Asesinada en Cuenca por su expareja: cronología de un crimen machista
Juicio del crimen de Nohales: así se reconstruyó en la Audiencia de Cuenca el asesinato machista de abril de 2022 y el intento de homicidio

Asesinada en Cuenca por su expareja: cronología de un crimen machista
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Cuenca
Casi cuatro años después de los hechos, la Audiencia Provincial de Cuenca ha acogido el juicio por el crimen machista de Nohales, ocurrido en la madrugada del 4 de abril de 2022. En el banquillo, Carlos Belinchón, acusado de asesinar a su expareja, Victoria Cristina Arana, y de intentar acabar con la vida del hombre que se encontraba con ella aquella noche, Mario Cano.
Durante varias jornadas, el tribunal con jurado popular ha escuchado el relato de los hechos, las versiones enfrentadas de acusación y defensa y los testimonios de agentes, peritos, familiares y del propio acusado.
Un proceso judicial que ha vuelto a poner el foco en la protección de las víctimas de violencia de género y en los fallos que pueden producirse incluso cuando existen medidas judiciales en vigor.

Juicio contra el acusado de asesinar a su expareja en la pedanía conquense de Nohales. / Álvaro del Olmo

Juicio contra el acusado de asesinar a su expareja en la pedanía conquense de Nohales. / Álvaro del Olmo
La madrugada del 4 de abril de 2022
Los hechos se produjeron en una vivienda de la pedanía conquense de Nohales, propiedad de una amiga de la víctima. Allí se encontraban Victoria Cristina Arana, de 47 años, y Mario Cano cuando el acusado irrumpió en el interior del domicilio armado con un cuchillo.
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Pocas horas después del suceso, el entonces portavoz de la Comandancia de la Guardia Civil de Cuenca, Jesús de la Cruz, explicaba que “había dos personas en la entrada de una vivienda y al parecer uno de ellos presentaba agresión por arma blanca”. Según su relato, una segunda persona huyó al llegar los agentes, aunque “posteriormente, al comprobar que era el autor de dos agresiones con arma blanca, se procedió a su detención”.
Antes de ser arrestado, el acusado se autoinfringió heridas con el cuchillo que portaba y pidió a los agentes que le dispararan.

NOHALES (CUENCA), 04/04/2022.- Vehículo precintado por la Guardia Civil en Nohales (Cuenca) en la mañana del 4 de abril de 2022. EFE/José del Olmo / José del Olmo

NOHALES (CUENCA), 04/04/2022.- Vehículo precintado por la Guardia Civil en Nohales (Cuenca) en la mañana del 4 de abril de 2022. EFE/José del Olmo / José del Olmo
Una relación rota y una orden de alejamiento
Según la acusación, la relación entre víctima y acusado había terminado un año antes, tras más de trece años de matrimonio y dos hijos en común. Desde entonces, existía una orden de alejamiento por violencia de género que prohibía cualquier acercamiento o comunicación.
El entonces delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Francisco Tierraseca, defendía que “en la acción policial de vigilancia o en la acción judicial no ha habido fallos”, ya que la evaluación del riesgo era baja, aunque admitía que “no podemos llegar tarde a estos hechos”.
Pese a la medida judicial, la Fiscalía sostiene que el acusado continuó vigilando y controlando a su expareja. Aprovechando uno de los fines de semana en los que se quedaba con los hijos, habría hecho una copia de las llaves de la vivienda de Nohales.

