"Mientras la incertidumbre prolongada genera desgaste emocional en los empleados, las empresas tenemos la obligación de asumir el papel de estabilizador"
'Liderar cuando la incertidumbre se convierte en contexto', la firma de opinión de la empresaria y vocal de la Asociación de Importadores y Exportadores de Albacete, Sara Cano
'Liderar cuando la incertidumbre se convierte en contexto', la firma de Sara Cano
Albacete
Como “regalo” de final de año —además de la cesta que las empresas nos hemos autoimpuesto como obligación regalar, sin saber cuánto valor real aporta— creímos buena idea llevar a nuestros empleados a una sesión de motivación. La peste porcina africana en China de 2018, con las consiguientes subidas de precios para el productor español; la pandemia y su afectación especialmente severa al sector hostelero; la guerra en Ucrania, que fuera de sus fronteras dejó problemas (mucho menos relevantes que los internos, ni que decir tiene), como la subida de precios de los cereales, que se repercutió en el precio del cerdo; y el desmesurado incremento de los costes energéticos. Por no hablar de la inestabilidad política, que limita mercados como el de Estados Unidos, y de un sinfín de situaciones que nos han dejado a todos con la sensación de que urge encontrar otro planeta que habitar, no han ayudado al estado de ánimo general. Antes esperábamos volver a la normalidad; ahora la normalidad es el cambio constante.
¿Cómo se mantiene al personal —y a uno mismo— motivado ante un sinfín de circunstancias que no te ha dado tiempo a asumir cuando ya ha aparecido la siguiente?
Empleados y empresarios, especialmente pymes y autónomos, acusamos el cansancio de años de prolongada inestabilidad global en lo político, lo social y lo económico, por no hablar de la disrupción tecnológica, que o abrazas o te atropella. La toma de decisiones ha virado desde la rigidez de mantener un paradigma escogido de principio a fin a la certeza de que esa decisión puede —y debe— cambiar en cuestión de minutos u horas.
Mientras la incertidumbre prolongada genera desgaste emocional en los empleados, las empresas tenemos la obligación de asumir el papel de estabilizador, con una comunicación clara y coherente, pero liderando sin prometer falsas certezas. Desde la creencia, quizá un poco inocente, de que la transparencia imperfecta es mejor que el silencio perfecto, tratamos de transmitirles a aquellos cuyo sueldo depende de nuestra supervivencia que la agilidad y la adaptabilidad, en estos tiempos, ya no son una ventaja competitiva: son una cualidad necesaria para tratar de garantizar nuestra actividad. En un entorno como el medio rural de Albacete, donde las oportunidades para encontrar nuevos empleos son ciertamente escasas, podría parecer que las personas deberíamos estar más receptivas al cambio; sin embargo, la rigidez se hace presente y el malestar se generaliza sin que nadie quiera ser quien dé su brazo a torcer.
Las empresas nos hemos concienciado por la fuerza de que no estamos ante una crisis puntual, sino ante un clima estructuralmente incierto, renunciando al control y ganando en preparación, con estrategias menos rígidas y mucho más adaptativas, cambiando eficiencia por resiliencia para que liderar con incertidumbre no sea sinónimo de ansiedad cronificada. Pero si todos los que deben liderar rechazan su existencia, no aceptan los errores como parte del proceso y niegan sistemáticamente haberlos cometido, sin asumir la responsabilidad que conlleva ser quien debe decidir por los demás, el alarmismo y las falsas promesas toman las riendas de una sociedad exhausta, que ya no encuentra la forma de vivir en los grises. Y hace ya unas cuantas líneas que no hablo de los líderes de las empresas.
Hoy por Hoy Albacete (08/01/2026)
Sara Cano
Ballestereña afincada en Valencia, graduada en...Ballestereña afincada en Valencia, graduada en Marketing e Investigación de Mercados, especializada en Dirección de Marketing y Ventas y en Dirección Hotelera Internacional.