Cruz Roja impulsa un servicio clave para los niños hospitalizados en Cuenca
La Atención a la Infancia Hospitalizada mejora el bienestar emocional mediante el juego y el acompañamiento
Cuenca apuesta por una pediatría más humana con apoyo de Cruz Roja
Cuenca
El nuevo Hospital Universitario de Cuenca ha incorporado desde el pasado 13 de enero un servicio de atención a la infancia hospitalizada impulsado por Cruz Roja Juventud. La iniciativa busca mejorar el bienestar emocional, social y educativo de los niños y niñas ingresados en el área de pediatría, complementando la atención sanitaria que reciben durante su estancia hospitalaria.
El programa se desarrolla en coordinación con el propio centro hospitalario y combina actividades de ocio, apoyo educativo y acompañamiento emocional, adaptadas a la edad y a la situación clínica de cada menor.
Una propuesta que, según destacan tanto Cruz Roja Juventud como el hospital, contribuye a humanizar la hospitalización pediátrica y a situar al menor y a su familia en el centro del cuidado.
Juego y acompañamiento: así es el nuevo servicio pediátrico en Cuenca.
Un servicio adaptado al nuevo hospital
El servicio de atención a la infancia hospitalizada no es nuevo en Cuenca, pero sí lo es su adaptación a las instalaciones del nuevo Hospital Universitario. Así lo explica Victoria Marzullo, técnica de Cruz Roja Juventud, quien detalla que “el programa se dirige a los niños y niñas ingresados en pediatría y se apoya en un equipo formado por personal técnico y voluntariado”.
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El eje del programa es una sala de juegos específica, recientemente inaugurada, que ya existía en el antiguo Hospital Virgen de la Luz y que ahora se ha trasladado y renovado en el nuevo centro sanitario.
Según explica Marzullo, la nueva sala cuenta con “nuevos juegos, nuevas actividades” y se ha acondicionado para responder a las necesidades de los menores hospitalizados, ofreciendo un espacio seguro y adaptado dentro del área de pediatría.
Actividades de ocio y acompañamiento
Las actividades que se desarrollan en el marco del programa son variadas y se planifican de forma mensual. Incluyen manualidades, juegos de mesa y propuestas lúdicas que permiten a los niños mantener rutinas de juego similares a las de su vida cotidiana fuera del hospital.
“Las salas están abiertas todo el tiempo para que ellos mismos puedan coger juegos de mesa y jugar con su familia”, explica Marzullo, quien subraya que los recursos lúdicos están disponibles incluso cuando el equipo de Cruz Roja Juventud no está presente. Entre los elementos más llamativos se encuentran dos coches eléctricos que los menores pueden utilizar por los pasillos del hospital, siempre que la situación médica lo permita.
El programa contempla también actividades individuales, pensadas para aquellos niños que, por motivos de salud, no pueden salir de su habitación.
Cruz Roja Juventud humaniza la hospitalización infantil en Cuenca.
Atención también en las habitaciones
Cuando el criterio médico lo aconseja, las actividades se trasladan a la propia habitación del menor. En casos de aislamiento, por ejemplo por gripe, el equipo se adapta a los protocolos sanitarios y lleva materiales específicos.
“Nos equipamos para estar aislados y les llevamos kits con distintos juegos, manualidades o cosas del cole para pintar”, explica Marzullo. Antes de intervenir, el equipo se pone en contacto con el menor y su familia para conocer sus gustos e intereses, con el objetivo de personalizar la atención.
Este enfoque individualizado permite que todos los niños, independientemente de su situación clínica, puedan beneficiarse del programa.
El impacto emocional del ingreso hospitalario
Desde el Hospital Universitario de Cuenca, la supervisora del Área de Pediatría y Neonatos, Eva Martínez, subraya el valor añadido que supone este servicio para el centro. “No solo mejora la experiencia del menor durante su ingreso, sino que complementa también la atención sanitaria desde una perspectiva integral”, afirma.
Martínez recuerda que la hospitalización supone para los niños una ruptura brusca con su entorno habitual: la familia, el colegio, las rutinas y las relaciones sociales. Esta situación puede generar “miedos, tristeza, ansiedad” e incluso regresiones en el comportamiento, especialmente en los más pequeños.
“Atender la parte emocional es esencial porque influye directamente en el bienestar global y en su proceso de recuperación”, añade. El juego y el acompañamiento permiten que el menor exprese sus emociones y viva el ingreso de una forma más positiva, incluso cuando la hospitalización se prolonga en el tiempo.
El servicio ofrece actividades y respiro familiar para niños hospitalizados en Cuenca.
Respeto a los protocolos sanitarios
La colaboración entre Cruz Roja Juventud y el hospital se basa, según Martínez, “en una coordinación estrecha y en el respeto absoluto a los protocolos sanitarios”. El equipo del programa se integra en el funcionamiento del área de pediatría y adapta su intervención a la situación clínica de cada niño.
“Respetan las indicaciones tanto médicas como de la enfermería y su experiencia en el trabajo con la infancia aporta una mirada necesaria y diferente”, destaca la supervisora. Una mirada centrada en el juego, la educación y el acompañamiento emocional que encaja con los objetivos asistenciales del hospital.
Jornadas de atención y primeros resultados
El servicio se presta como mínimo dos días a la semana, con jornadas de unas dos horas y media. Habitualmente se desarrolla los martes y miércoles, aunque el objetivo es ampliar la presencia a más días, en función de la disponibilidad del voluntariado.
El arranque del programa, el 13 de enero, se saldó con una atención a ocho menores con edades muy diversas, desde bebés de 15 días hasta adolescentes de 16 y 17 años. “La valoración fue muy positiva”, afirma Marzullo, quien destaca que se ofreció una atención personalizada a cada uno de ellos, incluyendo kits específicos para tres niños que se encontraban en aislamiento.
Un respiro necesario para las familias
Además de atender a los menores, el programa incluye un componente clave: el respiro familiar. Los padres y madres acompañan a sus hijos durante todo el ingreso y, en muchos casos, carecen de una red de apoyo cercana.
“Es el único ratito en el que pueden descansar un poco y sentirse tranquilos de que sus hijos están acompañados”, explica Marzullo. Este tiempo permite a las familias realizar gestiones o simplemente tomar un descanso, especialmente en el caso de aquellas que se desplazan desde pueblos y pasan largas jornadas en el hospital.
Un modelo de atención integral
Para Eva Martínez, el servicio encaja plenamente en el modelo de atención integral que se aplica en pediatría. “Trabajamos desde un enfoque biopsicosocial, entendiendo que la salud del menor no depende solo de su estado físico, sino también del bienestar emocional, social y familiar”, señala.
Iniciativas como esta, concluye, refuerzan la humanización de la asistencia sanitaria y reflejan el compromiso del Hospital Universitario de Cuenca con una pediatría cercana y centrada en las necesidades reales de los menores hospitalizados.
Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy...Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado su carrera profesional en la SER