Sociedad

Fuga de temperos en aves

Juan José Sanz Cid, Investigador Científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)

Nómada del viento: Fuga de temperos en aves (20/01/2026)

Toledo (Toledo)

La aparición de aves raras en la península Ibérica durante los últimos inviernos se ha convertido en uno de los fenómenos más comentados entre ornitólogos y aficionados. Aunque España recibe cada año miles de aves invernantes, lo que realmente despierta expectación son los episodios excepcionales: irrupciones masivas, llegadas inesperadas o la presencia de especies que, en condiciones normales, jamás deberían aparecer en nuestras latitudes. Entre todos estos sucesos, ninguno ha alcanzado la notoriedad del búho nival, pero también destacan las irrupciones de lúganos y los movimientos invernales del piquituerto común, fenómenos que ayudan a comprender la complejidad de los desplazamientos de la avifauna europea.

La "fuga de tempero" en aves se refiere a un movimiento masivo y repentino de algunas especies huyendo de condiciones climáticas extremas, como olas de frío intenso o temporales severos, buscando refugio o zonas con mejor temperatura y alimento, a menudo realizando largas migraciones no planificadas hacia el sur o zonas más cálidas para sobrevivir al invierno, y se detecta por la aparición súbita de muchas aves de una misma especie en un lugar inusual.

El caso del búho nival (Bubo scandiacus) marcó un hito histórico. En noviembre de 2021 se observaron casi simultáneamente tres ejemplares juveniles en Asturias y Cantabria, un hecho sin precedentes en España. La especie, propia de la tundra ártica, nunca había sido registrada en España. La investigación posterior permitió aclarar el misterio: un estudio de SEO/BirdLife demostró, mediante análisis isotópico de las plumas, que los ejemplares eran aves silvestres procedentes del Ártico y no escapadas de cautividad. El estudio concluyó que los búhos habían llegado a España transportados accidentalmente en un barco procedente de América del Norte, lo que explicaba tanto su aparición simultánea como su estado físico debilitado. Uno de ellos fue encontrado exhausto en una playa cerca de Santander y murió al día siguiente, reforzando la hipótesis de un viaje extremadamente duro.

Este episodio, calificado como una “super rareza”, mostró cómo factores ajenos a la migración natural, como el transporte marítimo, pueden provocar la llegada de especies insospechadas. También evidenció la importancia de la ciencia ciudadana: fueron observadores locales quienes detectaron los primeros ejemplares, permitiendo una rápida movilización de expertos y la posterior investigación científica.

Aunque ninguna otra rareza reciente ha alcanzado la magnitud mediática del búho nival, los inviernos de los últimos años han seguido ofreciendo observaciones destacadas. Entre ellas destacan las irrupciones de lúganos (Spinus spinus), un pequeño fringílido granívoro que presenta un comportamiento invernal muy variable. El lúgano es fundamentalmente invernante en España y se caracteriza por protagonizar irrupciones más numerosas algunos inviernos, cuando grandes bandos llegan desde el norte de Europa en busca de alimento. Estas irrupciones suelen producirse cuando escasean las semillas de alisos y abedules en sus áreas de origen, lo que obliga a miles de ejemplares a desplazarse hacia el sur. Durante estos episodios, los lúganos pueden aparecer en campiñas, barbechos, riberas y zonas abiertas, a menudo mezclados con otros fringílidos.

El comportamiento del lúgano ilustra bien cómo algunas especies combinan estrategias migratorias flexibles con movimientos irruptivos que dependen de la disponibilidad de recursos. A diferencia de las migraciones regulares, las irrupciones no siguen un calendario fijo, sino que responden a condiciones ecológicas puntuales. Por eso, algunos inviernos pueden pasar casi desapercibidos, mientras que otros se convierten en auténticos espectáculos ornitológicos.

Algo similar ocurre con el piquituerto común (Loxia curvirostra), aunque su comportamiento responde a una lógica distinta. Este fringílido posee un pico cruzado extremadamente especializado, diseñado para extraer piñones de las coníferas. Se trata de un ave forestal de talante nómada, residente en España, pero cuya población aumenta en invierno con la llegada de ejemplares procedentes del norte de Europa, un fenómeno que puede ser especialmente intenso en algunos años. A diferencia del lúgano, el piquituerto no forma grandes irrupciones visibles en espacios abiertos, sino que sus movimientos se detectan principalmente en bosques de pinos, donde puede aparecer en números inusualmente altos.

Estos desplazamientos responden a la disponibilidad de piñones, que varía de un año a otro según la producción de las coníferas. Cuando la cosecha es escasa en el norte, los piquituertos se desplazan hacia el sur, ocupando masas forestales españolas donde encuentran alimento suficiente. Su comportamiento nómada y su capacidad para criar incluso en pleno invierno hacen que su presencia sea especialmente dinámica y difícil de predecir.

La combinación de estos fenómenos muestra que los inviernos ibéricos son mucho más variados de lo que podría parecer. Aunque el cambio climático puede influir en algunos patrones migratorios, no es necesario recurrir a él para explicar estos episodios concretos. En el caso del búho nival, la causa fue claramente accidental; en el del lúgano, la explicación está en la disponibilidad de semillas; y en el del piquituerto, en la variabilidad natural de los bosques de coníferas.

Estos sucesos también ponen de relieve la importancia de los programas de seguimiento y de la participación ciudadana. Sin la colaboración de miles de observadores, sería imposible detectar estas rarezas, documentarlas y comprender su origen. Cada irrupción, cada llegada inesperada y cada movimiento inusual aporta una pieza más al complejo rompecabezas de la ecología invernal de las aves en España.

Paisaje sonoro

Hoy vamos a escuchar el canto de dos picapinos o pájaros carpinteros que realizan el movimiento de fuga de temperos del campo a la ciudad. En estos días es frecuente escuchar el canto del pito real (Picus viridis) que más bien es como un relincho de un caballo y del pico picapinos (Dendrocopos major) que se afana en buscar insectos ocultos en la madera de los árboles.