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El quinto municipio más grande de España está en Ciudad Real

Un gigante geográfico del Valle de Alcudia con diez pedanías y varios núcleos desaparecidos

Curioseando | El quinto municipio más grande de España en extensión es de Ciudad Real

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Ciudad Real

A raíz de un programa dedicado a los diez nombres más curiosos de pueblos de la provincia de Ciudad Real, las redes sociales se llenaron de comentarios y aportaciones sobre la toponimia de la zona. Entre ellos, llamaron especialmente la atención los nombres de varias pedanías de un municipio en concreto. Esa curiosidad fue el punto de partida de una investigación que terminó revelando datos tan sorprendentes que merecen protagonizar esta sección: Almodóvar del Campo y su vasto territorio salpicado de pedanías.

Almodóvar del Campo es especial como municipio y lo es, sobre todo, por la magnitud de su término municipal. Y aquí viene el titular: es uno de los términos más grandes de España, el quinto por extensión de todo el país. No es una cifra menor. Solo lo superan Cáceres, Lorca, Badajoz y Córdoba. Es, por tanto, el municipio más extenso de Castilla‑La Mancha y, por supuesto, el más grande de la provincia de Ciudad Real, con 1.208 kilómetros cuadrados.

Así, Almodóvar del Campo no es solo “un pueblo” más de Ciudad Real: es un auténtico gigante geográfico. Una extensión que no es tierra vacía, sino un mosaico de historia, minería, volcanes y trashumancia que se despliega por el hermosísimo Valle de Alcudia.

Diez pedanías, diez identidades

Una de las singularidades de Almodóvar del Campo es su estructura administrativa. Debido a su enorme extensión, el municipio se organiza en diez pedanías: La Bienvenida, Retamar, Fontanosas, La Viñuela, San Benito, Navacerrada, Tirteafuera, Minas del Horcajo, Valdeazogues y Veredas.

Cada una de ellas conserva una identidad propia, desde el pasado minero de Minas del Horcajo hasta la serenidad ganadera de Navacerrada. No es posible detenerse en todas en unos pocos minutos, pero la intención es dar visibilidad a cada una de ellas en futuras secciones. En esta ocasión, el foco se pone en las “pedanías fantasma”, porque el mapa de Almodóvar del Campo también está lleno de cicatrices: lugares que dejaron de existir o que hoy sobreviven como ruinas románticas. La historia del término municipal está estrechamente ligada a la despoblación y al cierre de las minas.

Sendalamula, una aldea en el camino

Uno de los nombres más curiosos es Sendalamula. A mediados del siglo XIX, este pequeño enclave ya pertenecía a Almodóvar del Campo y era mencionado como una aldea con muy pocas casas. Aparece descrito en el Diccionario Geográfico‑Estadístico‑Histórico de Pascual Madoz de la siguiente manera:

“SENDA‑LA‑MULA: aldea en la provincia de Ciudad‑Real, partido judicial y término de Almodóvar del Campo (a 4 leguas), situada en la cúspide de la cordillera de Sierra de Alcudia: tiene muy pocas casas, que habitan por lo regular gentes miserables y guardas del valle de la Alcudia”.

La etimología resulta clara y reveladora: la senda por la que transitaban las mulas. Muy próxima a Brazatortas, esta pedanía de Almodóvar estuvo vinculada también a Valdeazogues.

Como una galaxia formada por constelaciones, se estima que el término municipal de Almodóvar del Campo llegó a albergar cerca de veinte asentamientos significativos entre aldeas, poblados mineros y cortijadas. Muchas de ellas han acabado convirtiéndose en despoblados, como es el caso de Sendalamula, un núcleo que fue vital para pastores trashumantes y trabajadores del campo y que, aunque borrado del mapa oficial, permanece en la memoria de los almodovareños.

Caracollera, la estación en la dehesa

Otro enclave fascinante es Caracollera. Más que una pedanía convencional, se trata de una estación de tren y uno de los puntos más singulares del término municipal. La Estación de Caracollera, situada en el punto kilométrico 247,5 de la línea Ciudad Real‑Badajoz, fue inaugurada el 29 de noviembre de 1865.

No es solo un edificio ferroviario, sino un vestigio de la importancia estratégica de Almodóvar del Campo. Durante décadas fue un nudo fundamental para las minas de la zona y para el transporte de ganado. Aunque hoy ya no presta servicio de viajeros, conserva un notable patrimonio de arqueología industrial: el edificio principal, la caseta de enclavamientos, una báscula y, sobre todo, el depósito de agua que permitía a las antiguas locomotoras de vapor afrontar los desniveles del valle. Caracollera es, en esencia, la puerta de entrada a la soledad más bella del Valle de Alcudia.

La Bienvenida y Sisapo

La Bienvenida es otra de las pedanías clave. Aunque hoy es conocida sobre todo por el yacimiento arqueológico romano de Sisapo, fue una aldea vibrante y un núcleo poblacional de gran relevancia. El enclave lo tiene todo: rutas senderistas entre volcanes, el Monumento Natural del Complejo Volcánico de Los Castillejos y la cercanía de uno de los yacimientos romanos más importantes de la provincia.

La domus de las columnas rojas, los mosaicos y la zona aún sin excavar —donde se intuye la posible existencia de un anfiteatro— apuntan a una ciudad desarrollada e incluso amurallada. A ello se suma una iglesia posterior, de estilo renacentista‑mudéjar, construida con piedras reutilizadas de Sisapo. En la actualidad, la pedanía cuenta con una población muy reducida, muy lejos de los cerca de 35 habitantes censados hace apenas una década.

Minas del Horcajo, esplendor y abandono

Minas del Horcajo es, quizá, el caso más impactante. Llegó a albergar miles de habitantes, tuvo estación de ferrocarril propia, teatro y una intensa vida social gracias a la explotación de plata y plomo. Hoy es un auténtico pueblo fantasma, donde el túnel ferroviario y los restos industriales narran una historia de esplendor devorada por el tiempo, salpicada además por episodios trágicos y misteriosos que forman parte de su memoria colectiva.

Un dato para entender la magnitud

Para comprender la extensión de Almodóvar del Campo basta un dato: si fuera una isla, sería más grande que Menorca y casi tan extensa como Gran Canaria. Su territorio supera incluso el de países como Andorra o Malta.

La dualidad entre progreso y abandono define este municipio. Bajo el suelo de La Bienvenida late la ciudad romana de Sisapo, mientras que en Minas del Horcajo reina un silencio sobrecogedor. Pasear por los dominios de Almodóvar del Campo es entender que, en la provincia de Ciudad Real, la distancia no se mide en kilómetros, sino en la historia de las aldeas que, como Sendalamula o Caracollera, se resisten a desaparecer del todo bajo el manto de la encina.

 

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