CUENCA, 14/01/2026. -Imagen del acusado de asesinar a su expareja en la pedanía conquense de Nohales, e intentar asesinar a la pareja de ésta en Cuenca, en abril de 2022.- EFE/ Álvaro del Olmo / Álvaro del Olmo

CUENCA, 14/01/2026. -Imagen del acusado de asesinar a su expareja en la pedanía conquense de Nohales, e intentar asesinar a la pareja de ésta en Cuenca, en abril de 2022.- EFE/ Álvaro del Olmo / Álvaro del Olmo
La noche del crimen
La noche del ataque, el acusado permaneció durante horas vigilando la casa desde el exterior. Al ver a su expareja acompañada de otro hombre, se desplazó al domicilio de su madre, donde cogió un cuchillo de 18 centímetros. La propia madre confirmó durante el juicio que el arma era suya: “Sí, recuerdo que me enseñaron una foto y dije que sí, que era mío”.
Según consta en la causa, en ese momento avisó a su familia de que iba a matar a su exmujer. Minutos después regresó a Nohales, accedió a la vivienda con las llaves copiadas y se abalanzó sobre la pareja en la oscuridad del salón.
Mario Cano recibió hasta siete puñaladas, la mayoría defensivas, antes de lograr huir. Victoria Cristina fue apuñalada en al menos ocho ocasiones. Ya en el suelo, el agresor le asestó una última puñalada en la nuca que resultó mortal.
El impacto en Nohales y la reacción institucional
El suceso conmocionó a los vecinos de la pedanía. Algunos aseguraban no conocer a las personas implicadas y haberse enterado de lo ocurrido por terceros, al encontrarse la zona acordonada por la Guardia Civil.
La consejera de Igualdad del Gobierno de Castilla-La Mancha anunció la personación de la Junta como acusación particular y la activación de recursos psicológicos para los dos hijos de la víctima, “las víctimas más vulnerables”.
Un juicio con versiones enfrentadas
El juicio comenzó el 12 de enero con la constitución de un jurado popular formado por cuatro hombres y cinco mujeres. Desde el inicio, las posiciones quedaron claras.
La defensa reconoció los hechos, pero negó la existencia de alevosía. Argumentó que el acusado actuó bajo los efectos del consumo de cocaína y con las capacidades alteradas, solicitando que los delitos se calificaran como homicidio y lesiones. “Como consecuencia del estado de intoxicación plena en el que se encontraba”, sostuvo la defensa, el acusado actuó “fuera de sí”.
Las acusaciones, por el contrario, defendieron la premeditación y un ataque sorpresivo. “Lo que vamos a ver en esta sala es un delito de violencia de género de manual”, afirmó una de las letradas, subrayando que el acusado actuó porque consideraba que su expareja era de su propiedad.
Testimonios clave
Durante las sesiones declararon agentes de la Guardia Civil, que relataron cómo encontraron al superviviente saltando el muro y al acusado huyendo, así como la escena del crimen. Los investigadores confirmaron el acecho previo y la copia de las llaves.
El testimonio más esperado fue el de Mario Cano, que narró cómo el acusado irrumpió amenazando con matarlos. “Cuando vi que ella caía”, relató, describió cómo la víctima se desplomó tras recibir las puñaladas.
También declararon familiares del acusado, que describieron su estado de alteración y los intentos fallidos de detenerlo. “No llegué a tiempo, como ninguno de los que fuimos”, lamentó una de sus hermanas.
Amigas y familiares de la víctima describieron un patrón previo de control, amenazas y maltrato psicológico. Los médicos forenses fueron contundentes al afirmar que el acusado no tenía sus facultades anuladas y que la puñalada en la nuca fue la causa directa de la muerte, en un ataque “brutal y definitivo”.
Las conclusiones y el veredicto pendiente
En su declaración final, el acusado expresó arrepentimiento y pidió perdón: “Estoy súper arrepentido… pedir perdón a Victoria, a Mario, a mis hijos”. El fiscal Andrés Hernández recordó al jurado que el acusado manifestó desde el inicio su intención de matar.
La familia de la víctima, a través de su abogada, lanzó una llamada de atención sobre el retraso judicial y la valoración del riesgo. Por su parte, el abogado de Mario Cano cuestionó el arrepentimiento del acusado, al considerarlo “egoísta”.
Con el juicio visto para sentencia, ahora será el jurado popular quien determine si existió asesinato con alevosía o si los hechos deben tener otra calificación. Un veredicto que cerrará el proceso judicial de un crimen que dejó una mujer asesinada, una familia rota y dos menores huérfanos de madre.




