Sociedad

Las excavaciones de Fuente de la Mota sacan a la luz la vivienda del gobernante íbero de Barchín del Hoyo

El arqueólogo Antonio Madrigal explica en SER La Manchuela cómo el hallazgo de nuevas estancias, silos y estructuras urbanas permite entender el poder y la organización social de la ciudad íbera.

Entrevista con el arqueólogo Antonio Madrigal

En lo alto del cerro de Fuente de la Mota, donde la tierra conserva la memoria de siglos, las excavaciones arqueológicas están aportando nuevas claves sobre el pasado íbero de Barchín del Hoyo. Bajo las capas acumuladas del tiempo ha emergido lo que los investigadores interpretan como la vivienda del gobernante de la ciudad íbera, un espacio fundamental para comprender cómo se organizaba el poder político, económico y social en la Edad del Hierro.

Al frente de los trabajos se encuentra el arqueólogo Antonio Madrigal, director de la excavación, que ha pasado por los micrófonos de 'Hoy por Hoy la Manchuela' para detallar los últimos avances. Madrigal ha explicado que “hemos terminado de excavar una de las estancias que ya habíamos empezado en campañas anteriores. Es una habitación muy bien construida a nivel arquitectónico y con un gran misterio”.

Uno de los aspectos que más ha sorprendido al equipo es que esta estancia fue enterrada de forma intencionada. El arqueólogo ha señalado que “fue sepultada aportando una tierra amarilla que todavía no sabemos de dónde procede, introducida a expuertas por la puerta”. Tras quedar colmatada y arruinada, junto a uno de sus muros se excavó un hoyo que durante años se interpretó como un basurero, pero que en la última campaña ha revelado su verdadera naturaleza. De esta forma, ha afirmado que “la sorpresa ha sido comprobar que en origen era un silo de almacenamiento, con sección acampanada, que se metía por debajo de uno de los muros íberos”. Este silo se fecha en época íbero-romana, la misma a la que pertenece la conocida defixio o maldición de Fuente de la Mota, hoy expuesta en el Museo de Cuenca.

La identificación de este conjunto como la vivienda del gobernante no es casual. Según Madrigal, las estructuras cumplen con los requisitos habituales de las residencias aristocráticas íberas. Así, el arqueólogo ha remarcado que “tenemos el plano maestro de esa gran casa gracias a la prospección geofísica y es completamente diferente a los espacios construidos en otras manzanas del yacimiento”. Estas viviendas se caracterizan por estar separadas del resto de la población, contar con accesos directos al exterior y tener un tamaño mayor para albergar actividades políticas y, en ocasiones, religiosas.

Los materiales hallados también aportan información, aunque en este caso el contexto es clave, ya que “la habitación que hemos terminado de excavar estaba casi vacía de objetos: unas ánforas rotas y algunas piezas de telar fragmentadas”, ha señalado Madrigal. Sin embargo, en el mismo edificio existe un almacén aún en proceso de excavación “repleto de recipientes de almacenamiento, con miles y miles de fragmentos”, lo que refuerza la interpretación funcional del conjunto.

Desde el punto de vista del urbanismo, las excavaciones permiten reconstruir las dinámicas sociales del asentamiento. En una de las manzanas, las casas adosadas a la muralla presentan una gran uniformidad, “da la impresión de que son casas de los clientes que trabajarían para este aristócrata”, ha apuntado el arqueólogo. La presencia de molinos rotatorios en esta zona y de silos en otra sugiere una gestión centralizada de la cosecha, “eso quiere decir que alguien, la persona que gobierna la ciudad, organiza cómo se almacena y cómo se distribuye”.

Los trabajos se desarrollan con técnicas de excavación extremadamente cuidadosas, adaptadas a cada tipo de sedimento. Madrigal ha explicado que “podemos empezar con alcotanas y terminar excavando con paletas de pintar pastel”, recordando casos en los que incluso fue necesario retirar la tierra soplando para no dañar restos muy frágiles.

En cuanto a la conservación, el equipo ha apostado por la protección preventiva. Este año se han cubierto suelos y estancias con geotextil y tierra para frenar el deterioro causado por la exposición a la intemperie desde los años setenta, sin impedir la visita ni la contemplación del yacimiento.

De cara al futuro, los descubrimientos se incorporarán al centro de interpretación cuando exista disponibilidad económica para actualizar los contenidos audiovisuales. Mientras tanto, la divulgación sigue teniendo una cita marcada en el calendario: la Feria Íbera de Barchín del Hoyo, que celebrará su decimocuarta edición los días 26 y 27 de septiembre. El arqueólogo ha subrayado que “es una de las principales actividades para dar a conocer a la sociedad la existencia de este yacimiento y de las gentes que lo habitaron, mucho antes de los romanos”.

El arqueólogo concluye con una invitación clara, “que vengan a visitar el yacimiento. Hoy por hoy es el único yacimiento prerromano visitable en la provincia de Cuenca y sorprende por la dimensión de su fortificación. No hay otro parecido”.

Carolina Martínez

Natural de Albacete. Graduada en Periodismo especializado...