Cuenca reconoce la obra de Claudia Piñeiro y su visión del género negro
La escritora argentina recibe el premio Bevilacqua y reflexiona sobre novela negra, crítica social y el papel de los clubes de lectura
Trayectoria y suspense social: Claudia Piñeiro premiada en Cuenca
Cuenca
La escritora argentina vuelve al Festival de Novela Criminal de las Casas Ahorcadas para recoger el segundo premio Bevilacqua y dialogar con su público sobre el género negro, la crítica social y el valor de los clubes de lectura.
La relación entre violencia, literatura y sociedad atraviesa toda la obra de Claudia Piñeiro. Novelista, dramaturga y guionista, la autora argentina se ha consolidado como una de las voces esenciales del noir en español, un género que, en sus manos, desborda los límites clásicos del misterio para convertirse en una herramienta de observación crítica del mundo contemporáneo.
El sábado 7 de febrero, a las 19:30 horas, Piñeiro regresará a Cuenca para recibir el segundo premio Bevilacqua, otorgado por el Club de Lectura de las Casas Ahorcadas en el marco de su Festival de Novela Criminal. El galardón reconoce una trayectoria literaria marcada por el suspense, la indagación moral y el compromiso con los conflictos sociales.
La escritora Claudia Piñeiro en una participación anterior en el Festival de Las Casas Ahorcadas en Cuenca.
Un premio a un camino recorrido
Para Claudia Piñeiro, el reconocimiento tiene un valor especial por su carácter retrospectivo. “Siempre es un honor recibir un premio y este es un premio a la trayectoria”, explica. No se trata, subraya, de destacar una obra concreta, sino de “evaluar un camino de alguna manera”. La autora ya había visitado Cuenca anteriormente, cuando el mismo club de lectura distinguió su novela Catedrales con el premio Tormo Negro Masfarné, una experiencia que refuerza ahora este nuevo vínculo con los lectores.
El nombre del galardón también sitúa el reconocimiento dentro del universo del género negro. El premio lleva el nombre de Bevilacqua, el personaje de Lorenzo Silva que lo obtuvo el año anterior y que actúa como “padrino” del galardón. “Te inscribe muchísimo en el tema de la novela policial”, señala Piñeiro, que considera significativa su elección en un momento en que el género se ha ampliado y diversificado.
Más allá del policial clásico
Lejos de ceñirse a los moldes tradicionales, Piñeiro defiende una concepción abierta del noir. “La novela policial no es la novela policial clásica, pero también es otro tipo de novela que es un poco más lo que hago yo”, afirma. En sus historias, el crimen funciona como un punto de partida para explorar tensiones sociales, dilemas éticos y conflictos colectivos que trascienden la resolución del enigma.
Esa expansión del género explica, a su juicio, el reconocimiento a su obra. La autora se mueve en un territorio donde el suspense convive con la reflexión social, una combinación que ha definido buena parte de su narrativa y que conecta con lectores interesados tanto en la intriga como en las preguntas que la acompañan.
Violencia y crítica social
La relación entre crimen y contexto social es, para Piñeiro, inevitable. “Es muy difícil meterte con la violencia y con la muerte y que no aparezca la crítica social”, sostiene. Las violencias que aparecen en la ficción, añade, “surgen de algún lado” y remiten siempre a una estructura social determinada.
En sus novelas más recientes, centradas en violencias contra las mujeres, esta idea se hace especialmente visible. “Eso es la consecuencia de una sociedad”, afirma, convencida de que “las sociedades se cuentan también a través de los crímenes que en ellas se cometen”. No todos los delitos son pensables en todos los lugares, y esa diferencia revela rasgos profundos de cada comunidad.
Para ilustrarlo, Piñeiro recurre a ejemplos históricos y culturales. En Argentina, recuerda, se asumió como parte de la realidad la desaparición de 30.000 personas, algo “impensado” en otros países. Del mismo modo, determinados crímenes resultan frecuentes en sociedades donde el acceso a las armas es más fácil, mientras que en otros contextos “suena rarísimo”. El crimen, concluye, está estrechamente ligado a la forma en que una sociedad se organiza y se mira a sí misma.
‘Elena sabe’ y el suspense íntimo
Una de las obras clave de su trayectoria es Elena sabe, la novela que le dio proyección internacional y que ha sido leída como un thriller psicológico marcado por el dolor y la fe. Piñeiro reconoce que nunca escribe pensando en etiquetas genéricas. “Nunca pienso: voy a escribir una novela negra o policial. Siempre pienso: voy a escribir una novela”, explica.
En el proceso, se cuelan la muerte, el enigma y la búsqueda de la verdad, elementos que terminan situando la obra dentro del campo del policial. Sin embargo, en ‘Elena sabe’ el mecanismo narrativo se invierte: “Me da la sensación de que el lector sabe mucho antes que Elena qué fue lo que pasó”. La incógnita no reside tanto en el crimen como en el recorrido íntimo de la protagonista, una mujer con párkinson que intenta comprender la muerte de su hija.
Ese desplazamiento del suspense, apunta la autora, genera “otro mecanismo de lectura”, en el que el lector avanza con ventaja informativa mientras acompaña un viaje emocional y físico especialmente complejo.
De la novela a la serie
La obra de Piñeiro ha dado también el salto al audiovisual, con adaptaciones al cine y a la televisión. En el caso de la serie El reino, en la que participó como creadora y guionista, la experiencia supuso un cambio radical respecto a la escritura en solitario. “Es un trabajo conjunto”, explica, que en su caso compartió con el director Marcelo Piñeiro.
A diferencia de la novela, donde el proceso es íntimo y solitario, el guion se construye a partir del diálogo constante. “Nos reuníamos todas las mañanas, hablábamos de lo que habíamos escrito y seguíamos tirando líneas hacia adelante”, recuerda. Esa dinámica permite revisar personajes y decisiones narrativas de forma colectiva, algo que la autora valora especialmente del trabajo en equipo.
El valor de los clubes de lectura
El encuentro en Cuenca tendrá lugar ante un público especialmente atento: los miembros de un club de lectura dedicado al género criminal. Para Piñeiro, estos espacios cumplen una función clave. En España, señala, están muy desarrollados y bien organizados, lo que facilita un diálogo profundo entre autores y lectores.
“Cuando vas a un club de lectura, todo el mundo leyó tu libro, todo el mundo lo discutió”, explica. Esa circunstancia convierte el intercambio en “una conversación mucho más calificada”, donde surgen lecturas diversas y aportes que obligan al autor a repensar su propia obra.
La experiencia cambia según el contexto cultural. Catedrales, por ejemplo, fue leída en España desde una perspectiva más religiosa, mientras que en Latinoamérica predominó el debate sobre el aborto. “Según donde vos vas recalando, vas a encontrar diferentes lecturas de tu mismo libro”, concluye Piñeiro, subrayando la riqueza de ese diálogo.
Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy...Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado su carrera profesional en la SER