostenibilidad y con recuperar una identidad rural que hoy vuelve a ser clave”.
El libro recoge usos asociados a prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana.
Un saber para el futuro
En un contexto marcado por el cambio climático y la despoblación rural, la etnobotánica cobra un nuevo sentido. “Estos saberes nos enseñan a adaptarnos al medio, a aprovecharlo sin destruirlo”, concluye Tirso Moreno. “Son una base fundamental para imaginar un futuro posible para la Serranía de Cuenca”.
Como recuerda uno de los dichos recogidos en la tradición popular: “La mejorana todo lo cura y todo lo sana”. Quizá también cure, en parte, el olvido de una tierra que aún tiene mucho que enseñar.
Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy...Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado su carrera profesional en la SER