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Economía y negocios

El campo de Cuenca se moviliza ante un “momento crítico” para la agricultura

Agricultores y ganaderos de Cuenca se movilizan ante la crisis del sector, la PAC, los bajos precios y la competencia desleal

Una tractorada recorrerá Cuenca para visibilizar la crisis del sector agrario

Cuenca

El inicio de 2026 ha devuelto al campo conquense a la primera línea de la actualidad. Agricultores y ganaderos de la provincia han comenzado a movilizarse para reclamar un futuro viable para sus explotaciones, en un contexto que describen como límite para la supervivencia del sector.

Las protestas, impulsadas por distintas organizaciones y colectivos agrarios, señalan problemas estructurales que se arrastran desde hace años: una Política Agraria Común (PAC) que consideran injusta, precios que no cubren costes, competencia de productos importados y una carga burocrática que ahoga al productor.

En este escenario, la Asociación en Defensa del Campo de la Provincia de Cuenca (Adeccu) ha convocado una tractorada que recorrerá la capital, con la previsión de reunir alrededor de un centenar de vehículos agrícolas.

Imagen de dron de los tractores movilizados en la Mancha conquense en febrero de 2024. / ADECCU

Un sector que vuelve a levantar la voz

“El momento es crítico”. Así resume Sebastián Picazo, presidente de la Asociación en Defensa del Campo de la Provincia de Cuenca, la situación actual de la agricultura y la ganadería conquenses. A su juicio, las condiciones en las que trabajan los profesionales del campo hacen inviable el mantenimiento de muchas explotaciones.

Picazo sitúa uno de los principales focos de preocupación en la política comercial europea y, en concreto, en las negociaciones con Mercosur. Aunque reconoce que el acuerdo no está cerrado, alerta de las consecuencias que podría tener: “Nos meterían muchos productos, sobre todo cereales, que no cumplen las exigencias europeas de herbicidas que aquí están prohibidos y allí no”.

Desde su punto de vista, esta situación genera una competencia que califica de desleal, al obligar a los agricultores europeos a cumplir normas estrictas que no se aplican a los productos importados.

Restricciones productivas

Más allá del comercio internacional, los representantes del sector denuncian las limitaciones que imponen las políticas agrarias actuales. Picazo explica que los agricultores no pueden producir libremente: “Tenemos que dejar barbecho, mantener biodiversidad o sembrar leguminosas que en algunos terrenos no son viables”.

Para ilustrar esta desigualdad, recurre a una metáfora contundente: “Es como saltar a un ring y tener que hacer un asalto con un brazo a la espalda y a la pata coja. Es imposible y no es viable en estas condiciones”. A su juicio, la única salida pasa por que “las condiciones sean las mismas para todos”.

La PAC en el centro de las protestas

La Política Agraria Común es otro de los ejes de la movilización. Los agricultores conquenses denuncian un posible recorte del 20% en las ayudas, en un momento en el que los costes de producción no dejan de aumentar. “Si nos recortan la PAC y los precios de los cereales siguen a la baja, mientras los abonos y combustibles suben, no tenemos un buen futuro”, resume Picazo.

Pedro Cotillas, también miembro de la asociación, aporta datos para contextualizar la pérdida de rentabilidad. Recuerda que en 1992 la ayuda por hectárea de girasol equivalía a unos 250 euros actuales. Ajustada al IPC, esa cantidad debería situarse hoy en torno a los 537 euros para mantener el poder adquisitivo.

“La realidad es que ahora mismo el importe neto por hectárea es de unos 85 euros en esa zona”, explica, tras años de recortes y un aumento de las obligaciones asociadas a las ayudas. Según Cotillas, la propuesta de reducir las ayudas en torno a un 22% supone “un espaldarazo” que lleva a muchos agricultores a cuestionarse si compensa solicitarlas.

Vender por debajo de coste

La falta de rentabilidad es una constante en el discurso de los representantes del campo. Preguntados por la ley de la cadena alimentaria, Picazo es tajante: “No se cumple. Se vende por debajo de coste. Estamos trabajando a pérdidas”.

Cotillas detalla cómo el volumen de dinero que mueve una explotación puede resultar engañoso. “Un agricultor puede tener en su nave cereal por valor de 100.000 euros, pero llegar a esa producción ha costado entre 85.000 y 95.000 euros”, explica. El resultado es un margen mínimo tras asumir energía, fertilizantes, fitosanitarios y amortizaciones.

La burocracia y el cuaderno digital

Otro de los puntos de fricción es la carga burocrática. Los agricultores denuncian una desconexión entre los despachos y la realidad del campo. La implantación del cuaderno digital genera especial inquietud en un sector envejecido. “La media de edad ronda los 50 años y no todo el mundo sabe manejar un ordenador o una tablet”, señala Picazo.

Aunque reconoce que la formación podría ayudar, considera que en muchos casos no será suficiente y obligará a contratar servicios externos, incrementando aún más los costes de la explotación.

Un relevo generacional en riesgo

El futuro del sector pasa, inevitablemente, por el relevo generacional, pero los obstáculos son numerosos. “Los jóvenes lo tienen bastante difícil, sobre todo en las zonas de cereal y girasol”, afirma Juan Vicente García, también miembro de Adeccu. Las ayudas a la incorporación no bastan si la explotación no es rentable.

“La única posibilidad es que un familiar se jubile y le pase la explotación con maquinaria”, explica. De lo contrario, la inversión inicial resulta inasumible. “Las ayudas te obligan a estar cinco años, pero si en ese tiempo no consigues que la explotación funcione, acabas recurriendo a bancos y te arruinas. Es un círculo vicioso”.

La tractorada de Cuenca

Como respuesta a esta situación, la Asociación en Defensa del Campo de Cuenca ha convocado una tractorada que recorrerá la ciudad a partir de las 10:30 horas. El itinerario partirá de la rotonda del McDonald’s y atravesará Hermanos Becerril, Fermín Caballero, República Argentina y San Ignacio de Loyola hasta llegar a la Delegación de Agricultura, en la calle Colón, 1, donde se celebrará una concentración.

Tras unas dos horas, la marcha continuará por distintos puntos de la ciudad antes de regresar por la carretera de Madrid. La organización espera la participación de alrededor de cien tractores.

“Nos jugamos el presente y el futuro”

Los convocantes no esconden sus expectativas. “Esperamos que la gente tenga conciencia de lo que está ocurriendo”, afirma Picazo. La movilización busca visibilizar una situación que consideran límite y llamar a la participación del mayor número posible de agricultores.

Además, la asociación anima a sumarse a una nueva protesta prevista en Madrid. “Nos jugamos el presente, el futuro, la dignidad de ser agricultores y el poder seguir viviendo de lo que nos gusta”, concluye.

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy...