El voto que no se ve: los jóvenes reflexionan sobre las ventajas de no desconectar de la política
Una Mirada de Toledo que han puesto Carlos Gómez-Chacón López, Marco Ceresuela Ramírez y Sergio Abad Aguilar

La mirada de Toledo: el voto que no se ve
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Toledo (Toledo)
¿Os habéis fijado en que la sociedad cada vez es más propensa a no votar o a votar en blanco? Cuántas veces habéis escuchado a alguien decir que no va a ir a votar porque no merece la pena o “ningún partido me representa, por lo que no voy a ir a votar”. Esto es bien conocido como desafección política, esto es una actitud de distanciamiento, indiferencia o rechazo de los ciudadanos hacia la política.
Es curioso como siempre la sociedad se queja sobre la política y el gobierno, pero a la hora de la verdad, mucha gente decide quedarse en casa. Esto se puede deber a varios factores, los cuales afectan a una gran parte de la población. A través de los datos, podemos observar una evidente disminución en el porcentaje de votos en España por parte de la población. El porcentaje de abstención en España en los años 2004 y 2008 fue del 22,74% y el 24,65%. Mientras que en algunas de las últimas elecciones como el caso de 2016 y 2019, la abstención ha sido del 30,17% y 33,8%.
Es más, como dato curioso, si hablamos en términos globales del porcentaje de participación electoral en las últimas elecciones celebradas, España quedaría claramente a la cola de grandes potencias como Alemania, Reino Unido o Francia, siendo Bélgica el país con mayor porcentaje.
En cuanto a las posibles causas, en primer lugar y probablemente una de las más conocidas es la desconfianza en el sistema político. Esto se debe a que mucha gente considera que cada partido busca sus propios beneficios en vez de ayudar a la sociedad en su conjunto y, por tanto, deciden no dar su voto a ningún partido. En segundo lugar, la falta de educación política es un factor a tener en cuenta, muchos jóvenes y adultos realmente no saben a qué están apoyando. Mucha gente se rige por comentarios o preferencias que hacen sus círculos sociales.
Por último, las redes sociales han cambiado la forma en la que nos relacionamos con la política, es muy fácil verse influenciado por opiniones ajenas gracias a vídeos cortos o publicaciones que puede hacer cualquiera. Esto puede llegar a generar desinformación ya que no hay restricciones acerca de la calidad del contenido.
Sin embargo, votar sigue siendo una de las formas más directas de influir en lo que pasa en el ámbito de la política en nuestro país. No votar también es una decisión, pero es una que cede el poder a otros.
Tal vez la solución no sea solo animar a la gente a votar, sino hacer que la gente vuelva a confiar en el sistema político. Porque, si todos nos desconectamos de la política, ¿Quién queda para decidir el futuro?




